"Ser mujer, es no tropezarse/ con las huellas esculpidas otrora,/ entre gemidos largos y retratos silenciosos./ Es andar con el agua derramada en la frente/ y los sueños tatuados en las losas,/ donde pesan los siglos desterrados/ y rechinan el dolor y la impotencia./ Ser mujer, es presentir los cauces ignorados,/ encontrar el camino que se incendia entre las manos; y esperar en silencio, ese hacerse mujer,/ donde reinventar los secretos/ para entender ese lenguaje de días nuevos./ Ser mujer vislumbra una guerra sin armas,/ que arrastra en los cabellos, un linaje/ de lluvias ácidas ungidas en barricadas de sangre./ A pesar de que el coraje que resurge a ráfagas/ desde las entrañas, es férreo e insondable./ Ser mujer es ser marzo, ser nosotros, ser hálitos,/ ser almendro, ser caballo galopante, ser lluvia,/ ser un valle de amapolas, ser Simón de Beauvoir,/ ser tierra que amamanta el universo,/ ser una diadema de tesones, ser océano./ Ser mujer, es forjarse hembra/ sólo porque lo anuncia el viento,/ con un temblor antíguo entre los labios/ y un balbuceo incipiente en la mirada,/ que viene a desgranarse en éste tiempo florecido/ donde no hay pan de lágrimas, sino aguas del mundo/ en regazos generosos con olor a canela./ Sencillamente ser mujer, es llegar a serlo." (Poema titulado: Ser mujer). Autora: Rocío Biedma.
 
Suscribo cada una de las palabras de este bellísimo poema.
Partiendo de la base de que lo que nos separa del hombre es una cuestión de biología.
El 8 de marzo es un día importante para nosotras por los logros que vamos consiguiendo. Aunque con todo respeto quiero decir, que no creo que haya necesidad de salir desnuda a la calle a gritar desaforadamente, no debemos mostrar nada más que nuestra inteligencia y nuestro buen  hacer. Y sobre todo hacer uso de la palabra.
No tenemos porque compararnos, ellos son hombres y nosotras mujeres.
 
Soy consciente de que todavía nos queda camino por recorrer. Cada una en la época que nos ha tocado vivir vamos sumando, avanzando en el camino.
Tenemos la necesidad de seguir en la lucha para que lo conseguido en materia de igualdad en los últimos años no quede varado, perdido.
De una década a otra las experiencias son diferentes, aunque las conclusiones acaban convergiendo.
Cada día debemos subir un escalón más en las conquistas femeninas, tenemos que hacerlo unidas, y mostrar nuestro talento y eficacia. Y nos gustaría tenerlos a ellos de nuestra parte.
Debemos ser respetuosas.
 
En España, del conjunto de personas con estudios superiores algo más del 52% son mujeres.
Del total de los puestos directivos el 34% están ocupados por féminas. Aunque todavía tenemos cosas que solucionar como son los techos de cristal, la brecha salarial, etc.
Poco a poco vamos dejando atras las formas patriarcales.
 
En el terreno de la conciliación, la ciencia, la empresa, queda trabajo por hacer. Las cifras hablan. Todavía las labores de cuidado siguen siendo, principalmente, cosa de mujeres.
Según datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en 2019, de los tres millones de personas (2.896.600) que en España trabajan a tiempo parcial, el 26% son hombres y el 74% mujeres. De ellas, el 3,9% son hombres, que han optado por este tipo de jornada para el cuidado de personas dependientes o de su propia descendencia, frente al 14% de las mujeres.
También son ellas las que más adaptan sus trabajos (reduciendo la jornada o cambiando de empleo) e incluso interrumpiendo sus carreras profesionales cuando se tienen hijos.
 
Portugal y España son los países de la UE28 con menos conciliación laboral, ya que sólo un 2,6% puede fijar un horario sin limitaciones por parte del empresario, y un 11,9 tiene horario flexible.
 
28 mil millones de euros es la contribución al PIB mundial de las mujeres, que constituyen el 51% de la población de todo el mundo.
El 25% de los miembros de consejos de administración de las sociedades activas en 2020 eran mujeres, no obstante, presidentas sólo eran el 17,86% y directoras generales el 13,75%.
30% de mujeres en los órganos directivos era el objetivo de las empresas del Ibex para 2020. La CNMV ha propuesto que se eleve al 40% antes de 2023.
 
Lograr la equidad es una labor colectiva, pero también individual.
Hay mujeres que obteniendo calificaciones sobresalientes en las aulas, no hay un sillón para ellas en los altos cargos.
 
El feminismo no necesita etiquetas.
Según el diccionario de la RAE: Feminismo: principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.
 
Hay que ayudar a las empresas a construir planes de igualdad factibles, hacer efectiva la ley de dependencia, facilitar la corresponsabilidad con horarios razonables, impulsar el teletrabajo para todos.
Incorporar a los hombres a esta causa que es de toda la sociedad.
 
* Aprovechando esta fecha la escritora e ilustradora sevillana Raquel Díaz Reguera ha publicado un álbum ilustrado, titulado "Ellas". Es una propuesta pedagógica que invita a la reflexión para continuar avanzando en materia de igualdad.
Parte de la base de adjudicarle emociones y rostro a mujeres de diferentes épocas, desde la prehistoria, el antiguo Egipto, la Grecia clásica, Roma, la Francia revolucionaria, la actualidad. Lo lleva a cabo a través de 13 protagonistas. Este trabajo tiene el sello particular de la autora. Está publicado en: Vuelaletra Ediciones.
"Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas". (Mary Wollstonecraft). Esta frase encabeza este libro.
 
* "Que seas el faro de todos tus sueños,/ dueña de un amanecer nuevo,/ (...)./ Que seas invulnerable,/ enhiesta, sin fisuras,/ desenredando tus dudas./ Columna más allá del tiempo,/ que nada te tambalee,/ que tus cimientos jamás se muevan,/ que sea un eco suave tu suspiro./ Y, si te pierdes,/ que halles el puente para cruzar la orilla". (Rosario Santana).
Esto es un fragmento del bonito poema con el que la poeta Rosario Santana me ha felicitado el Día de la mujer.
Va acompañado de esta interesante dedicatoria: A todas esas mujeres que luchan sin descanso, perseverando en un sueño cada día. Y a esos hombres y mujeres que tienden su mano cuando nos perdemos, especialmente en este tiempo tan extraño.
Recomiendo cualquier libro de esta autora, a mí me gusta mucho. Lágrimas de amapola.
Extracto de este poema un verso que es el que da título al artículo.
 
* "Susurros al oído", este es el título del último poemario de la creadora María Piña, al que tengo el honor de haber escrito el prólogo.
Es de temática erótica, especialidad de la autora. Escrito por una mujer y dirigido a hombres y mujeres.
 
* La novelista y poeta Raquel Gil acaba de publicar la novela: "No sueltes mi mano", la primera de una trilogía romántica-erótica.
Tras el velo del erotismo se nos muestran cuestiones tan importantes como la lealtad a la familia y el conseguir labrarnos nuestro futuro por méritos propios.
 
* La poeta Rocío Biédma, muy concienciada siempre con los temas que afectan a la mujer y la igualdad. Su último poemario, con pocos días de vida se titula: Lactancia seca.
 
Cualquiera de los libros anteriormente mencionados son el regalo perfecto. Porque en ellos la palabra es una medida de tiempo, es artillería. El agua se enciende y el sueño padece de insomnio. En sus renglones se enhebran la anatomía del incienso y el puzzle emocional, cohabitan la amnesia y el fuego purificador...
 
" (...). Sinceramente/ ser mujer nos viene desde el barro/ en una tierra ensangrentada/ agonizante de amor y de ternura./ Sinceramente, nacer mujer,/ es llevar música en los labios/ una luz de abril y malva entre las manos/ y un aroma frutal en las caderas./ Sinceramente,/ Mujer/ si pudiera volver a nacer,/ también querría llegar a serlo.". (Fragmento del poema: Ser mujer). Autora. Rocío Biedma.