Es lo primero que se me ocurre tras devorar tu libro TEJERO, UN HOMBRE DE HONOR. Hace tiempo que ya no  “devoro” libros. Me lo tomo con calma. No sé cuántos tengo empezados y los voy leyendo sin prisas. Pero el tuyo nada más tener noticias lo compre y veo que me  ha llegado calentito, pues se terminó de imprimir  --por lo que dice el propio libro, el día 3 de febrero.  En menos de 72 horas lo he “liquidado”.

Te felicito por haber saldado una deuda de España con uno de sus héroes – y mártires--- y lo has hecho en forma brillante en la mejor forma: hablando tú muy poco y dejando a los hechos la palabra que no engaña.

Lo he leído de un tirón por dos razones, la primera porque admiro  a D. Antonio Tejero Molina desde que viví sus gestas a través de los medios de comunicación.  Me ganó el día en que se presentó voluntario a ponerse al frente de la Guardia Civil, en las Provincias Vascongadas honrando así los genes de español leal en un momento en que la traición y el perjurio en la moneda corriente.  Aumentó mi admiración cuando con el capitán Ynestrillas dieron la primera lección de coraje y sentido común a los españoles y ya se convirtió  en un héroe digno de toda veneración cuan el 23 F dio una lección magistral sobre lo que significa ser digno de la sangre que corre por tus vena. Luego lo conocí personalmente porque mi amigo Fernando Gallego un figuerense, catalán y español de ley se esforzó en facilitar a Carmen su estancia  en la ciudad del castillo prisión, y me facilitó preparó la visita. Conocerle personalmente remató la opinión  sobre la grandeza moral de ese militar de cuerpo entero.

Y lo leí en segundo lugar porque deseaba conocer el enfoque con el que lo presentabas.  Y tengo que agradecerte el no haberme defraudado sino todo lo contrario. 

Espero que las nuevas generaciones sepan alimentar su inteligencia debidamente  y  que tu libro sea  leído  por esta juventud que no tiene idea de  la Historia real de la España  en la que vive. Tú le presentas un plato sabrosísimo y al propio tiempo excelentemente condimentado; como pedagogo te diría que es una manera perfecta –dentro de la capacidad del hombre para la ¡o perfección! de poder asimilar todas las verdades y lealtades que pueden aprender de ese prodigio de la raza hispana. Y aprenderán la principal lección: Sólo un cristiano auténtico está preparado en la vida para no dejarse comprar y menos para ofrecerse como producto  en venta. D. Antonio Tejero ha sido definido como un “hombre tranquilo”… sí, con la tranquilidad que te da siempre conocer la razón de la existencia o sea en lenguaje vulgar, “para que te regaló Dios la existencia” y vivir esta otra gran Verdad: “De Dios no se burla nadie” y tampoco de los que le sirven.

Confío en que ANTONIO TEJERO, UN HOMBRE DE HONOR sea un manual de estudio de nuestra juventud. Y, una vez más mi felicitación por el acierto.

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