Las circunstancias de la vida me han forzado a tener que apretar más de lo que abarco, con  lo cual hago las cosas cuando puedo. Por ejemplo frecuentemente,  leo  las noticias con retraso o leo una escrito semanas después… como el artículo del P. Jesús Calvo, titulado Protesta tizando a la Virgen Maríaque leo ahora.  Y veo a ese  sacerdote – bien conocido de todos los lectores de este diario y de los españoles leales al amor a su Patria, indignado por el mal trato a María por parte de los sucesores, nombrados por su Hijo para  ocupar su lugar una vez ascendido al Cielo. 

Hace años que conozco al P. Jesús,  aunque no personalmente, y he seguido  sus andanzas, ¡siempre entre los leales  a su Dios y a su Patria!  Además de un excelente sacerdote es un enamorado de la música y un gran compositor.

La lectura atrasada de su escrito en este mismo diario, me ha trasladado al pasado siglo,  a bastantes décadas atrás en la Historia  y de paso me recuerda que finaliza el mes de mayo. Pues bien en honor de la Reina de las Américas, me considero obligado a escribir, sobre la HISPANIDAD. 

De por sí, simple hecho de abordar este tema es pisar ese suelo “impalpable” pero real,   donde Ella, María Santísima,  ha sido siempre la Reina. Porque tano España como los continentes que civilizó e hizo provincias suyas, integrándolas en una sola Nación,  han sido y espero sigan siendo nuevamente--una vez purificadas del estiércol de Satanás--, “la Tierra de María Santísima” 

Toda mi vida he sido un  hombre convencido de la importancia suma de movernos siempre bajo la luz de  Verdad, la mejor “teoría” pero sin perder ni un segundo el contacto con “el suelo” de la vida real y de lo “palpable” por eso, con  poco más de veinte años escribí un artículo  --recordado alguna vez por mis compañeros-- que titulé “Unidad en la vida “

Jamás he podido comprender cómo se puede pensar de una manera  y “actuar como si no se creyera en las propias convicciones” Cuando empezaron a trabajar dos de mis hijos, como ingenieros informáticos en una pequeña empresa de una “gran católico”, me vinieron los dos escandalizados porque ante una observación suya que insinuaba  lo poco ético de cierta forma de actuar,  captó el mensaje encriptado y  les respondió más o menos esto:” ¡ante el dinero, no hay mora!”

.Como hombre teórico-práctico convencido, estoy archí-convencido de la absoluta necesidad  de los ingenieros, sin ellos los proyectos y el progreso en el mundo automovilístico es imposible, pero lo son  tanto o más, los mecánicos que se ensucian las manos cada día, pues facilitan las mejoras, y  muestran las soluciones  prácticas. Pienso lo mismo  en el campo de la política, del Patriotismo, de las empresas, etc.

La “teoría” es fundamental” pero la “práctica”  es imprescindible”.

En los 75 años que llevo trabajando he comprobado, cómo fracasan las más grandes ideas y proyectos por no creer realmente en esa absoluta interdependencia entre “ambas” o por una colaboración  poco “amorosa, como “con retranca”, sin la fluidez precisa, reclamada por la lógica más elemental. Y sé muy bien,  lo que afirmo. Lo he vivido toda mi vida.

 Una introducción, un poco larga,  pero importante para comprender mejor mi idea.

Hace más de medio siglo, conociendo América y España y a sus enemigos   vi pronto los planes de Lucifer y el objetivo de su Sinagoga fácilmente previsible y lo que se nos venía encima por obra de la Sinagoga de Satanás, cuyo objetivo era rematar en el siglo xx  lo iniciado en XIX, con todo el poder mundial, puesto en sus manos con la Victoria Aliada, Era imprescindible armar muy bien ideológicamente a los hijos del antiguo Imperio y vi clara la necesidad de crear una “Universidad ‘a distancia’ de la HISPANIDAD”. Incluso ya tenía nombre: “Universidad, Isabel de Castilla,  Reina de ESPAÑA”. Puse manos a la obra y  pronuncié varias conferencias presentando mi idea, me entrevisté con el Director de “El Alcázar”,  pues consideraba que Antonio Izquierda podía ayudarme a elegir los posibles profesores entre los españoles e hispanoamericanos, de ideas claras y máximo prestigio, pero ni él ni nadie midió el alcance de esa iniciativa, ni de las tristes consecuencias para todo lo “hispano” aquende y allende la Mar Océano. Hoy la cosechamos… El proyecto nació en mí, recordando que un formidable religioso y gran apóstol pero con los pies en el suelo, y de gran  visión, pues había convertido en  realidad su idea de crear una “Normal catequística ‘a distancia’…”  para formar catequistas que ayudaran a la Iglesia en su misión de alfabetizar “en religión” (y de paso, también  en conocimientos elementales de cultura como leer, escribir y calcular) a los jóvenes y adolescentes de los “barrios de aluvión” existentes en la periferia de  Habana --como en cualquier gran ciudad del mundo--. Eran núcleos, con nombres ilustrativos y sonoros: “Cueva del Humo”, “Llega y pon», «Quinta Avenida”, etc., conocidos de los universitarios que colaborábamos con  él. (A veces nos recibieron a pedradas pero acabamos imponiéndonos…)

Al ver como en catorce años (1945-1059) había perdido ya sus valores el Régimen de la Cruzada, recordando mis experiencias cubanas  surgió espontánea la “alfabetizar” en Hispanidad, a los españoles e hispanoamericanos” mediante  una Universidad a distancia, como aquella normal a la que me invitaron a ser profesor con apenas veinte años, y que me permitió conocer personalmente al especialista en Masonería durante la República, el Padre Juan Tusquets cuyas lecciones recordaré en algún artículo..

Fracasé y, una vez  más comprobé lo cierto del crudo y mil veces cumplido refrán castellano: “No está hecha la miel para la boca del asno”. Nadie  supo o quiso medir la trascendencia de la idea, pues la “Universidad” no iba sola. Estaba previsto redactar un libro de “texto”,  a modo   de “Catecismo de la Hispanidad”, amplio y fundamentado, con tres tipos de letra: “pequeña, mediana y grande – donde los temas se iban profundizando acordes con la edad. La letra grande  para enseñanza de los alumnos de primaria, la mediana, para los de enseñanza media y bachillerato y la pequeña, donde abordaban en máxima profundidad o máxima altura,  para universitarios y adultos. El dominio de ese “Catecismo” abriría las puertas a esa Universidad donde,  catedráticos “voluntarios” especialistas en carreras de Letras (Filosofía, Literatura, Derecho, Periodismo, etc.) y Ciencias ingenieros (Ingeniería, Arquitectura, Milicia, etc.) llevarían a los alumnos al perfecto conocimiento de la grandeza de España y la razón de su Imperio. Así, todo español y todo hispanoamericano viviría el orgullo de su nombre, Español, “hispano”. El separatismo, el indigenismo se habrían agostado solos o nunca habrían nacido  por ser un repelente infalible frente a la chulería sajona, al estar seguros de la inferioridad de las gestas yanquis,  ingleses, alemanas o francesas en servicios a la Humanidad. José Antonio Primo de Rivera habría hecho suya la idea sin dudar. Por desgracia “nuestra gente”, desde 1939  a 2020,   no ha destacado por su brillante y ancha visión  de la política mundial. No hemos sabido suplir a los mártires Ramiro de Maeztu, Onésimo Redondo, o Ramiro Ledesma por citar tres nombres. Nos cegaron el oro la tecnología, olvidamos, la Escuela de Salamanca  o la de Alcalá deslumbrados por el “MIT” –“emaiti”--o  el “FMI” –“efemai”—cuando ni siquiera en ese campo nos han superado pues “hechos son amores”.  Al aparecer,  una serie de historiadores  jóvenes están desenterrando la verdadera Historia de España, lo cual me alegra enormemente. Esperemos que también surjan políticos jóvenes capaces de mirar a los horizontes lejanos. La Universidad de la Hispanidad sigue esperando un fundador pues no hay mejor solución para los complejos de estas generaciones sin alas producto de la Democracia. Podríamos soñar con repetir las épocas de Oro de nuestra Historia.

España fue grande cuando sus hombres huían  del ruido y  hablaban mucho consigo mismos y con Dios. Hoy vivimos en el estruendo ensordecedor de los auriculares… y no podemos escuchar al Creador, ni utilizar la inteligencia  para profundizar en los problemas verdaderamente importantes.