C. E.; --  Hablemos de su segundo libro

G.P. —Sí  pero,  previamente,   dejemos constancia de que  “ESTO VIR”  fue galardonado en 2007  por los “Círculos san Juan evangelista” con el premio “Ramiro de Maeztu” y ha tenido cuatro ediciones.
“Nuestra gente” al parecer le ha dado  “buena nota” en los exámenes…

Mi segundo libro aparece el 18 de julio de 2007. El  titulo ya da una pista sobre su indudable interés  y contenido. En él  abordo ocho temas de los que llaman de “rabiosa actualidad”, y  siguen teniendo la misma vigencia: “¿Ha sido Cataluña nación alguna vez?”; “¡Cuba!: la comedia que acabó en tragedia”; “La Hispanidad”;  “Periodismo y prensa canallesca”; “¿Quién y por qué mato a Jesús, llamado Cristo?” “La inteligencia de bestias de los “goyim” (los “no-judíos”); “Si no quieres claudicar”;  “La normalización lingüística”; “La ‘Apostasía silenciosa’ y la agonía del Catolicismo español”.

C.E.- No cabe duda. Son tentadores los temas tratados y le pregunto ¿tiene idea de cómo ha  reaccionado los lectores que me imagino a la mayoría de su de sus ideas?

G. P. --Pues sinceramente lo único que me ha llegado ha sido asentimiento a mis afirmaciones. Quizás porque  no me leen los contrarios o me tienen algún respeto.

Algunos lectores  de esos que llamaríamos “empedernidos estudiosos” lo consideran mi mejor libro. (Personalmente, discrepo)

C. E. Lo veo prologado por D.  Antonio Caponnetto, escritor argentino bien conocido por  su cultura y erudición, y por su Catolicismo y amor a España.

G. P.  Efectivamente  aceptó prologar mi libro tras leerlo muy atentamente como lo confirma  él mismo.  Lo considero algo así como  “el Blas Piñar argentino”, de quien fue gran amaigo y en cierta forma,  un discípulo ilustre. Esa amistad provocó la mía.  Ese prólogo avaló y facilitó la difusión del libro con términos como los siguientes:

“Concluyamos que estamos ante un libro que nos acicatea e incita en cada capítulo. Propiedad intrínseca de los temas abordados, se dirá. Y es cierto. Pero también lo es, que Gil de la Pisa ha sabido equilibrar la abundancia de conceptos con el tono coloquial y vívido, dotando así a la obra de un talante estimulador que se mantiene constante. 

Quede para el final la indicación de un mérito tercero, al que llamaremos con Solzhenitsin: lucidez sostenida en el coraje. Difícil combinación que adorna la conducta de quien le ejerce, tanto como desacredita al que no la ostenta ni anhela su tenencia”.

C. E. – Hablemos de su tercer libro “La piedra roseta de la Ciencia Política” cuyo título  en cierta forma sorprende al posible lector…

G. P. –Ciertamente… y tanto que “mi gran amigo y asesor” me aconsejó cambiarlo, pero en esta ocasión me negué  arguyendo una razón que suelo dar a veces: “Mira, Blas,  ‘yo  escribo para inteligentes’… y éstos captarán rápidamente, el meollo del argumento por el título, y facilitará la venta”…

Así como,  gracias al descubrimiento por el Ejército de Napoleón de la auténtica “piedra roseta”,  pudo tras veintipico años de estudio lograr descifrar y entender el lenguaje jeroglífico (que durante màs de tres mil años nadie había logrado hacerlo), mi libro permitirá,  a quien no sea tontito,  entender la política nacional y universal.

C. E. Ya he visto que usted deja claro en su Introducción, que  estaba harto de oír la frase “no entiendo nada” y en consecuencia se propuso desterrarla del lenguaje diario y que nadie pudiera  decirlo con razón, luego de haber leído su libro…

G. P. Ha resumido usted perfectamente mi motivación. ¿Cómo es posible que  lo tengan todo ante sus narices y no lo vean? Un  ejemplo: Más del 90% de los cubanos era “fidelista fanático” al final de los años cincuenta cuando Castro chuleaba en la Sierra. Fusilaba a los “guajiros” porque --al no saberlo no podían decirle—no le informaban por donde andaban las tropas de Batista. Pues bien nunca pude convencer a uno solo que un asesino como Fidel nunca traería la libertad a Cuba… sino lo contrario.

En 2007 ya tenía  sobre mis espaldas sesenta y dos años de “apostolado político y religioso y como para poder hablar con autoridad sobre lo plasmado en el libro

C. E. Por su curriculum sé que usted es un experto en  formar y dirigir vendedores…convenza nuestros lectores de la necesidad de comprar este libro.

G.P.  He olvidado cuando “pase exámenes” por última vez y no estoy entrenado… pero este es fácil:

Ni los tontos ni los malvados leen el CORREO DE ESPAÑA. Por instinto,  lo ignoran, lo desprecian y pasan de su lectura; por el contrario, vuestra “clientela” es inteligente e,  igualmente,  “por instinto” olfatea  dónde hay alimentos sanos y  tentadores, por  lo cual,  en estos momentos-- cuando  la Política se ha degenerado tanto que ni la brújula, ni el sextante sirve para orientarse--  intuye  rápidamente que,  si un anciano  con 75 años (de experiencia probada, “no-supuesta”) en su espalda, afirma haber encontrado la “piedra roseta” con  la clave para entender lo que ocurre en España y en el Mundo,  no le costará decidirse a comprar “la Piedra Roseta de la Ciencia Política”.

Estoy totalmente convencido, por lo vivido personalmente desde que salió que muchos lo comprarán. El secuestro (realizado por los ladrones de la Generalidad de Cataluña)  de la Librería Europa  frenó la venta del libro al dejarnos sin uno solo  y a pesar de ello,  durante los cuatro años y medio últimos,  no han parado de solicitarlo, a pesar de que la única respuesta de todas las distribuidoras les decían “¡No hay en existencia!”. Finalmente, como último remedio,  he autorizado una edición a Amazon  –a lo que siempre me había negado--  y ahora lo pueden comprar ya,  ahí o a través de su distribuidor preferido, en cualquier continente.

C. E. --Un ruego último: un breve resumen de su libro.

G. P.--  Con gusto y brevísimo:

La Piedra Roseta de la Ciencia Política” le descubrirá el lector lo fácil que es entender cuanto ocurre en España y en el Mundo, y se asombrará de  lo difícil que nos lo ponen todos cuando se dedican a comentar y explicar lo que ocurre, los mismo en las publicaciones impresas que digitales, o en las “innumerables tertulias de moda” ¡No paran de hablar y de hacer análisis exhaustivos, profundísimos, y cuando  acabas de escucharlos sigues “in albis” y debes repetir una vez más: “para este viaje no hacían falta alforjas”. Gracias por la oportunidad de hablar de mis libros.