Antonio Caridad Salvador (Valencia, 1973) es doctor en historia y profesor de secundaria, así como profesor asociado de historia contemporánea en la Universidad de Valencia. Se ha especializado en el primer carlismo, sobre el que ha escrito tres libros: El ejército y las partidas carlistas en Valencia y Aragón (1833-1840), Cabrera y compañía. Los jefes del carlismo en el frente del Maestrazgo (1833-1840) y El carlismo en las comarcas valencianas y el sur de Aragón (1833-1840). También es autor de numerosos artículos sobre el carlismo valenciano y aragonés, tanto en la Primera Guerra Carlista como en el periodo de entreguerras (entre 1840 y 1872). Además, su interés por otros temas le ha llevado a publicar tres libros más: Historia de las lenguas del mundo, Comprender el mundo del siglo XXI y Una historia diferente de España.

¿Por qué decidió escribir una historia diferente de España? ¿En qué es diferente?

Porque me di cuenta de que de muchos temas nunca se hablaba en los libros de historia de España. Y esos temas me parecían tan importantes como muchos de los que aparecen habitualmente, que son casi siempre los mismos.

El libro cuenta la historia de España por temas, no por orden cronológico. Es decir, en vez de empezar con la prehistoria, seguir con los romanos y continuar con la época visigoda y la islámica, hablo en un capítulo de la historia de los gitanos, en otra de la historia de la sanidad, en otra de la historia del turismo, en otra de la historia de los parlamentos y las elecciones y en otra de historia de la cultura, por poner solo unos ejemplos. En 55 temas se da una visión muy completa (y diferente) de la historia de España. Y no solo es diferente porque se tocan temas poco conocidos. También porque los temas más habituales se analizan a menudo desde un enfoque diferente, incluyendo información que pocas veces aparece en la mayoría de los libros de historia.

¿Por qué apostó hacerlo por temas más que por orden cronológico?

En primer lugar porque por orden cronológico muchos temas quedan sin tocar. Si hay 55 temas importantes, no se puede hablar de todos ellos en la prehistoria y de los mismos en la época romana, en la España musulmana y en la edad media cristiana. El formato cronológico obliga a eliminar temas para no parecer repetitivo, con lo que al final muchos de ellos quedan sin tocar.

De hecho, el historiador que hace esto ni siquiera es consciente de que ha dejado de hablar de muchos asuntos, pues no ha elaborado un listado de temas de los que tiene que hablar. Acaba siguiendo el esquema tradicional y con eso cree que da una visión muy completa.

Por otra parte, cuando se hace una historia por orden cronológico, hay temas que solo aparecen cuando tienen más importancia y después el autor se olvida de ellos, con lo que el lector se queda a medias. Se suele hablar de la esclavitud solamente en la época romana, pero antes y después también hubo esclavos y casi nunca se habla de ello. Algo parecido sucede con la historia de la minería, que se aborda en la antigüedad y en el siglo XIX, pero casi nunca de se cuenta qué pasó con las minas en el resto de la historia de España. Y lo mismo con la nobleza. Se habla de los nobles en la Edad Media, en la Edad Moderna y en el siglo XIX, pero casi nunca de la nobleza íbera, romana, árabe o del siglo XX. ¿Qué pasó en esas épocas con la nobleza? Yo también quiero saberlo.

¿Qué ventajas tiene para el lector?

Que aprende mucho más. Además de que lee sobre temas que casi nunca aparecen en los libros de historia, puede seguir la evolución de ellos más fácilmente, pues no se reparten entre diferentes partes del libro. Si el lector quiere conocer, por ejemplo, la historia de la agricultura y de la ganadería en España, puede seguirla sin problemas en mi libro, pues está toda junta en el mismo capítulo. En cambio en un libro tradicional le tocaría ir buscando en cada capítulo para ver qué dicen de la agricultura y de la ganadería en la prehistoria, en la época romana, en la Edad Media, etc. Y lo mismo pasa con los demás temas.

¿De todos los temas tratados cuáles serían a su juicio los más importantes?

Si medimos la importancia por el espacio que les dedico en el libro, los que ocupan los primeros lugares serían las guerras y el ejército, la educación, la religión, la sanidad y la cultura.

Sin embargo los temas menores, que son muchos y variados, son también muy importantes en nuestra historia.

Claro que sí. Hay temas que nos ayudan mucho a entender cómo vivían nuestros antepasados y a los que apenas se presta atención en la mayoría de los libros. Está bien hablar de la nobleza, de la industria, de los impuestos, de los reyes, de las guerras o de la cultura. Pero para conocer la vida en el pasado es mucho mejor estudiar la historia de la vivienda, de la alimentación, del vestido, del ocio, del sexo o de la infancia, por poner solo algunos ejemplos. La historia no solo la forman los personajes importantes o los grandes procesos económicos. También lo forma la vida cotidiana de millones de personas anónimas.

Llama la atención que cuenta por ejemplo la historia de los gitanos, de los discapacitados...en España.

Que esto llame la atención demuestra que hay temas de los que casi nunca se habla. Por eso la gente se sorprende cuando los ve en un libro. Hubo un momento en que me pregunté. ¿Cómo se ha tratado a los gitanos en el pasado? ¿Qué pasaba antes con los discapacitados? Me parecían temas interesantes, pero casi nunca se tocaban, más que en publicaciones muy especializadas que casi nadie lee. Es necesario que esos temas se integren también en libros generales dirigidos al gran público. Y que no los conozcan solo unos pocos especialistas, como pasa actualmente.

Y luego hay temas muy interesantes de la vida cotidiana como el aseo personal, la jubilación, la peluquería, el ocio...¿Por qué era necesario contarlos?

Porque también son importantes y casi siempre han estado olvidados. En el subconsciente de la mayoría de los historiadores sigue estando presente que lo importante son los grandes personajes y los grandes procesos económicos y sociales. Y a la vida cotidiana se la sigue teniendo marginada. Es cierto que hay libros especializados que tratan esos temas, pero cuando hay que hacer un libro de historia de España en un solo volumen esos temas desaparecen. ¿Por qué? Porque no se consideran importantes. Y yo me pregunto: ¿cómo puede no ser importante saber cómo vivía la gente en el pasado? Yo creo que eso es precisamente lo que hay que destacar. Las guerras, los parlamentos, la industria, los conflictos sociales o la monarquía eran temas que solo afectaban a unos pocos españoles o que solo afectaban a mucha gente durante una parte pequeña de sus vidas. Pero el aseo personal, la peluquería, el ocio, la vivienda o la alimentación eran algo que afectaba a todos y durante toda su vida. ¿Por qué dejarlos entonces de lado? No le veía ningún sentido.

¿Qué fuentes de documentación ha empleado y cómo ha sido el proceso de elaboración?

He empleado fuentes muy variadas. En primer lugar he leído varios tipos de libros, algunos sobre épocas concretas de la historia de España, otros sobre historia de algunas regiones y otros sobre temas concretos. También he leído artículos especializados sobre asuntos que no suelen aparecer en los libros más generales. He consultado incluso alguna tesis doctoral. Pero con todo ello aún había muchos temas y épocas de las que casi no encontraba información. Así que tuve que completar mi trabajo buscando por internet. Si uno busca bien, es crítico con lo que lee y hace las preguntas adecuadas, puede encontrar allí información muy interesante. Además de eso, he utilizado mucho la prensa del siglo XIX, que da una información muy curiosa sobre la vida cotidiana en esa época. Y para el siglo XX, a partir de 1940, he entrevistado a personas mayores. Muchas de las cosas de la vida cotidiana no aparecen en los libros de historia, pero sí que se conservan en la memoria de los ancianos. Si nadie recopila esa información, acabará perdiéndose para siempre cuando fallezcan. Y sería una lástima.

¿Hacia falta un libro de estas características?

Yo creo que sí. Es necesario que la gente vea que se puede enfocar la historia de una manera distinta. Hay muchas personas, entre ellas numerosos historiadores, que solo entienden una manera de ver la historia. Y eso es una lástima, porque entonces se pierden una parte importante de nuestro pasado. Cuantos más enfoques diferentes tengamos, más completo será nuestro conocimiento de la historia. Uno aprende más cuando tiene dos profesores que le dan enfoques distintos, que cuando los dos le muestran las cosas desde el mismo punto de vista. Pues con los libros pasa lo mismo.

¿Qué puede aportar al lector la lectura de este libro?

En parte ya lo he dicho en las anteriores respuestas. Este libro permite conocer temas desconocidos para la gran mayoría de los lectores, permite seguir mejor la evolución de cada tema y hace ver que la historia se puede plantear de otra manera. Con todo ello mejora mucho nuestra comprensión sobre el pasado. Yo no digo que mi libro sea mejor que un libro de historia tradicional. Los dos son necesarios, porque cada uno da un enfoque distinto.

Pero cuando uno ya se ha leído un libro tradicional de historia de España y quiere aprender más cosas, debería leerse mi libro en vez de otro con un enfoque tradicional. Le resultará mucho más provechoso, pues verá muchas más novedades.