César Alcalá (Barcelona, 1965). Es escritor, periodista e historiador. Actualmente compagina su labor al frente del grupo Revista Digital con la producción del programa Tiempo de Ley en Decisión Radio. Articulista en El Correo de España, El Mundo Financiero, o el Debate. Está especializado en la guerra civil y las guerras carlista. Entre sus obras debemos destacar: Checas de Barcelona, Los niños del exilio, Chekas, Voluntarios catalanes en la guerra de África, Las prisiones republicanas, Mauricio de Sivatte, Manuel Hedilla, Ángel Pestaña, La cobardía de ERC, Constitucionalistas sin complejos, Animalismo, Claves para comprender el independentismo, Perfiles Psiquiátricos de Hombres Asesinos, o Mentes que se pudren en el infierno.

Dra. Alicia García Martínez es licenciada en medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona en 2004, obteniendo el título de especialista es psiquiatría en el año 2009. Posee un Master Universitario en Trastorno Mental Grave por la Universidad de Barcelona y un Máster Universitario en Psicopatología, Legal, Forense y Criminológica por la Universidad Internacional de Cataluña. Ha participado como profesora asociada en la misma universidad. Asimismo, ha participado en la elaboración de periciales psiquiátricas en procesos judiciales. Ha participado en la organización de jornadas de psiquiatría y en la actualidad desarrolla su labor clínica en la unidad de hospitalización, total y parcial, y en las consultas ambulatorias del servicio de psiquiatría Hospital de Granollers (Barcelona).

En esta ocasión les entrevistamos sobre el libro que han escrito conjuntamente.

¿Por qué un libro sobre los perfiles psiquiátricos de las mujeres asesinas?

Alicia García. Después de publicar Perfiles psiquiátricos de hombres asesinos, donde se ahondaba en la psique de los más perversos asesinos que ha alumbrado la historia, era casi obligado publicar un libro sobre mujeres. Hombres y mujeres matan de una manera diferente y por motivos distintos. Estás diferencias se ensanchan cuando hablamos de asesinatos en serie. El 95% de los asesinos en serie son varones, tal vez este sea el motivo por el cual el grueso de la literatura a versado sobre ellos. Las mujeres cometen entorno al 25 % de los homicidios, pero sólo el 5% de los asesinatos en serie. Intentar investigar en sus métodos y motivaciones no sólo sirve al propósito de la necesidad de comprender sino que puede ayudar a la prevención.

César Alcalá. Era necesario. Siempre o la mayoría de las veces nos quedamos con una sola parte de la historia. Y siempre hay una segunda parte, incluso una tercera. Muchas veces es un error solo fijarnos en una parte de la historia. ¿Vende más hablar de hombres asesinos que de mujeres? Creo que los dos venden lo mismo, el problema es que la historia ha magnificado a los hombres y a dejado en un segundo lugar a las mujeres. Estas sólo aparecen en historias con glamour. Por ejemplo Mata Hari. Ha habido mujeres asesinas tan crueles como los hombres a las que nadie a biografiado. Por eso la importancia de este libro. Es la primera vez que un libro se centra en ellas y les da la importancia que merecen dentro de lo que denominamos “asesinos en serie”.

Esta vez ha contado con la psiquiatra forense Alicia García, han formado un buen tándem literario. ¿Cómo le ha ayudado el respaldo de esta gran especialista?

C.A. Escribir es una profesión solitaria. En una habitación, frente a un ordenador, pasan las horas sin relacionarte con otras personas. Uno se acostumbra y quizás sea necesaria esta soledad para que llegue lo que denominamos “inspiración”. La verdad es que poder escribir un libro a cuatro manos es un placer. Lo fue el anterior, con Abigail Mora, y lo ha sido este con Alicia. No es fácil, pero lo importante es llegarse a complementar. Y digo que no es fácil por aquella soledad de la que he hablado antes. De repente aparece una persona que tiene su criterio y que discute alguna de las ideas que previamente has concebido. Cuando llega el acoplamiento y el trabajo fluye, es mágico. Ha sido un placer no sólo conocerla, sino poder llenar páginas en blanco hablando de un tema que a los dos nos apasiona. Hemos formado un buen tándem, como dice usted, y esto lo notaran los lectores cuando lean el libro.

Es interesante que la mujer asesina tiene otros móviles y métodos para matar que los del hombre, debido a la inferioridad física y usa formas más sibilinas y astutas.

A.G. Es cierto, cuando la víctima es un hombre, se suele servir de drogas y venenos más habitualmente para controlar y acabar con sus vidas. En cambio cuando se trata de víctimas más vulnerables, como niños o ancianos sí puede llegar a usar su propia fuerza física. Es interesante remarcar que en ocasiones, las asesinas, se sirven de otros hombres para llevar a cabo sus crímenes.

C.A. Esta es una de las sorpresas del libro. A pesar de lo que usted ha dicho, la inferioridad física, los métodos están muy pensados. No son muertes al azar, como ocurre los hombres. No hay posibilidad de error. La mujer, en e momento de atacar, da en el blanco y no hay resquicio por el que pueda escaparse su víctima. Un caso espeluznante, del que hablamos en el libro, es el dedicado a las mujeres nazis. Quizás sea el capítulo más cruel y donde salen a la luz las peores perversiones humanas. Personalmente me sorprendí al conocer la manera de actuar de varias mujeres que salen en el libro y de otras que, por desgracia, no se han podido incluir. Este grado de sorpresa también espero que lo tengan los lectores del libro.

¿Por qué las asesinas históricas no son popularmente tan conocidas como los hombres...no hay entre ellas una figura tan icónica como Jack el destripador por ejemplo?

A.G. Como hemos dicho al inicio, puede que tenga que ver con el menor número de asesinas con respecto a los hombres. No obstante, es imposible preguntarse si el género también influye en este aspecto. Es un hecho que las mujeres están menos representadas en todos los aspectos de la historia y de la crónica. Hay periodos de la historia en los que las asesinas, especialmente si eran de clase alta, tenían menos posibilidades de acabar condenadas, ya que no se creía que una mujer fuese capaz de semejantes actos. No existe un equivalente femenino a Jack el destripador porque, este asesino probablemente asesinaba por un móvil sexual o placer por control y el poder. Las asesinas actúan con motivaciones diferentes.

C.A. La culpa es de los escritores que no se han interesado por ellas. Normalmente se habla de hombres porque, como he preguntado antes, creían o pensaban que vendían más. Lo tenemos en muchos aspectos de la literatura. Si hablamos de novelas policíacas, la mayoría de las veces la víctima es una mujer y un hombre el que descubre al asesino. Agatha Christie se inventó a Miss Marple. Nunca ha tenido el éxito de Poirot ni Holmes. Evidentemente el factor masculino ha marcado la literatura. Por eso estas mujeres asesinas han sido más una anécdota que un personaje interesante para biografiar o convertirlo en un mito como Jack el destripador. Y respecto a este, por sí solo es un caso que se aparta de todos los demás. El halo de misterio, su desaparición, saber quién fue, las películas, los relatos han mitificado a un personaje que, a lo mejor nunca existió o que nunca pensó ser tan icónico para muchas generaciones. Y si me permite, si existe una Jack mujer tan icónica como él. Me refiero a Elisabeth Báthory.

Sin embargo ustedes han conseguido difundir los perfiles de 22 de las más famosas asesinas de la historia... ¿Por qué es bueno darlas a conocer?

A.G. Es bueno darlas a conocer porque existen, siempre han existido y existirán. El conocer y comprender puede ayudar a la prevención y a la perfilación.

C.A. Como he dicho anteriormente, son personajes que han pasado desapercibidas. Y es bueno darlas a conocer porque el lector se sorprenderá. Se lo puedo asegurar. Todos aquellos a los que les gustó el dedicado a los hombres, tienen que tener este dedicado a las mujeres. No ya porque ambos libros se complementan, sino porque van a descubrir historias que les harán reflexionar o, incluso, les helarán la sangre. Déjense sorprender con estas mujeres que no les dejaran indiferentes. Se lo aseguro.

De todas ellas, ¿Cuál sería a su juicio la mujer asesina más significativa?

A.G. De las asesinas acerca de las cuales ha sido más difícil escribir e intentar establecer un perfil psicológico, de las que ha sido más complicado entender sus motivos y pulsiones han sido las guardianes nazis. Aún tratándose de personas que comandaban un centro de concentración, y que recibían órdenes de superiores es difícil intentar comprender tanta crueldad. En el capítulo se intenta dar una explicación a este fenómeno.

C.A. Es muy complicado contestar la pregunta que nos hace. Cada una de ellas tienen algo significativo. Cuando escribes la biografía de ellas, en el fondo, te las haces tuyas. Porque de no hacerlo es muy difícil escribir. Y ese sentimiento de propiedad hace que sea muy complicado decir esta está por encima de las otras. Cada una de ellas tiene su aura que te envuelve. Cada una es única y diferente. Comprendo la respuesta que ha dado Alicia, porque lo estuvimos hablando muchas veces. Yo, si me permite, me quedo con todas. Es más, le trasladaría esta pregunta a los lectores del libro. ¿Ellos con qué mujer asesina se quedarían?

Cuando el motivo es el lucro, afirma Paz Velasco, planifican más sus crímenes, sin prisa, buscando impunidad para pasar desapercibidas y siempre con cierto sentimiento de legitimidad y justificación de sus actos. Esto es tremendo...

A.G. A menudo estos crímenes son cometidos por mujeres que creen merecer los beneficios que les va a reportar el fallecimiento de su víctima, que pueden ser económicos, porque ellas mismas se pueden sentir víctimas de los primeros. O tal vez lo justifican porque creen que es necesario para la supervivencia de sus descendientes.

C.A. Cierto. Es tremendo porque estamos hablando de mujeres que se sienten por encima del bien y del mal para arrebatarle la vida a una persona. También es terrible porque su método está premeditado. Ellas saben que su plan se llevará a cabo. A diferencia de los hombres que pueden cometer ese acto por un impulso sexual y no piensan ni planifican -en la mayoría de las veces- cómo y dónde lo hará, ellas sí. Personalmente ha sido una experiencia conocer esta tipología de crímenes y darme cuenta de esta tremenda realidad.

¿Puede ser que tras la muerte de muchos hombres, especialmente ricos, haya habido un buen número de crímenes perfectos de mujeres que nunca se descubrirán?

A.G. Bueno, ya sabes lo que dicen sobre el crimen perfecto, no es aquel del que no se halla un culpable, es aquel que ni siquiera parece un crimen, se camufla tras una trágico accidente o una muerte natural.

C.A. En el libro hablamos de algún crimen que no lo definiría como perfecto, pero si que la policía y los investigadores no pudieron esclarecerlo. Están convencidos que ha sido la persona, pero les es imposible presentar pruebas. Si ha esto le podemos llamar crímenes perfectos, pues entonces la respuesta es afirmativa.

Además de la avaricia, los celos y la venganza son dos de los grandes móviles para el crimen... ¿Qué otras motivaciones pueden llevar a la mujer a matar?

A.G. Entre estos cuentan además con otros motivos como el deshacerse de una víctima que les impide realizar sus aspiraciones, por ejemplo un hijo o un marido, o en ocasiones para acaparar la atención de ser personas dolientes. También lo pueden hacer con motivaciones sexuales o de poder, pero estas últimas son más típicamente masculinas.

C.A. Siempre hay un motivo, si se quiere, para acabar con la vida de una persona. Los que se han descrito son algunos. La mente humana es muy complicada y, a veces, un hecho insignificante es el detonante de un crimen. De ahí que los perfiles psiquiátricos sean variados, complejos, y formen parte de aquel misterio que uno, desde fuera se puede plantear. Y este se basa en el hecho que dos personas, con la misma educación, la misma clase social, con todas las facilidades, uno puede convertirse en un asesino y el otro no. Este misterio es el que nos atrae y es el que hemos descrito y trasladado a Perfiles Psiquiátricos de Mujeres Asesinas.