La sesión se reanudó pasadas las diez, algo más tarde de lo previsto, porque los líderes políticos pidieron un tiempo muerto para hablar con los suyos. El hemiciclo estaba abarrotado y había un ambiente de jolgorio general. Como si se hubieran roto las fronteras entre Partidos. Todos hablaban con todos y algunos hasta se abrazaban. “¡Ya no hay Pirineos!”, gritó el popular Pizarro. Era como un contagio emocional de alegrías nunca visto en las Cortes.

El locutor de TVE seguía desgranando sus notas documentales sobre la esencia de las Asambleas Constituyentes, mientras las cámaras reflejaban en plano general el ambiente.

Hasta que de pronto sonó la campanilla del Presidente, que pidió silencio y orden.

“Señores Diputados y Senadores, representantes del pueblo español y miembros de esta Asamblea Nacional Constituyente. Reanudo la sesión correspondiente al día 23 de noviembre de este 2015, aunque en realidad, y para la Historia, va a ser la primera de la Nueva España que comienza. Pensaba adelantar el orden del día que hemos consensuado con los líderes políticos... pero, como el Sr. Presidente del Gobierno (pues hasta que no decida otra cosa esta Asamblea lo sigue siendo) ha pedido la palabra para una Cuestión Previa se la concedo. Señor Presidente del Gobierno, tiene la palabra”.

Y el señor Rajoy se levantó y desde su propio asiento del Banco Azul dijo:

“Señor Presidente, Señorías, he pedido la palabra porque creo, y así lo hemos consensuado los distintos grupos, que antes de iniciar esta histórica sesión la Asamblea Nacional debe manifestarse en algo que consideramos fundamental: si el Presidente de las Cortes Generales que convocó esta misma mañana debe seguir o si esta Asamblea, depositaria ahora de la Soberanía nacional, desea elegir otro Presidente, surgido de la nueva situación. Pienso que debemos dar a Europa la sensación de que aquí sólo pretendemos modificar democráticamente lo que haya que modificar cuando el pueblo español hable en las urnas y manifieste la Forma de Estado que prefiere. Por tanto, solicito que la Asamblea se manifieste y dé o no su confianza al que hasta ahora ha sido Presidente de las Cortes Generales. Nosotros se la damos. He dicho. Gracias”.

Al terminar hubo tímidos aplausos provenientes de los populares. Pero el Presidente tomó enseguida la palabra y dijo:

“Señor Rajoy, le agradezco de corazón sus palabras y por ellas le doy las gracias. Sin embargo, y planteado lo que ha planteado, me gustaría que los portavoces de todos los grupos se manifestasen. Así que cedo la palabra al señor Rubalcaba, portavoz del Partido Socialista”.

-Señor Presidente, Señorías -comenzó diciendo el socialista- como ha dicho el Presidente interino del Gobierno (risas en las bancadas socialistas) estamos de acuerdo en que su Señoría siga presidiendo esta Asamblea. Por tanto, tiene el apoyo de mi grupo. Sí me gustaría añadir que aquí y ahora debemos fijar su calendario. Mi grupo propone que su Presidencia se prolongue justo hasta el día que se celebre el Referéndum para elegir la Forma de Estado. He dicho. Gracias.

Y así fueron interviniendo los portavoces del UPyD, de Izquierda Unida, de Convergencia, del PNV, de CC y los del Grupo Mixto. Todos en el mismo sentido. Entonces el Presidente tomó otra vez la palabra y muy emocionado dio las gracias a todos “por la confianza que depositáis en mi humilde persona” y prometió ser “un mero notario de los acuerdos y las decisiones de la Asamblea”. No obstante, pidió que se votase electrónicamente para que el resultado constase en el Diario de Sesiones y así se hizo. El resultado no se hizo esperar: de los 600 miembros de la Asamblea (los 350 diputados más los 250 senadores) votaron a favor de la permanencia 538, hubo 50 noes y 10 abstenciones.

La Cámara se puso en pie y aplaudió en medio de un gran jolgorio.

“Señorías... y ahora vayamos al Orden del día. El primer punto es la elección de la Regencia. Considerando la hora que es y siendo de tanta importancia la elección de los que van a ocupar la Jefatura del Estado creo que lo más sensato es que los distintos grupos presenten una terna, o bien en solitario o reagrupándose con otros grupos. Y he dicho terna porque así lo hemos acordado con los portavoces. Tres y no cinco. Una vez presentadas las ternas los “avalistas” tendrán un turno para defender su propuesta. El ideal es que como máximo sean tres. Una vez defendidas por los avalistas se procederá a la votación. Ganará la terna que más votos obtenga, sea con mayoría absoluta de la Asamblea o no. Les recuerdo que la mayoría absoluta, teniendo en cuenta la composición de esta Cámara, tendrá que ser de 301 votos. Aclarado esto tienen unos minutos, sin salir del hemiciclo, para concretar cada grupo o consensuar entre grupos. Eso sí, por favor, sin algarabías ni gritos”.

Fueron estos momentos cuando el locutor y los comentaristas de TVE aprovecharon para soltar su “rollo” sobre las Regencias de la Historia de España.

¿Y qué pasaba en la calle mientras tanto? Pues, que los españoles no se despegaban de los televisores, a pesar de la hora y que había que trabajar al día siguiente. Sí se notaba ya que los ánimos se iban calentando y que muchos se echaban a la calle.

Concretamente en Madrid en los alrededores del Palacio de la Carrera de San Jerónimo había ya más de 20.000 personas y miles de banderas en su mayor parte republicanas. También las había españolas entremezcladas y gritos, muchos gritos. El que más se repetía era el de ¡Viva España!, que coreaban casi todos. Algunos, muchos ¡Viva la República!... y pocos, muy pocos, ¡Viva el Rey! Pero, todo muy pacífico como si estuvieran todos de fiesta. Sin altercado alguno. 40 Años de Democracia habían servido de algo.

También Europa estaba pendiente y la BBC ya estaba dando en directo la sesión de la Asamblea. Según Pedro J. el Presidente Sarkozy había hablado en persona con el Príncipe para interesarse por la salud del Rey y lo que estaba pasando, y le había pedido tranquilidad y calma.

A las 11 de la noche “El Correo de España” lanzó una noticia en exclusiva que provocó un incendio en las tertulias.

Según el digital “tres Generales habían estado en la Zarzuela con el Príncipe Felipe”. Y a continuación el Director, amplió la información por su propia televisión:

“Señores, El Correo de España ha sabido de fuentes bien informadas que esta noche sobre las 10 se presentaron en la Zarzuela tres Generales y pidieron ver con urgencia al Príncipe de Asturias. El Príncipe se negó en un principio, pero ante la insistencia de los militares y sus urgencias les recibió en su despacho oficial y con cara de pocos amigos. Según mis fuentes las cosas sucedieron más o menos así:

Los Generales se cuadraron ante él y le saludaron militarmente al mejor estilo.

- ¿Y bien? ¿Qué es eso tan urgente que os ha traído hasta aquí sin previa petición de audiencia y a estas horas?

- Majestad... dijo el de más edad...

- No soy todavía el Rey.

- Bueno, Alteza, venimos a ponernos a sus órdenes directas para lo que su Alteza nos mande ejecutar.

- O sea, a proponer otro 23 – F.

- No, Alteza, por favor -dijo otro de ellos- lo que nosotros le pedimos es que defienda sus Derechos Constitucionales y reclame la proclamación como Rey, como está previsto en la Constitución, antes de que sea demasiado tarde.

- ¿Sabéis lo que os digo? – cortó por lo sano, el Príncipe, y muy airado dijo: ¡Que ahora mismo quedáis arrestados!

Y sin más llamó al Ayudante militar, el comandante Ridruejo, y le dio instrucciones para que los tres fueran incomunicados en las dependencias de la Guardia Real hasta que decidiese el Gobierno.

A continuación, y por lo que ha podido saber El Correo de España, mandó al jefe de la Casa Real que se pusiera en contacto con el Presidente del Gobierno y le adelantara lo que había sucedido. Enterado Rajoy –según nuestras fuentes- dio órdenes al Ministro de Defensa que saliera del Hemiciclo y tomara cartas en el asunto.

No sabemos más. Pero seguiremos informando”.

¡Ah, amigos míos!, pero los tertulianos cayeron como fieras sobre la noticia de “El Correo de España” y los ánimos se fueron calentando hasta el disparate.

María Antonia Iglesias, con el rencor habitual, pedía en la Ser que detuvieran a todos los generales y a todos los coroneles. Así sin más. Miguel Ángel Rodríguez, irónico como siempre, decía en “Telecinco”:

-Sí, y que se detengan también a todos los obispos y cardenales, a los abogados del Estado y a los Notarios y a los Periodistas. Por favor, señores, si es verdad lo de esos tres generales sólo sería una anécdota. Una broma. España está viviendo momentos especiales y hasta es lógico que esta noche surjan locos hasta de debajo de las piedras. Ni caso. Se les deja detenidos unas horas y punto.

- ¿Y por qué – seguía erre que erre la Iglesias- recibió el Príncipe a esos golpistas? Eso no huele bien.

- No digas tonterías María Antonia -le respondió el siempre moderado Antonio Casado- El Príncipe se ha portado cojonudamente, si todo ha sido como ha contado PRnoticias.

Buruaga confirmó la noticia de “ECDE” y añadió que Rajoy se lo había comentado a Rubalcaba, y que ambos habían acordado no decir nada hasta que el Ministro de Defensa informase de lo sucedido.

A las 12 en punto el Presidente de la Asamblea Nacional volvió a tomar la palabra y tras pedir máximo silencio dijo:

“Señores Diputados y Señorías todas. Los portavoces de los grupos me han hecho llegar las Ternas que proponen para la elección de la Regencia. En concreto cuatro: una, por el Partido Popular, apoyada por Convergencia y Unión y CC, otra por el Partido Socialista Obrero Español, en solitario; otra por UdyD, consensuada con el P.N.V y los integrantes del grupo Mixto y por otra I.U., en solitario.

De acuerdo con lo que hemos pactado todos, y dada la hora que es, vamos a subir otro escalón y con rapidez los portavoces de los grupos que han presentado Terna podrán presentarlos y defenderlos. Sólo tendrán un máximo de 5 minutos para su intervención. Por tanto, tiene la palabra la portavoz del Partido Popular, Catalina Saavedra.

Continuará...