Tengo una gran deuda personal que aplazo en cumplimiento porque me puede la responsabilidad al acometerla.
Pero el tiempo del vencimiento llega y he dejado a un lado otros proyectos avanzados.
Hace unos meses el general Blas Piñar, buen amigo, me remitió parte de la documentación del archivo de su padre. Son sus escritos desde antes de la guerra. A ellos se suman discursos y entrevistas o declaraciones.
Una obra impresionante testimonio de una vida al servicio de Dios y de España.
He asumido la tarea de sistematizar, anotar, contextualizar y editar esos textos de quién es el último gran ideólogo de la tradicionalidad, el último eslabón de esa cadena en la que figuran nombres como Maeztu, Vázquez de Mella, Codreanu, José Antonio, Pradera…
Los cuatros primeros libros ya están en marcha y si mis obligaciones me lo permiten en plazo no muy largo los dos primeros; uno dedicado a Franco y otro a José Antonio en la obra de Blas Piñar.