Eulalie Dubois, la protagonista de la historia, pertenece a una humilde familia que dedica su actividad a la caza de castores, ya en declive y que está siendo sustituida por otro tipo de caza, como la de búfalos.

Eulalie, es una chica que, pese a lo que se pueda pensar por la situación familiar, tienen grandes intereses culturales: lee, escribe e intenta mantenerse conectada con el exterior. Pese a ello, su libertad está coartada y vinculada a la ayuda a sus padres tanto en el trabajo como en las tareas domésticas.

Esta situación no hace más que agravarse cuando su padre, con el fin de asegurar un trabajo estable para él y poder mantener a su mujer y su padre, que vive con ellos, decide acordar el matrimonio de su hija.

Al mismo tiempo, en un viaje al pueblo para intercambiar pieles por suministros, Eulalie recibe una extraña oferta de un misterioso hombre, que le ofrece más dinero del que pueda conseguir en mucho tiempo, a cambio de llevar una caja a un pueblo al norte, más allá de los límites del frondoso bosque.

Ante esta situación de penuria y un futuro dictado por sus padres, la protagonista decide emprender el viaje hacia el norte.

Sin embargo el viaje no será nada confortable. Además del insoportable frío del lugar, la cordura de Eulalie se verá puesta a prueba por extraños sonidos, sueños inquietantes y unas estrellas oscuras que se alzarán en el cielo.

Para dar más sentido, ya no solo a la obra, sino a la propia Eulalie, que en su viaje apenas puede conversar con nadie ni hacer cómplice de esa locura que la acompaña, la protagonista se encontrará un diario escrito por un inspector de una compañía que ha ido a trabajar por la zona y donde Eulalie verá que sus visiones, esas estrellas oscuras, esos sueños que está teniendo, no son fruto de su locura, sino que antes los ha sufrido más gente que ha intentado recorrer los mismos caminos.