Reconfigurar la libre desnudez de la condensación del tiempo. La palabra vuelve a hilvanar lo descosido por la vida, y a regenerar las formas de la esperanza sin alas, alfombrada de sinceridad.
Es visceral la realidad que habita, y lleva interiorizado e implícito un traje identitario de la autora, confeccionado a medida.
Hablo del último poemario de Rosario Santana Muñoz, titulado: Eclipse de marzo.
 
En él, la escritora pone las emociones bajo la lente de la poesía. Ella se enfunda en el idioma inmortal de la escritura y nos pone en el camino para conocer la verdad.
Rosario es una artesana de la palabra y en este libro apuesta todo a la vida, la misma que penetra en cada palabra, que bautiza cada letra.
 
La portada que es muy original y las ilustraciones interiores son autoría de Inmaculada Maldonado García, nos muestra a la creadora y a su perra Lucy. Y el prólogo es de Tomás Sánchez Rubio. 
 
Está dividido en cuatro secciones: de la penumbra, del silencio, de la luz, de la esperanza.
Lo componen mayormente poesía, alguna prosa y una carta de amor, galardonada con el Primer Premio de Cartas de Amor, organizado por: "De mar a mar" (Cádiz).  
 
En estos escritos Rosario desnuda su yo más íntimo, se desdobla y sale de sí misma, libra una batalla contra el tiempo, marcando estilo.
Estos poemas no ofrecen tregua, son postales vivas que se sumergen en la punzante y liberadora hendidura sin retorno que es la madrugada...
Se colocan lejos de la invisible frontera del olvido, conversan entre ellos bajo la mordaza del dolor...
Aúnan experiencia, sabiduría, y recorrido emocional por los sentimientos. Argumento palmario.
Tienen denominación de origen y la capacidad de remover conciencias. Están ensartados con el hilo de la belleza.
 
"(...)./ Se retuercen las palabras,/ imbuidas de silencio/ en el grito de mi pena,/ se agolpan los tiempos/ en estas palabras mudas./ Se enroscan las palabras/ abducidas por el miedo, quieren ser libres de cadenas,/ no pueden salir al aire.". (Fragmento del poema: Palabras entre rejas).
 
"Eclipse de marzo" destaca entre otras cosas por su contundencia léxica. Está llamado a convertirse en una obra referencial sobre la poesía. De hecho ha sido seleccionado por la Asociación de Escritores y Críticos literarios para los Premios de Andalucía 2022.
 
Reservado un rincón de la memoria para el anunciado encuentro entre las cicatrices sin edad envasadas al vacío y el mortífero volcán que le brindan un baile a la vida.
 
La autora, Rosario Santana, la presentadora, Pilar Redondo y algunos de los asistentes en el patio de la biblioteca cordobesa.
 
Rosario es natural de Minas de Riotinto. Licenciada en Filología Clásica e Hispánica por la Universidad de Sevilla.
Los libros que componen su producción literaria son:
       La trilogía minera.
* El susurro del río. (2013).
* La sombra de la morera. (2015).
* Huellas de cobre. (2019).
 
* Lágrimas de amapola. (2018).
Fue seleccionado para los Premios de la Asociación de Escritores  y Críticos de Andalucía.
 
Ha sido galardonada con diversos premios.
 
"¿Dónde está la salida?/ Todo es un torbellino negro/ en un poema negro,/ en una noche negra/ de horas negras/ entre lágrimas negras/ de negro azabache/ de grito negro/ en la negra oscuridad/ del cielo negro/ sobre estrellas negras/ de negra soledad./ (...),/ negra la verdad,/ negra la mentira.". (extracto del poema: Negro, todo negro. 
 
En este eclipse encontramos diferentes itinerarios de lectura, enfocados al crecimiento personal.
 
Construir caracolas incendiadas con lágrimas degolladas a la sombra de la orfandad de la ceniza.
En cada página el alma de la luna se vacía, se exilia bajo pseudónimo, dispensa oxígeno. Atrapados en el subconsciente la sangre que tiene memoria y el inmortalizado silencio que se viste de sirena sin nombre.
 
En los ojos del eclipse de marzo he visto amanecer a las libélulas volando, al olvido desnudo, al esclavo de la culpa, al crepúsculo de las amapolas y a la escarcha posada sobre las esquinas del recuerdo. 
 
"Aconteceres cambian/ la brisa del mar/ en una gruta enredada/ de maraña y laberinto,/ un cielo cuajado de aves blancas/ en plumas negras de azabache,/ el suave tacto de las olas/ en un zarpazo para el corazón,/ de pupilas soñadoras de versos/ en nidos ocultos a la vida./ Una palabra melodiosa y suave/ en ese rumor que no calla,/ esparcido en un nudo/ que te ahoga la garganta./ De pronto, se cuajaron los sueños,/ el camino se enredó en un seísmo,/ las palomas se volvieron cuervos,/ marzo eternizó el invierno./ De pronto, un manto negro/ cubrió el corazón,/ el eclipse, canto fúnebre,/ la luna clavó alfileres/ en sus pupilas.". (Poema: El eclipse de marzo).