Un libro es alimento, sosiego, faro del pensamiento, libertad, un codiciado instrumento, una expedición a cualquier lugar, fuente de sapiencia, tan terapéutico como necesario.
Esto, perfectamente podría ser la sipnosis abreviada del libro: El infinito en un junco. La autoría es de la historiadora Irene Vallejo, está editado en Siruela.
 
Para algunos de nosotros, el libro es además, un objeto de deseo...
 
Es un magnífico ensayo. Nos sumerge en las entrañas del libro para darnos a conocer su historia y evolución, desde que se hacían con arcilla, también se hace un recorrido por diferentes alfabetos.
 
Los libros nos ayudan a trasmitir el conocimiento. Por ello en ocasiones han sido ocultados, perseguidos, destruidos.
Hay quien piensa que los libros son peligrosos porque despiertan conciencias.
Dos grandes genocidios literarios han sido la destrucción de la biblioteca de Sarajevo y de la de Alejandría.
 
Sin duda: El infinito en un junco, es uno de los libros más sobresalientes y laureados del año 2020. Por él, su autora ha cosechado importantes reconocimientos como: el Premio Nacional de Ensayo, o, El Ojo Crítico.
 
En cualquiera de sus trabajos siempre tiene el apoyo de los críticos y de los lectores, porque aunque ella trate casi, de ocultarlo, es una erudita. Impresiona como profundiza en el tema.
Alude a Sócrates, Pericles, Platón, Tucídides...
Es una apasionada de los autores de la antigüedad.
 
Reconoce, y yo estoy de acuerdo con ella, en que uno de los mayores placeres es aprender.
 
Esto es innato en ella, desde pequeña le gustaba mucho que sus padres le contaran cuentos, y creía que todos habían sido escritos para ella.
Ahora, Irene se los narra a su hijo, tiene libros en cualquier lugar de la casa.
 
Si se le pregunta que libros perdidos le hubiera gustado leer, la respuesta es rotunda: "Las memorias de Agripina", y, "Los discursos de Aspasia".
 
La lectura no se impone, se recomienda. A los lectores se les forma desde la más tierna infancia, con los cuentos, que son fundamentales, y la base de cualquier buen lector. Asocian los libros al juego.
Imprescindible es que los pequeños vean en su casa una buena biblioteca y a sus padres leer.
 
La palabra nunca es neutra, con ella dictaminamos, juzgamos, clasificamos, catalogamos, encasillamos, decretamos...
Este libro es un intenso viaje al interior de la palabra y su silencio purificador. Es objeto de reflexión. Nos lanza interrogantes y nos deja una relevante huella.     
 
Naufragar madrugada adentro y zambullirse en el caudaloso ritmo de la prosa que lleva al lector sin esfuerzo a la búsqueda de la libertad de la palabra sin partitura.
El exilio interior.
Adentrarse en el alma de la morfología del agua que vuelve descalza desde la ventana de la luna, que guarda luz, que detiene al tiempo... Donde el horizonte no tiene límites...
 
"Sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia." (Sócrates).