El silencio reutilizado se desnuda en el escenario de los sueños que erradican heridas infinitas, que construyen identidades. Regresar desde el olvido que baila alrededor del tiempo blandiendo la espada del conocimiento. Bajo los escombros de la Historia se encuentra atrapado su corazón, que lleva implícito su nombre y apellidos: Abu Muhammad, Ali b. Sa,id. Abenhazam de Córdoba, o lo que es lo mismo: ibn Hazm.
 
La literatura en particular y la cultura en general aportan elasticidad al pensamiento, fortifica la inteligencia, se apoya sobre un basamento cultural que nutre la vida interior, nos ayuda a entender lo que somos. 
 
Nació en Córdoba el 7 de noviembre de 994, cuando esta ciudad era la más grande de la Europa del momento y una de las más importantes del mundo. Vio la luz por primera vez (en el actual barrio de San Lorenzo), en aquella época era el barrio de al-Mugira y era musulmán.
Falleció en Montija (Huelva) el 15 de agosto del año 1063.
 
Era escritor, historiador de la teología y del derecho y Filósofo.
Perteneció a la corriente literaria y estética denominada: Banu ,Udra: "Hijos de la Virginidad", de Bagdad. Anteriormente se habían unido otros literatos relevantes como ibn Suhayd.
Era miembro de una familia de clase alta, vehemente defensor de los omeyas y del califato. La suya fue una época histórica importante.
Para él la moral era una cuestión fundamental.
 
Hombre de gran sabiduría, sus guías fueron Aristóteles y Platón. La filosofía le permitía afirmar la Perfección Creadora de Dios.
Desde niño fue muy estudioso. Su vida fue un largo camino hacia la libertad personal. Siempre defendió y amó la palabra. Inimaginable es el dolor que le produjo ser víctima de la quema de libros, los suyos propios en Sevilla.
La permanencia de su palabra sobre el papel...
 
Posiblemente sea el poeta más sobresaliente que dio el Califato de Córdoba. Su producción literaria la componen más de cuatrocientas obras, aunque la que ha llegado hasta nuestros días con toda su viveza es: Tawq al-hamama, es decir: El collar de la paloma.
Unidos en el mismo espacio podemos encontrar fragmentos en los que se unen la sencillez absoluta y la complejidad total. En sus páginas el amor casi siempre como compañero inevitable de la vida. Es una lectura adictiva.
El germen de esta historia surgió en 1022 cuando se marchó a Játiva tras ser expulsado de Córdoba.
La autoría del prólogo es de José Ortega y Gasset.
 
"Mis ojos no se paran sino donde estás tú./ Debes de tener las propiedades que dicen del imán./ Los llevo adonde tú vas y conforme te mueves,/ como en gramática el atributo sigue al nombre." (Del capítulo 2, titulado: Sobre las señales del amor).
 
Para la civilización musulmana es el libro más notable sobre el tema del amor.
 
"Quisiera saber si el vínculo de tu amor sigue/ intacto para mí, sin desgastar,/ y me parece que un día podré ver tu rostro/ y hablar contigo a solas en Balat Mugit./ Si el deseo pudiera mover casas,/ el Balat iría a verte como pidiendo socorro./ Si los corazones pudiesen caminar,/ el mío iría hacía ti a marchas forzadas. (...). (Del capítulo 28, titulado: Sobre la muerte).
 
Su recuerdo perenne queda patente mediante una escultura en una de las entradas más impresionantes al Casco Histórico de la Ciudad Califal, Patrimonio de la Humanidad.