Periodista de raza, amamantado y crecido en los pechos del DIARIO PUEBLO. Lleva 60 años conviviendo con su primer e ignífugo amor: el periodismo, aunque el verdadero e inolvidable se llamaba Natalia Ferracioli...
Mujer refinada, de gusto exquisito, que vestía como una dama colonial, a la que conoció en la embajada de Italia conduciendo un deportivo rojo. Y con la que se casó en una aldea de Cuenca.
 
 
Durante 50 años, incondicionalmente desempeñó para él tareas de secretaria, organizar las citas telefónicas, consultar la agenda diariamente, ordenar libros, etc.
Un ser humano magnífico, (un velo de tristeza se cruza por su mirada cuando habla de ella) uno de los tres vértices del triángulo equilátero que es su vida, los otros, su madre y su hermana.
 
Raúl es el mayor de cuatro hermanos, le relaja sentarse en su bello jardín, donde disfruta del granado, limonero, laurel...
Desconfía de las alabanzas, es supersticioso. Dice que vive de pensar y escribir. Siente pudor al recordar, según que cosas. Con la escritura mantiene una pasión voraz, para él la palabra es el botín de la vida.
 
Le gusta mucho jugar al golf, y en otros tiempos, veranear en Marbella.
Su vida está tan henchida de experiencias, que para activarla, imagino que debe necesitar un manual de
instrucciones.
 
Él es Raúl del Pozo.
El día 25 de diciembre ha cumplido 84 años.
 
Por sus venas circula el veneno de la profesión. Entre otros posee el premio de periodismo: Mariano de Cavia.
Y él da nombre a un premio periodístico.
 
Otro de sus libros, muy interesante, es el que escribió junto a Diego Bardón: Un ataúd de terciopelo, que trata el personaje de Manuel Benítez, El Cordobés.
--El Reclamo, con esta novela, Raúl se alzó con el Premio Primavera 2011.
 
Noche de Taúres, se publicó en 1994, y ahora vuelve a  emprender el vuelo gracias a la generosidad de Manuel Pimentel y la editorial Berenice. Prologado por Arturo Pérez Reverte, que destaca su lenguaje fulgurante.
Según el autor, es una novela de perdedores, en ella habla del juego, y en torno a el, recopila algunos términos linguísticos: garitero, canis, fullero, burlangas, tahúr...
Novela negra, 238 páginas, tiene su propio dialecto, dos policias investigan la muerte de un jugador de raza árabe.
Raúl que conoce bien ese mundo, establece similitudes y paralelismos con: El Jugador, de Dostoyevski.
 
Afirma haber compartido mesa de juego con Lola Flores y Juan Antonio Bardem.
 
Recientemente, los periodistas Jesús F. Úbeda y Julio Valdeón han escrito la biografía de Raúl "consentida pero no autorizada", titulada: No le des más whisky a la perrita, y editada por La Esfera de los Libros.
En ella habla del funcionamiento de la democracia, del Poder Judicial, de la libertad de prensa...
 
Vive en Madrid, aunque ha conocido muchas ciudades, la capital de España le fascina. Le acompaña su inseparable "Dana", una caniche blanca.
 
Sobradamente conocido es su lejano pasado comunista, con guasa afirma que comunista fue un rato, militó poco tiempo en el PCE. Después se acercó a la Junta Democrática, a Comisiones Obreras, escribió en Mundo Obrero.
 
Con pesimismo afirma que ya vislumbra el final del periodismo escrito. Que circulan libremente la opresión y la libertad. Y que estamos viviendo momentos muy complicados, el horizonte político lo augura muy negativo. Y la pandemia ha venido a empeorarlo todo.
En la actualidad escribe con más reserva que antaño.
 
Desde la muerte de Umbral en agosto del año 2007, de lunes a viernes escribe en la contraportada de el Diario El Mundo, su columna se titula: El ruido de la calle.
Una buena amistad le une a don Juan Carlos l, y como hombre inteligente que es, en este tema no entra en profundidades.
 
Él ha divulgado sobradamente que desde siempre ha tenido muy desarrollada su parte golfa, por eso, al preguntarle cual es su grito de guerra contesta sin pudor: "¡A coger que se acaba el mundo!". Esto es una expresión propia de Argentina, ya se pueden imaginar el significado...
 
"Soy muy consciente, y sobre todo, estoy muy tranquilo con lo que digo, se que puedo enfadar a algunos y hacer feliz a otros, pero es que el comunicador está obligado a ir con la verdad por delante, con su verdad". (Luis del Olmo).
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Tiempo atrás, en Madrid, reunión de trabajo, Raúl del Pozo, Julio Merino, Palomo Linares (ya fallecido), entre otros