Ahora que estamos en esta fecha hoy tan vilipendiada, es importante que procedamos a hacer una aproximación económica a lo que significó en realidad el 18 de Julio. El primer dato que hay destacar es que a la España Nacional le costó ganar la Guerra Civil unos 10.000 millones de pesetas, justo la mitad que le costó a la España del Frente Popular el perderla (20.000 millones).

Eso lo primero que denota es un gran éxito en la gestión económica de la Guerra Civil frente a la depredación y el expolio que llevaron a cabo las autoridades frentepopulistas. Por otro lado, la moneda de curso en la España Nacional fue rápidamente estabilizada en los mercados internacionales de divisas mientras que la peseta “roja” no dejó de perder valor, hasta el punto de que se rechazaba como medio de pago. Mientras Franco recibía millones de litros de combustible a crédito de la multinacional del petróleo estadounidense Texaco, la España “roja” tenía que adelantar los pagos en los contratos internacionales pues carecía de solvencia y de crédito. Mucho se ha mentido sobre que la España de Franco sólo contrataba con Alemania e Italia; La España Nacional tiene también contratos sustanciosos con las Democracias occidentales de Francia, Reino Unido y Estados Unidos.

Se supo balancear las relaciones comerciales para así no depender de un único proveedor, que es lo que le pasó a la España del Frente Popular que dependía casi exclusivamente de los suministros de la Unión Soviética. Mientras que la España del 18 de Julio no paraba de producir en la retaguardia y de combatir triunfalmente en la vanguardia, la España republicana no producía nada detrás de las filas y no dejaba de perder batallas en todos los frentes, y eso es una prueba más de la exitosa mezcla de políticas económicas que combinadas con las militares llevaron a una victoria total en ambos planos.

Después del 18 de julio se abrió un periodo de ciertas limitaciones políticas, eso es indudable, como tampoco es indudable que culminó el 20 de Noviembre de 1975, con la muerte del Generalísimo, con unos datos económicos que producen asombro y pasmo. Una Economía que era la octava potencia industrial del Mundo, con un desempleo inexistente, con una deuda pública que representaba sólo el 7% sobre el PIB, una cohesión territorial admirable y un precio de la energía casi regalado. Todo eso nació el 18 de Julio de 1936 y es por lo que lo odian tanto.