Asistimos en estos tiempos inicuos a como España se está convirtiendo en un enorme cementerio. Paradójicamente un país que ve al mínimo sus ratios de nacimientos y sufre un invierno demográfico pavoroso, no cesa de aprobar leyes que van en contra de la vida. ¿Nos hemos vuelto locos o que diablos nos pasa? Y encima, el vacío que dejan los no nacidos y los ancianos asesinados se quiere rellenar con inmigrantes ilegales musulmanes, para traer el enemigo a casa antes de empezar las posibles hostilidades. 
 
Este es un tema que me pone de los nervios, tratan de ocultar su incapacidad de hacernos un país económicamente desarrollado con una patulea de leyes "progresistas" que además de ir contra nuestra libertad, en estos delicados momentos por los que atraviesa nuestra patria, son lo más contraproducente que puede hacerse. Es como querer arreglar un problema de drogadicción recetando heroína. Ni más ni menos. Es un sinsentido total que va a acabar con la exhausta España del siglo XXI.
 
Todo es ideología sin atreverse a mirar la realidad. Señores, una envejecida población lo que necesita son políticas que favorezcan la natalidad, no la enésima ley del aborto o la primera de eutanasia. Un país que se desangra demográficamente necesita políticas que ilusionen, no políticas mortuorias. Y menos rellenar el vacío poblacional con huestes enemigas.
 
Si es que esto no se le ocurre ni al que asó  la manteca, por Dios. Implantar la cultura de la muerte en un país agonizante. ¿ Esto es todo lo que dan de si nuestros preclaros próceres? Para este viaje no hacían falta estas alforjas. Es que me da la vomitona solamente de pensar en ello.
 
El país lo que necesita es un desarrollo industrial que ahora no tiene, para poder dar una vida digna a los millones de españoles que nos hacen falta. Pues un país como el nuestro debería de tener al menos 70 millones de habitantes, y no los escuálidos y envejecidos 47 que tenemos. Hace falta ilusión y ganas, y creer de verdad en España. El globalismo nos ha condenado a ser el tugurio de Europa y ello no da más de sí. Si el globalismo no cree en nosotros, creamos nosotros pues.
 
Necesitamos campañas publicitarias, películas, literaturas, programas de radio y televisión que promuevan la cultura de la vida. No estás colecciones de homosexuales discutiendo cosas de marujas y que además odian la procreación al serle vedada a ellos. ¿Cuándo se despeñó por este camino España? ¿Es que no hay un mínimo de sentido común? 
 
Hungría y Polonia lo están consiguiendo. ¿Por qué nosotros no? Si es que se me llevan los demonios al observar tanta estulticia, y sobre todo al ver como mi región de Castilla y León se está muriendo. Y no es que se haga nada al respecto, es que se hace todo lo contrario de lo que debería hacerse. 
 
En fin, les dejo por hoy. Quiero poner una viña para hacer vino de calidad si Dios lo dispone así, y tengo que leer unos libros sobre las clases de uvas mejores para plantar y conseguir ese vino excelente.  Si lo consigo, podría ser una oportunidad para mi deprimida comarca y hasta podríamos volver a los niños corretear por las ahora desiertas calles de los pueblos. Es mi forma de luchar contra la despoblación.  También tengo otros proyectos que ya les iré contando. Pero si tuviese éxito, quiero que lo vean mis mayores, para que se sientan orgullosos de mi. Y quiero dejárselo en un futuro a mis herederos, para que continúen con la obra. Igual que yo piensan mis vecinos, entonces...¿Por qué tenemos que padecer esa exacerbada cultura de la muerte?
 
Cosas veredes Sancho, le dijo Don Quijote ante fenómenos tan irracionales como este que les estoy comentando.  No alcanzo a comprender cómo un país que no llega a 1.3 hijos por mujer puede enfrascarse con ese entusiasmo en las políticas abortistas y eutanásicas. No hay quien sea capaz de explicar esto. Así que , como hoy hace un día precioso de Primavera, no les entretengo más. Solo comentarles que mucho me temo que esta irracionalidad no se vea detenida hasta que alguien se decida a poner pie en pared, por que con la división de la derecha que tenemos, y la de los patriotas, el maniquí del Pedro Sánchez seguirá ganando elecciones tras elecciones sine die.