El veterano periodista se mete en la piel del evangelista Marcos para narrar la vida pública de Jesús en un vibrante relato.
 
Abel Hernández (Sarnago, Soria, 1937) ha sido columnista y director del Diario YA. Es licenciado en Periodismo y en Teología, y ha cursado estudios de Filosofía y Letras. Además, cuenta con varias obras literarias de gran aceptación, como El quinto poder, Fue posible la concordia, Suárez y el Rey (Premio Espasa de Ensayo) ó El caballo de cartón (Premio de la Crítica de Castilla León). En Diario de Marcos (Ed. Encuentro) narra los tres años finales de la vida de Jesús con los ojos de un jovencísimo evangelista, pero conservando un estilo periodístico inconfundible.
 

-¿Por qué este libro, por qué ahora y por qué el evangelista Marcos?

-Como confieso en el prólogo, un fuerte impulso interior me empujó a escribir este libro cuando menos lo esperaba. Es como si alguien me llevara de la mano. Luego he comprobado, a medida que avanzaba en el relato, que la figura histórica de Jesús de Nazaret es apasionante, la más fascinante y misteriosa de la historia humana, incluso para el que no sea creyente. En estos tiempos de increencia y olvido me parece que no está mal ponerlo de relieve. Lo de Marcos es un puro recurso literario. Alguien tenía que contar la historia de cerca. ¡Quién mejor que aquel muchacho que la noche de Getsemaní llegó al huerto envuelto en una sábana y huyó desnudo cuando los guardias  intentaron apresarlo!

-Después de tantos años de periodismo, este libro es una especie de relato periodístico, una crónica. ¿Le ha emocionado revivir la vida de Jesús a través de los ojos de Marcos?

-Sí, sí. Ha sido muy emocionante. Todo un descubrimiento. Me he metido de lleno en la piel de Marcos. He sentido la cercanía del Maestro. Se ha producido por primera vez en mis escritos una conjunción del periodista, el teólogo y el escritor. No se puede pedir más. Es lo más importante que he escrito en mi vida, sin duda.

-¿Cree que Jesús sigue siendo un desconocido para la mayoría de los cristianos?

-Me parece que sí. Y más en los tiempos que corren. Como mucho se cree que el cristianismo es una moral, pero el cristianismo es una persona: el cristianismo es Cristo. Y esto no se tiene en cuenta ni siquiera en los círculos cristianos y entre no pocos de sus dirigentes eclesiásticos.

-El libro refiere, en algunos pasajes, la compleja personalidad de Jesús debido a su naturaleza divina y humana. El “misterio” de Cristo puede ser una causa de agnosticismo, también en nuestro tiempo…

-La cercanía de Dios, el encuentro con el misterio da miedo. Asusta ver de cerca el poder de Dios y asomarse al enigma del propio ser humano. Le pasó a mucha gente en Galilea que seguía a Jesús. Pero no creo que esa sea la causa principal de la ola moderna de agnosticismo. Hay un cansancio de lo espiritual. Se impone el materialismo. La apostasía moderna no es fruto del racionalismo, sino más bien de la ignorancia. A la fe la suplanta la mala fe.

-¿En que fuentes bibliográficas se ha apoyado, y cuánto tiempo ha tardado en concebir y escribir este libro?

-Mi principal fuente han sido los cuatro Evangelios, cuyos relatos he ido cotejando y ordenando, teniendo en cuenta las interpretaciones de los mejores  biblistas y con la mayor fidelidad a los hechos. No se trata, pues, de  seguir sólo la narración de Marcos. Como subrayo en el prólogo, cuento por su debido orden los principales episodios de la vida pública de Jesús, que dura algo menos de tres años. Los hechos discurren en su contexto, contados de cerca, encajados en su tiempo y en el paisaje en que sucedieron. Para eso, aparte de mis estudios bíblicos y de un viaje sosegado a Palestina, he utilizado como fuentes de información diversas Vidas de Jesús, desde Renán y Daniel-Rops a Ratzinger. La preparación remota ha sido larga. En principio pensé en un breve relato sobre el Cristo campesino, ecologista, cercano a la Naturaleza; pero, de pronto, sin saber cómo ni por qué, me vi metido de lleno en esta apasionante historia, de la que apenas me libraba ni para dormir. La escritura material del “Diario de Marcos” me llevó unos seis meses.  

-El personaje de Judas (como Pilatos) es uno de los que produce una mayor repugnancia a cualquier cristiano. Y, sin embargo, todos somos un poco Judas…

-En Judas y Pilato topamos de lleno con el misterio del mal. A los dos personajes les dedico amplia atención en el libro. Judas amaba seguramente a Cristo, pero no creía en él, como les pasa hoy a muchos -tanto cristianos como no cristianos-y a Pilato, que creyó inocente a Jesús hasta el último momento, le pudo la cobardía y el miedo a perder el poder.

-Hablemos de los milagros de Jesús. Las curaciones, los muertos a los que resucita, cómo el mar y el viento le obedecen, su propia Resurrección…¿Realmente los cristianos somos conscientes de todo ello en nuestra vida?, ¿podemos estar seguros de que su Resurrección es un anticipo de la nuestra?

-Aquí entra en juego la fe de cada uno. Y la fe es gracia, pero también tarea. Jesús hace tantos signos extraordinarios precisamente para que la gente y sus discípulos crean en él. Se esfuerza en esto hasta la extenuación, no siempre con los frutos esperados. Su decepción es manifiesta en los últimos meses de su vida. Pero hace también milagros movido por la compasión hacia los enfermos, los humildes, los desheredados…, que es uno de los principales rasgos de su personalidad. Jesús está siempre con los de abajo.

-Este relato llega a las librerías a las puertas de la Semana Santa. Siempre me ha producido un enorme escalofrío revivir la Pasión y la Muerte de Cristo. ¿Cómo lo has revivido tú dentro de la piel de Marcos?

-Pues con una profunda conmoción interior. En algunos momentos, al borde del llanto mientras escribía en el ordenador.

-¿Cree que los cristianos que vivimos en Occidente estamos realmente perseguidos?

-Más bien, despreciados, y, a veces, escupidos por la cultura dominante, obligados a ocultar las propias convicciones.  Escondiéndonos en la noche como Nicodemo.

-¿Tiene alguna nueva obra literaria en mente?

-Después del “Diario de Marcos”, todo me parece carente de interés. Me han propuesto reeditar algunos libros míos de narrativa rural como “Historias de la Alcarama” y en eso ando.