harem

Lo que no sabía esa noche Don Juan es que en Madrid “Mafe”  tampoco podía dormir, porque también ella echaba de menos a su Don Juan. Y eso que lo intentó, pero las noches que había pasado en el Saler, los abrazos, los besos y todo lo demás removían su cuerpo y hasta sus entrañas. “Dios, esto es irresistible, lo deseo como una loca, me arde la sangre, me gustaría ahora mismo tenerlo dentro de mí”.

 

Así que, nerviosa, ardiendo de deseo y como sonámbula, se levantó de la cama, se fue al salón, se puso una ginebra con coca-cola y abrió el nuevo manuscrito que le había dejado su pariente, el mismo  de “Tomás, el Merinista”  y comenzó a leer. La nueva novela se llamaba “Don Antonio y la sobrina”, y según le había adelantado era la historia de un cura que llegó de párroco a un pueblo con una sobrina que no era sobrina. La novela comenzaba así:....