Nuevos palabros

La Real Academia de la Lengua ha aprobado hace algún tiempo una serie de nuevas palabras, oficializando su uso; algunas de ellas un tanto desconcertantes, como ahora podrán comprobar. Pero empecemos por las que, a nuestro modesto entender, consideramos más razonables.

Miren ustedes, decir palabro ya no constituye una paletada. Fue admitida oficialmente por la RAE como término de uso correcto. Otra palabra, y no es broma, es culamen, una manera vulgar y ahora correcta para referirse al culo, a las nalgas. Y lo mismo sucede con toballa, como algunos viejos de mi pueblo, no caracterizados precisamente por su cultura, manejaban para referirse a la toalla; y toballeta para describir la servilleta. Todas ellas, ciertamente, de escasa utilización en la actualidad. Sus razones tendrán los académicos para concederles el rango que ahora merecen. Por no mencionar abracadabrante, por sorprendente y desconcertante que parezca.

También podemos usar como correctas: friqui o friki, que proceden del término inglés freak, con el significado de extravagante, raro o excéntrico; tres voces autóctonas que sustituyen muy bien al anglicismo, aunque nadie duda de la moda habitual entre la gente joven. Espanglish es una variante de algunos hispanos, residentes en los EE.UU., donde se mezclan léxicos de castellanos e ingleses; una especie tardía y actual del román paladino.

Pensábamos que la voz descambiar estaba autorizada desde siempre. Pues no, acaba de ser admitida por la RAE. Sin embargo, entendemos como razonablemente justo que podamos decir y escribir güisqui, ya que nadie pide un visqui, que sepamos.

Ño proviene de señor, usual en ciertos países hispanoamericanos. Tampoco ocultamos el acierto de la nueva palabra vagamundo, un vulgarismo de vagabundo, e incluso más razonable que su voz principal.

Un poco más raritas son las nuevas palabras que ahora vamos a mencionar. Al referirnos a las albóndigas, han admitido alamóndiga, que ya son ganas de complicar las cosas, y no digamos del nuevo vulgarismo: asín.

Todo el mundo se refiere al CD, expresión que los más cursis llaman compaddis, pero ahora podrán aludir al cederrón, un término que todavía no hemos escuchado decir a nadie, que sepamos. La forma de citar al décimo mes del año, ahora, como forma vulgar, estamos autorizados a decir otubre, así como suena, al estilo galaico. O papahuevos, como sinónimo de papanatas.

Papichulo es un término coloquial que procede de Paraguay, México y Puerto Rico y que define a un hombre atractivo. Si hablamos de armar un conflicto con algo o alguien, desde ahora podremos decir conflictuar o liarla, términos que no precisan de mayores explicaciones.

La Real Academia Española regula la unidad idiomática en el mundo hispanohablante; garantiza una norma común: para que los cambios no quiebren la unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico; y fija las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza. Su leyenda: limpia, fija y da esplendor.

Pues, que así sea, amén, pero siempre ansina.