Hola, queridos amigos. Hoy vengo a hablarles de algo que todos conocemos a la perfección y es el ir corriendo a todos lados. Como siempre digo, con todos los semáforos en verde, todo el tiempo.

No nos paramos a reflexionar y muy pocas veces disfrutamos realmente de las pequeñas cosas de la vida. Y en ese no parar nos embarga la inmediatez de las cosas, lo fugaz que parece todo en nuestros días.

Hoy hago especial mención a la tecnología, centrándome en las rede sociales. Y es que esa inmediatez que esta nos ofrece nos lleva a caer en el tópico de “quedar bien”, tópico en el que todos hemos caído, yo incluida.

Cuando me refiero al quedar bien, hablo de esos miles de mensajes e informaciones que nos llegan a nuestro whatsapp –el ejemplo más común–, a los que simplemente respondemos con un “enhorabuena”, sin siquiera pararnos a leerlos. Y eso no significa que no nos importe, es que no tenemos ese tiempo para pararnos, frenar y responder a conciencia, porque estamos demasiado ocupados en mil cosas más a la vez y, como lo que importa es “quedar bien” con la persona que nos lo envía, tenemos que responder.

Por esa misma inmediatez por la que nos trae la vida de la mano de las tecnologías, y el aceleramiento que vivimos con el piloto automático siempre en marcha, hace unos meses decidí frenar un poco en ese sentido, porque me di cuenta de que no alcanzaba con todo lo que recibía y respondía con la misma inmediatez con la que me llegaba. Entonces tomé la decisión de no responder a algo que aún no había visto. Como consecuencia, tardo mucho más en hacerlo y, por lo tanto, “no quedo bien”, pero prefiero correr ese riesgo.

Esta inmediatez digital, en la mayoría de los casos en la palma de mano, nos incita a hacer todo más rápido. Pensamos más rápido y menos, y respondemos con la misma rapidez. Leemos más y más rápido, pero comprendemos menos.

Creo que es importante que les demos un buen uso a las tecnologías y a las RRSS, porque podemos aprender muchísimo de ellas y con ellas. Podemos leer mucho más que antes si nos paramos un poquito, sin prisas, siendo sinceros y respetuosos con quienes nos comparten su contenido y escoger lo que leemos. Porque está claro que, con la velocidad aplastante con la que va todo, si nos paramos a leer, escuchar y ver de forma minuciosa todo lo que se nos comparte, no tendríamos vida. De ahí la importancia de escoger y de que, cuando respondamos, quedemos bien, primero con nosotros mismos. Por eso es importante alejarnos, en la medida de lo posible, de la cultura del “quedar bien” al que nos arrastra la inmediatez.