La poesía siempre fue su herida abierta, la que nunca cicatrizó y la que la mantuvo con vida 55 años. Ella la liberaba, evitaba que se rindiese.
A través de ella reciclaba lágrimas y hacía examen de conciencia.
Trabajaba con la palabra, no podía vivir sin libros.
Se llamaba Guadalupe Grande, Lupe, para los amigos.
 
"Parte de mi vida es vivir para el poema, vivir hacia el poema y parte de la escritura es encontrar en el poema lo que no sé pensar de otra manera más que escribiendo poesía". Esto es un extracto de una de sus últimas entrevistas.
 
El día 2 de enero de 2021 el poema al que ella se aferraba con todas sus fuerzas le soltó la mano bruscamente, lanzándola al profundo abismo... Y la llaga comenzó su proceso de cicatrización...
Ella era un verso suelto, con pocos compañeros de viaje.
Mujer luchadora, rebelde, reivindicativa, creadora de imágenes, extremadamente sensible.
Su compromiso con la cultura fue absoluto.
 
Vivía en la calle de Alenza 8, en el barrio de Chamberí. Tenía una gran biblioteca en el interminable pasillo de su casa.
Mujer de gran cultura, pasión sentía también por la pintura y la música.
Su licenciatura en Antropología Social por la Universidad Complutense de Madrid, le sirvió para conocer en profundidad al ser humano, sus carencias y  peculiaridades.
 
Era hija única, puede decirse que su familia vivió por y para la poesía. Su padre, Félix Grande (1937-2014), su madre, Francisca Aguirre (1930-2019).
Y nieta del pintor Lorenzo Aguirre, que fue asesinado en 1942 en Madrid, en la cárcel de Porlier.
 
Aunque empezó a publicar tarde, había empezado a escribir muy pronto.
 
"El libro de Lilit", (Editorial Renacimiento), ganó el Premio Rafael Alberti. Despues vendrían otros:
-La llave de niebla. (Calambur Editorial),(2003).
-Mapas de cera. (Ed Poesía Circulante) (2006).
-Hotel para erizos. (Calambur Poesía) (2010).
También nos deja montajes, collages, poesía visual, etc.
 
Ejerció de crítica literaria y ensayista de creadores como Ledo Ivo, Luis Rosales, Juan Rulfo, César Vallejo, Concha Méndez, Carlos Edmundo de Ory.
Igualmente, responsable de las actividades poéticas de la Universidad Popular José Hierro en San Sebastián de los Reyes (Madrid), desde hacía diez años.
Y en el Teatro Real, en el área de comunicación.
 
Participó junto a Antonio Hernández y Félix Grande en la edición de la poesía completa de Luis Rosales.
Y con Juan Carlos Mestre: tradujo "La aldea de sal", de Ledo Ivo.
 
En 2007 en el Hemiciclo de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia, se produjo un momento muy especial, el primer recital ante el público de los tres juntos, Guadalupe y sus padres.
 
Tu ausencia se mece sobre los brazos de nuestro presente. Ahora pernoctas en el vacío del perpétuo y eterno invierno.
Tus cicatrices marcadas por el destino se miran en los espejos que también envejecen, y con los pies semidesnudos emprenden el camino en las orillas del fin...
 
"Caminar no es suficiente/ el polvo del camino no hace vida./ La mirada se aleja./ Agua sobre papel/ y espuma sobre la palabra./ (...). Vivir no tiene nombre. (Guadalupe Grande), fragmento extractado del poema: Instante.
DSCF1216
Guadalupe Grande y Pilar Redondo en Córdoba, en el Festival Internacional de Poesía Cosmopoética.