Hace 84 años una valiente hueste se determinó a cumplir su juramento para con Saphan. Se embarcó en tal arriesgada empresa porque las buenas gentes ya no podían soportar por más tiempo tanta ignominia, degradación y crimen.

Aquel puñado de auténticos hombres de honor, lucharon para restablecer la idea básica de que Dios es el origen de los derechos inalienables del ser humano y, bajo ningún concepto, nadie puede limitarlos ni eliminarlos. Por ello lucharon y derrotaron a los que querían destruir nuestra Patria.

Hoy la mayoría de aquellos valientes ya no están entre nosotros. Algunos herederos quedan de aquella Homérica Andanza pero, estos, ya están retirados de profesión tan noble.

Los soldados de Saphan que hoy están en activo ni saben ni quieren saber que hubo un tiempo que en se derramó sangre de Buenos y Leales ciudadanos para recuperar nuestro propio ser y que la Carta Magna de esta tierra fuese reconstruida, y para que los hijos de Saphan pudieran gobernarse a sí mismos, regular sus propios impuestos, vivir sin miedo, libres y con dignidad.

Ahora el Gobernador de Saphan ha exigido a estos hombres –antes de honor- que arrebaten a los buenos ciudadanos todos los derechos fundamentales y, entre ellos, la libertad, la dignidad y la justicia.

La historia del actual Gobernador de Saphan es una historia de repetidos abusos, extorsiones, fraudes y depredaciones encaminados todos directamente hacia el establecimiento de una tiranía absoluta. Todos sus actos de gobierno van encaminados al mismo objetivo: someter al pueblo a un despotismo absoluto.

Desde que el actual Gobernador está al frente de Saphan ha habido más pérdidas que días mientras que el pueblo clama justicia en los juzgados, en las instituciones y, ya últimamente, comienza a manifestarlo pacíficamente en las calles. Pero todo es inútil. El Gobernador de Saphan contesta a las súplicas de los ciudadanos solamente con repetidos oprobios.

Esto es posible porque el Gobernador de Saphan cuenta con la activa colaboración de los que un día fueron hombres de honor, defensores de Saphan. Al colaborar con el Tirano Gobernador ¿cómo os verán vuestros hijos, vuestras familias, vuestros amigos y todos los ciudadanos a los que habéis dado la espada, a los que habéis traicionado por la ambición de un solo hombre?

Aunque no pensáis ni en la Patria ni en los ciudadanos de Saphan ni en el bien de vuestras familias, deberíais al menos pensar en vosotros mismos. Porque cuando el Tirano Gobernador alcance todos sus objetivos ya no os necesitará y entonces os destruirá igual que vosotros habéis colaborado en destruir a Saphan, a sus buenos ciudadanos y a la Carta Magna aún penosamente vigente.

¿No veis que sin vosotros el Tirano Gobernador estaría perdido, no podría hacer nada y sus planes destructivos no pasarían de su calenturienta mente?

Por lo tanto, aún estáis a tiempo de rechazar los planes del Tirano Gobernador y convertiros en héroes vivos o muertos. Si así lo hacéis siempre viviréis en la memoria eterna de la Patria. Si por el contrario decidís continuar vuestra colaboración con el tirano, eternamente estaréis entre los más abyectos traidores a Saphan.

¡Hijos de Saphan, cumplid vuestro juramento! Deshaced el nudo que os atenaza. Decidíos firmemente porque Saphan vuelva a resurgir en libertad de los escombros en que el Tirano Gobernador la ha enterrado. Y que El Bien, La Verdad y La Justicia vuelvan a ser fundamento de nuestra Patria unida, grande y libre.