Entrevista con José Antonio López Medina, escritor, divulgador y apasionado de la historia, autor del blog de relatos históricos “Historias de un Instante”. Entre sus trabajos publicados se puede encontrar “Leyendas Fantásticas de Aranjuez” (2017), “Aranjuez en la Historia de España para Jóvenes Curiosos” (2018), “El Madrid de los Austrias para Jóvenes Curiosos” (2019) y “Toledo en la Historia de España para Jóvenes Curiosos” (2020).

Era un deportista de élite y acaba dedicándose a escribir.

Sí, tuve la suerte de entrar en la selección nacional y dedicaba mucho tiempo a entrenar, y escribir era una afición con la que me quitaba un poco de estrés. Después de más de diez años me retiré felizmente del deporte y al final mi afición se ha convertido en mi pasión y en mi trabajo diario.

¿De dónde le viene la afición por la historia?

Realmente la historia me ha gustado siempre. Yo he sido en eso un bicho raro, porque en vez de que mis padres me pagasen una excursión del colegio les pedía que se gastasen el dinero en un libro de la Edad Media. Siempre me han llamado mucho la atención los libros y he vivido en el centro de Aranjuez donde hay muchas librerías. Además de que mis padres también han leído mucho en casa y que a mi padre le encantaba la historia, y eso va sembrando una curiosidad bestial en la cabeza de un niño pequeño.

Y lleva esa afición al papel.

Sí, como te decía empecé a escribir para liberarme de la presión acumulada en el deporte, por afición. De modo que empecé a acumular un montón de relatos, no sólo de historia, sino de un montón de cosas, por ejemplo mi primer trabajo fue “Leyenda fantástica de Aranjuez”, un estudio sobre por qué no había leyendas en Aranjuez. Y lo que pasó es que un día mi mujer se sentó en el ordenador y empezó a leer relatos, se levantó y me dijo: “pero, esto está muy bien”. Y así empezó todo. Mi primer libro, “Leyenda fantástica de Aranjuez”, fue autoeditado y tuvo muy buena acogida. Eso me animó y ese mismo año, 2017, creé un blog y empecé a hablar de historia, “Historias de un Instante”, donde, de manera novelada, reproduzco hechos trascendentes desde el punto de vista del protagonista o de sus testigos para situar al lector en el momento exacto en el que sucedieron.

Después, como siempre me ha interesado mucho la historia de Aranjuez, que desconoce mucha gente porque es única y ha cambiado la historia de España y de Europa en mil ocasiones, me encontré que había un libro para niños de 1880, de un hombre llamado Simón Viñas, que había escrito un libro infantil sobre la historia de Aranjuez. A partir de ahí empecé a trabajar en un libro para niños y ese libro entró en Patrimonio Nacional y se vendió en las librerías de Patrimonio Nacional. Entonces contactó conmigo la editorial Verbum y me propuso ir cogiendo ciudades e ir contando los acontecimientos de cada ciudad de una manera divertida y curiosa, en pinceladas.

Para hacerla más atractiva a la gente más joven, ¿no?

Eso es, pero al final se ha convertido en atractiva para todos. Porque a la gente mayor que le gusta la historia un ensayo se le hace demasiado pesado y esto le resulta más fácil. Yo lo que hago es coger toda la línea de la historia de España y en cada ciudad ir añadiendo cada momento de la historia o lo que ha ido influyendo en ella. Por ejemplo, mi último trabajo fue la historia de Toledo desde la prehistoria hasta la actualidad. Para escribir el libro tuve que estudiar como si fuera a hacer un ensayo para adultos y luego traducirlo de una manera más amena para jóvenes y niños.

También tiene un blog, “Historias de un Instante”, donde presenta los relatos desde sus protagonistas, pero no desde una perspectiva actual como se hace tan a menudo.

La historia está un momento muy importante y la gente tiene ansias por conocerla y tiene curiosidad, pero también es un arma arrojadiza porque te intentan manipular para contártela de una manera que te entre por los ojos. Cuando trabajo en un relato intento coger todo. Entender el mundo en el que vive para entender al personaje. Y hay que cogerlo todo, hay que leer todo lo bueno y todo lo malo. Hay que hacerlo humano porque es que si no, al final, no es creíble. Los buenos tienen sombras y los malos tienen luces también. Ha habido relatos por los que me han llamado facha y a la semana siguiente me han llamado comunista. Y al final estás contando lo bueno y lo malo de cada lado. Lo que yo intento hacer es empatizar con el personaje y que al leer el relato te preguntes, ¿por qué actúo así? ¿Por qué actúo siendo malo o actúo siendo bueno? ¿A qué tenía miedo? Quiero darle alma a un personaje y hacerte sentir parte de esa alma. Es muy complicado, pero así nacieron estos relatos, como práctica y para darme a conocer, y sobre todo para hacer cada vez más vivos a los personajes y a las escenas. Claro, ahora escribo muchísimo mejor que cuando empecé en el 2017 y ahora leo los relatos de principio y digo madre mía, ¿cómo he podido escribir esto así? Pero es parte de la evolución y de la práctica.

Es cierto lo que señala respecto a empatizar, en muchos casos sólo se busca el enfoque ideológico y no el humano.

Sí, es la manera de manejarlo todo más fácilmente. Si te pones en el lugar del que tienes enfrente ya no eres tan manejable y tal vez nos volveríamos un poco más humanos. Y en lo referido a la historia no es tan simple como pensar: yo habría hecho esto. Te estás equivocando. Lo primero es que lo estás viendo desde el punto de vista del 2021. Tu manera de pensar y tu sociedad, todo lo que te rodea, tu opinión y tu manera de ver el mundo es completamente distinta. Primero tienes que meterte en su siglo, entender su época y toda su vida. Y entonces ver cómo reacciona. Pero no todo el mundo está dispuesto a hacer todo este trabajo anterior para entender el por qué, es más fácil ponerse la venda ideológica y llegar al insulto.

Un buen ejemplo es la historia de España, que hay que tomársela como la vida de una persona. A lo largo de tu vida tienes muchos aciertos y muchos errores. De los aciertos te enorgulleces y de tus errores aprendes. La historia de España tiene que ser eso. Basta ya de flagelarnos por errores que hemos cometido y que en su momento no vimos como errores sino como lo que teníamos que hacer. Y los aciertos hay que publicitarlos, como hacen los ingleses o los franceses. No hay que ocultarlos sino estar orgulloso.

Y más con una historia como la nuestra.

Es que los ingleses y todos los que generaron la leyenda negra se tienen que estar riendo de nosotros. Porque la leyenda negra ha sido alimentada desde dentro, por nuestro complejo, y desde el colegio te van hablando de un país atrasado en una eterna decadencia. Es golpearnos a nosotros mismos. No conozco ningún país que haga eso.

Afortunadamente vivimos un buen momento para la historia y cada vez hay más interés. ¿Cómo ve este momento? Y, por otro lado, quería preguntarle por su labor divulgativa con jóvenes y niños.

Creo que es un momento dulce, por fin hay muchísima gente que nos estamos empezando a sacudir esta leyenda negra y todo lo que ha conllevado esa historia, el intentar dar una visión que no es real y asumirla. Antes nos callábamos y no hay que hacerlo, tenemos que estar orgullosos de nuestra historia y aprender de nuestros errores. Punto. Y hoy en día tenemos la suerte de tener a gente muy buena escribiendo, a grandes divulgadores. Yo leo mucho Héctor J. Castro que, aparte de ser un novelista excepcional, tiene rigor y una pasión que te mete de lleno dentro de la historia. O a Juan Víctor Carboneras, Javier Santamarta, Javier Esparza o Martínez Laínez. Son grandes escritores que están empujando en una dirección que era necesaria y cuyas consecuencias veremos a largo plazo, y que están consiguiendo que la mentalidad de la gente empiece a cambiar.

Respecto a los niños, para mí es un regalo y una inyección de energía cada vez que me meto en un aula o doy una charla. Me di cuenta aquí en Aranjuez de que los niños eran los grandes olvidados. Muchas veces nos quejamos de que tenemos políticos que han hecho esto o lo otro y que no tienen ni idea. La culpa la tenemos nosotros, porque si queremos tener mejores generaciones de todo, de políticos, de comerciantes, de profesores, hay que contarles desde abajo las cosas como son. Lo que es malo es malo, lo que es bueno es bueno, los errores se asumen, se aprenden, se interiorizan, y al final están orgullosos. En Aranjuez, donde llevo más años dando charlas, había un desconocimiento total. Y los niños alucinan con la historia de España y con todo lo que ha sucedido a lo largo de la historia de Aranjuez, y se van a su casa alucinados diciéndoles a sus padres que quieren ir a los jardines, o al palacio, o a recorrer la ciudad. Y los padres me escriben diciéndome que sus hijos están encantados y preguntándome si lo que les cuento es verdad. Y claro que lo es, lo que pasa es que estos padres han tenido la mala suerte de hacerse mayores sin que nadie se lo hubiese contado.

¿Cómo se organizan este tipo de charlas?

Por un lado las organiza la editorial como promoción cuando hay una venta de libros, ofreciendo a los colegios la posibilidad de hacer talleres. Y luego por otro lado hay muchos colegios, que eso es la gran mayoría, y profesores que contactan conmigo. Nos gustaría que hablaras a los niños de la historia de España, o de un escritor, o de lo que sea. Y yo digo a todo que sí, porque me encanta. Al final es la posibilidad de ponerte delante de 20 niños y dejarlos a todos con la boca abierta. Les estás contando historia de España, les estás contando curiosidades, y si encima cuando salen del colegio pueden ir a sitios como Aranjuez o Toledo, entonces su imaginación hace el resto. Eso cambia para siempre su mentalidad y su manera de ver la historia, su manera de ir a los sitios. Y si se siembra esa curiosidad, con los años cada vez van a saber más, van a tener argumentos para hablar de muchas cosas y valorarán el sitio en el que viven.

¿Qué otros proyectos tiene para el futuro?

Ahora estoy fase de documentación para un libro sobre la historia de Segovia. Pero mi objetivo es escribir una novela histórica con una editorial especializada en historia. La estoy terminando y a partir de ahí buscaré una editorial.

¿Sobre qué tema?

El motín de Aranjuez. La verdad es que tengo estructuradas un montón de novelas, pero al final a la hora de decantarme me pudo el corazón. Y además, creo que es una historia injusta y muy mal contada. Todos los historiadores, ya sean locales o de fuera, que son especialistas en el tema tienen una versión distinta. Incluso la gente de la época, el propio confesor del rey, Félix Amat, Fernando VII o el propio Godoy, dan versiones completamente distintas. Y yo creo que en la mitad de todo esto, ya han pasado más de doscientos años, está la verdad. Y ahí estoy, buscando los entresijos de las cosas e intentando que la gente entienda por qué cada personaje actúo de esa manera en esa semana crucial que cambió la historia de España.