José Manuel Portero nació en El Rubio (Sevilla). Profesionalmente ha ejercido la enseñanza en distintos ámbitos educativos, el último de los cuales como director de un IES en Benalmádena (Málaga), población en la que reside desde hace treinta años. Es ahí, en la Costa del Sol, donde ha situado el escenario de acción de una saga de novelas policiacas que tienen como protagonista al inspector Lino Ortega. De este género han sido publicadas hasta la fecha: El ángel negro (2013), El dulce vuelo de las mariposas (2016) y El jardín de las cabezas cortadas (2019). Ese mismo año vio la luz la colección de relatos El baile de la tarántula. En 2015, Lo hizo Pichú, una historia para jóvenes lectores. Nazis en la Costa del Sol es su primera incursión en el ensayo histórico.

¿Por qué un libro sobre los Nazis en la Costa del Sol?

En lo que a mi libro respecta, por pura casualidad. En la búsqueda de información para elaborar la trama de una novela de género negro, me encuentro con una serie de personajes históricos del nacionalsocialismo, que fueron residentes en la Costa del Sol. Incluso, varios de ellos vivieron y murieron en localidades malagueñas. Hubo uno al que conocí personalmente. A lo largo de estos años, en la elaboración del libro, he podido constatar que el hecho de que vivieran nazis en la Costa del Sol es un episodio no muy conocido por la población en general. De ahí, el interés divulgativo que puede tener mi obra.

¿Cómo ha sido el proceso el trabajo de investigación y que fuentes ha utilizado?

Pues creo que no ha sido una labor excesivamente fácil. He podido constatar que aún hay reticencias para hablar de estos temas. Ha sido frecuente decirme, por parte de testigos de solvencia: «Yo he conocido a tal personaje y presenciado tal hecho, pero no quiero que aparezca ni mi nombre ni el de mi comercio». En cuanto a las fuentes, lo habitual: he consultado fuentes documentales en archivos, fotografías de elaboración propia, entrevistas, he contrastado documentación bibliográfica…

¿Por qué muchos se refugiaron en ese lugar de España precisamente?

He llegado a la conclusión de que los factores han sido varios. Uno. Encontraron el apoyo y ayuda de personalidades del Régimen y de la Iglesia Católica. Dos. La orografía de la provincia malagueña, dificulta la investigación de un lugar de residencia. Tres. La proximidad a las costas de África. En un barco de pesca desde cualquier puerto del litoral de la Costa occidental, es posible alcanzar de noche y en una hora el litoral africano. Cuatro, y no menos importante. La Costa del Sol goza de muy buen clima, buena gastronomía, se vive bien, y el desarrollo y masificación del turismo hace ya varias décadas propició que se pudiera pasar más fácilmente desapercibido. A todo lo anterior hay que añadir la benevolencia de la legislación española impidiendo la extradición de importantes figuras del nazismo reclamadas en sus países de origen, algunos por crímenes de guerra.

¿Cuántos dirigentes nazis estuvieron viviendo en España tras acabar la guerra?

Es difícil cuantificarlos con exactitud. La razón es que la influencia del Reich en España, antes, durante y después de la guerra mundial, hizo que la colonia teutona estuviera muy bien representada. Franco permitió un holding financiero alemán, como era Sofindus, que favoreció el que hubiera decenas de miles de alemanes en territorio español.

Me imagino que por edad, es difícil que quede alguno vivo, sería muy joven entonces y muy mayor ahora...

La verdad es que de aquellos a los que he seguido la pista, salvo alguna excepción, se caracterizaron por ser muy longevos. El último de los considerados como «importantes», falleció en 2018.

¿Quiénes fueron socialmente más relevantes?

Referidos a la Costa del Sol, unos por unas causas y otros por otras, habría que destacar a Leon Degrelle, Otto Skorzeny, Gerd Honsik, Hans Hoffmann, Otto Remer, Alfred Giese y Joachim Sievers.…

¿Qué actividades mercantiles realizaron?

Sofindus fue un entramado empresarial creado en España por un nazi llamado Johannes Bernhardt que dio trabajo y cobertura a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial a muchos de los alemanes que vivían en nuestro país. No tenía otra finalidad más que la de ayudar a los intereses económicos y militares de Hitler, precisamente en unos momentos en los que la población española pasaba graves penalidades, y hasta hambrunas. En Sofindus había empresas metalúrgicas, mineras, químicas, textiles… Al finalizar la guerra mundial, los aliados valoraron el capital social de Sofindus en cerca de 100 millones de las antiguas pesetas.

Muchos de ellos se dedicaron al espionaje.

Efectivamente. Y con el consentimiento expreso del Régimen, permitiéndose que miembros de las SS y de la Gestapo se desenvolvieran con plena libertad por el suelo patrio, conforme al acuerdo firmado entre el gobierno de Franco y el de Hitler en 1938. Nuestro gobierno recibiría hasta la finalización de la guerra mundial la visita de «expertos» alemanes en torturas, técnicas de interrogatorios, formación de campos de concentración, etc.

¿Cómo se integraron en la sociedad española y cómo fue posible que esto sucediese?

De alguna forma, ha quedado reflejado antes. A muchos, Sofindus les sirvió de tapadera, a la vez que permitió que se pudieran desenvolver con plena libertad de movimientos. Los colegios alemanes, distribuidos por todo el país para la educación de los jóvenes residentes, fueron otro medio de integración en la sociedad española Todo este complejo entramado de «colonia» nazi en la que acabó convertida España, no hubiera sido posible sin la ayuda imprescindible de todo el Régimen, de destacados miembros de Falange y de la Iglesia Católica.

¿Cuál es su contribución sobre el tema en relación a lo que se había escrito antes?

Sacar a la superficie, hacer visibles, los nombres de personajes del nacionalsocialismo que, por unas u otras razones habían permanecido escondidos a los ojos de la opinión pública. Por otra parte, documentar fehacientemente algún que otro episodio histórico de los cuales, hasta ahora, solo teníamos indicios.