a Fundación FAES publica "Julián Marías: la concordia sin acuerdo", un libro de Ernesto Baltar en el que se aportan interesantes novedades sobre la figura del gran pensador y escritor español.
 
A medio camino entre la biografía y el ensayo, el profesor Ernesto Baltar se adentra en la personalidad de Marías, una de las mentes más lúcidas del siglo XX y cumbre de la filosofía y el pensamiento liberal español en las últimas décadas. Discípulo de Ortega, testigo de unos años trepidantes y convulsos, el pensador vallisoletano tuvo que superar una serie de peripecias personales bastante duras y, probablemente, desconocidas para la gran mayoría.
 
El libro, de 300 páginas, consta de dos partes muy bien diferenciadas. En la primera, el autor se centra en la biografía de Julián Marías, apoyándose sobre todo en las memorias del filósofo y en múltiples testimonios recogidos de diversas fuentes documentales. Lo que más destaca en esa primera parte es, sin duda, la personalidad de Marías. Un hombre sencillo, trabajador, que fue logrando un reconocimiento que al principio le fue esquivo, pero que a base de constancia, de esfuerzo, y del apoyo de su mujer (que tiene un gran protagonismo en en esta parte de la obra) fue capaz de conseguir el sitio que, sin duda, el pensamiento y la filosofía le debían.
 
Llama mucho la atención el asunto que cuenta Baltar, apoyado con pruebas documentales, acerca de la tesis doctoral de Marías sobre el padre Gratry, inicialmente suspendida al parecer por motivos de tipo político. Este suceso marcó, sin duda, su devenir profesional, ya que tuvo que ganarse la vida, inicialmente, como profesor particular de algunas alumnas de filosofía, y dar el salto a América, donde comenzó a dar conferencias y cursos, mientras daba inicio a su prolífica faceta de escritor. Como decíamos antes, su mujer (y en concreto, el momento de su prematura muerte) supuso otro de los rejonazos terribles en la vida de Marías, que pasó más de treinta años viudo, perdiendo no solamente a su esposa, sino también su mayor apoyo moral y laboral.
 
La segunda parte del libro se titula "El oficio de pensar". En ella, Baltar ofrece un acercamiento suficientemente exhaustivo del pensamiento de Marías, de tal modo que no queda ningún gran tema sin abordar. Naturalmente, la figura de José Ortega aparece de manera constante a lo largo de la obra, dejando clara al lector la hilazón filosófica y el carácter de discípulo (además de amigo y fiel colaborador) que Marías siempre quiso asumir. Pero no es Ortega el único pensador español que aparece destacado en estas páginas. Zubiri, García Morente, Gaos..., con todos ellos coincidió o tuvo contacto en aquellos primeros años de su vida universitaria, y más tarde ya como profesor y autor reconocido a nivel nacional e internacional.
 
Es interesante también, en esa segunda parte, la cuestión religiosa en Marías, que trató siempre de combinar con un talante nítidamente liberal; su posición política ante la Guerra Civil española, o su manera de entender España como realidad histórica compleja y peculiar, pero a la vez convencido de que debía ser vista con normalidad, como una gran nación que había pasado por muchas épocas negras, pero que debía seguir siendo importante y decisiva en el ámbito internacional. Obviamente, algunos puntos resultan más farragosos para un lector no acostumbrado a la lectura de textos de contenido filosófico, aunque en general se agradece el esfuerzo del autor por hacer el lenguaje comprensible a todos los públicos.
 
En general, este "Julián Marías: la concordia sin acuerdo", editado por la Fundaciónn FAES, nos parece un trabajo muy serio, bien planteado y documentado, con una enorme cantidad de bibliografía empleada y de fuentes consultadas, para ofrecer una visión nueva, desconocida en algunos puntos, y desde luego muy interesante de un español universal, de una mente lúcida y brillante en una personalidad pausada y poco estridente. Un libro que inevitablemente nos lleva a preguntarnos si no será Julián Marías el último gran filósofo español.