Y amaneció el día 14 de diciembre (curiosamente era el aniversario de los fusilamientos de los capitanes Galán y García Hernández de 1930, los que dieron su vida por la proclamación de la Segunda República) y un día más Madrid era una fiesta. Quizás porque el Gobierno y la Presidenta de la Comunidad de Madrid habían trasladado el día festivo de la Constitución a ese lunes y los madrileños lo tenían libre. Desde primeras horas la Carrera de San Jerónimo y las calles adyacentes comenzaron a llenarse de un público festivo, familias enteras con sus niños incluidos, y con sus banderas y banderitas republicanas en las manos y la presencia de las fuerza militares que iban a desfilar aumentaban el jolgorio de todos. Dicen que la Segunda República llegó sin un tiro y ésta, la tercera de nuestra historia, llegaba todavía mejor y con la alegría de todos.

También sorprendió esa mañana la portada de ABC, por dos cosas:

  1. Los títulos: ESPAÑA YA ES UNA REPÚBLICA, pero ABC seguirá defendiendo la Monarquía mientras exista.
  2. El escueto comunicado del Príncipe de Asturias, que decía:

“Españoles, dije hace unos días que como Heredero de la Corona yo votaría por la Monarquía, pero también dije que como español que soy, uno más, y demócrata aceptaría el resultado de las urnas. Bien, pues hoy han hablado las urnas y ya he comprobado que la mayoría de vosotros os habéis inclinado por la República. En esta hora decisiva para España y tan difícil para mi familia sólo os puedo decir lo que mi padre el Rey, tantas veces me dijo desde pequeño: FELIPE, ESPAÑA, POR ENCIMA DE TODO Y DE TODOS, ¡ESPAÑA!”.

El Palacio de las Cortes ya aparecía adornado con la bandera republicana, la roja, amarilla y morada de los republicanos del 31.

Sobre las 11 comenzaron a llegar los miembros de la Asamblea Nacional y los invitados: Presidentes de las Autonomías, Cuerpo Diplomático, Cardenales y Jefes de las Fuerzas Armadas. Era un día grande y allí estaban cientos de periodistas y las televisiones de medio mundo.

A las 11:50 llegaron, precedidos de grandes aplausos, los tres Regentes, con la Guardia Real abriéndoles el camino. A las puertas del viejo Palacio les esperaban el Presidente de la Asamblea Nacional, el Presidente del Gobierno, la Presidenta de la Comunidad de Madrid (Esperanza Aguirre) y la alcaldesa de la capital (Ana Botella). Pero antes de entrar en el Palacio los Regentes y las Autoridades, y todos los miembros de la Asamblea Nacional presidieron y presenciaron un desfile de una compañía de la Policía Nacional, otra de la Guardia Civil y un batallón de la División Acorazada.

Terminado el desfile los Regentes y demás autoridades entraron en el Palacio y comenzó el Pleno Extraordinario de la Asamblea Nacional, donde se iba a proclamar oficialmente el triunfo de la República.

Fue un acto impresionante y lleno de glamour patriótico. Porque impresionante fue ver a todos los miembros de la Asamblea Nacional, al Gobierno en pleno, a los 17 Presidentes Autonómicos, a los miembros de la Mesa y a los Regentes puestos en pie y gritando ¡Vivas a la República!

También impresionó el discurso que pronunció el Regente Duran i Lleida. Pero, de sus palabras, y por la repercusión posterior que tuvieron, hablaremos en el próximo capítulo...