¿Por qué una novela sobre los realistas que defendieron la continuidad del Perú en la Monarquía Hispánica?

Porque los realistas hispanoamericanos son los grandes olvidados de nuestra historia cuando deberían ser protagonistas. Durante dos siglos, tanto en Hispanoamérica como en España, se ha impuesto un relato monolítico, idolátrico y hasta agresivo acerca de la ruptura de la Monarquía Hispánica que se reduce en “libertadores buenos-angelicales/realistas malvados-antipáticos”. A nadie le llama la atención de que la misma España esté llena de estatuas a Bolívar y a San Martín y sin embargo no haya ni un triste recuerdo para Agualongo, Huachaca, Boves, los Pincheira, Cisneros y tantos otros que lucharon contra todo y contra todos por la bandera del rey, sin ayuda europea la mayoría de las veces. Estamos en una fecha “mística”, la de los llamados bicentenarios. Y justamente en estas fechas, los estados surgidos de la Monarquía Hispánica parecen desmoronarse poseídos por el Foro de Sao Paulo.

Tanto por el contenido como por el contexto histórico, creí oportuno dar voz y voto a este proyecto dando voz y voto (valga la redundancia) a aquellos que no lo han tenido, esto es, los realistas, cuyas personas y cuyas causas son los protagonistas de esta novela.

Me centro en el Perú porque fue uno de los máximos bastiones realistas de la América del Sur y la guerra en este territorio pergeñó una suerte de complejidades, grandezas y contradicciones que dan para mucho a nivel literario. A eso hay que añadir, por supuesto, a que viví allá durante años y tengo vínculos muy fuertes con aquella tierra.

¿Qué encontrará el lector en Conspiración y jarana en Lima?

Yo huyo de la etiqueta de “novela histórica” porque no sé muy bien qué quiere decir eso, pero si para alguien sirve, puedo decir que encontrará una visión muy distinta del contexto histórico de principios del siglo XIX en el mundo hispánico con Lima como referente. A su vez, encontrará humor, sarcasmo, costumbrismo… Una batalla entre narrativa y descripción en un momento muy complejo y con gente que hace honor a tal asunto. Dentro de las licencias que concede el mundo de la ficción, que es un mundo que crea imaginarios y arquetipos, mucho más de lo que pensamos. De hecho, mucha gente llega a determinados temas históricos más por los tebeos, el cine o las novelas que directamente por la historiografía.

Aunque se trata de una novela, Conspiración y jarana en Lima tiene un notable trabajo de documentación e investigación histórica detrás. ¿Cuánto tiempo te ha llevado? ¿Te ha sido fácil encontrar fuentes?

Bueno, antes que nada, aclaro que me permito alguna licencia y alguna fecha no tan exacta, al estilo de lo que hizo Arturo Uslar Pietri con las batallas entre Bolívar y Boves en “Las lanzas coloradas”. Uno tiene que ser verosímil, pero si nos ponemos “demasiado exactos”, parecerá que estoy escribiendo un libro de historia y no una novela.

La verdad es que es un trabajo que venía pensando de hace años, pero por una cosa o por otra no me decidía. Cuando apareció Ultima Libris y me ofreció editar el proyecto, me llené de emoción.

Las independencias americanas han sido un motivo de obsesión en el tema académico. Empecé muy joven a investigar sobre ello, apoyándome en los años en muchos historiadores hispanoamericanos. En la dedicatoria lo menciono.

Estudié Historia en la universidad de Sevilla y muy pronto descubrí mi vocación americanista. Era cuestión de tiempo que hiciera algo sobre ello. De hecho, esta novela está pensada como un principio, no como algo definitivo o cerrado. Si Dios quiere, con el tiempo podré desarrollar esta temática a través de su amplia colmena de personajes, ya sea en novelas o en cuentos. Creo que de aquí sale un mundo.

La novela tiene un indudable sabor hispanista. ¿Hay un futuro para la Hispanidad fuera del mundialismo globalizador imperante?

Hombre, te contesto a esa pregunta empezando con que el adjetivo “hispanista” a día de hoy está siendo denigrado pero precisamente porque tiene más futuro del que se pensaba. Hay que pensar que los discursos monolíticos tanto de la leyenda negra de la conquista como de la leyenda rosa de las independencias están siendo cada vez más cuestionados y en una fecha clave. El presente que tenemos por delante es terrible. La misma España está presa del Foro de Sao Paulo. Sin embargo, cada vez surge más gente en el mundo hispánico proponiendo unidad y amor por una historia que es el patrimonio compartido de millones de personas a ambos lados del Atlántico. Esto es novedoso y bueno. Y si se sabe tratar con respeto y militancia, puede dar resultados fructíferos.

No es que Conspiración y jarana en Lima sea una “novela hispanista”, pero sé que algunos intentarán motejarla de esa forma y la verdad es que no me molesta.

Están surgiendo muchas inquietudes más allá de algo meramente historiográfico. Esta novela se encuadra en esa corriente crítica que no tiene por qué ser exactamente uniforme, en una época que parece que el mundo se nos cae encima pero también hay puertas que se abren si uno sabe leer entre líneas.

Recientemente, se han celebrado unas fraudulentas elecciones presidenciales en Perú. En las manifestaciones, hemos podido ver a un buen número de participantes ondeando banderas con la Cruz de Borgoña. ¿De qué manera sigue presente en aquellas tierras el legado de España?

Es que España, entendida históricamente como Monarquía Hispánica y no como un estado surgido en el siglo XIX (falacia muy habitual de tirios y troyanos), sigue estando presente en todo el continente americano, así como en el sur de Italia. Es un legado continuador de Roma con una personalidad desbordante. Perú fue la flor y nata de la América del Sur; pasear por Lima, Arequipa, Ayacucho… Uno no se siente allí extraño. Lo mismo que hay quien dice que Nueva Orleáns le recuerda a España. Como también le recordará Quito o Guanajuato. Somos herederos de un arquetipo universal. Y eso se refleja en la literatura. Nuestro idioma tiene un patrón mucho más unitario de lo que parece, por más diversidad lógica que podamos tener. Yo me quedaba impresionado como allá conocen y estudian a Bécquer o Valle-Inclán; ellos se quedan impresionados de cómo acá se conoce y se estudia a Rubén Darío. Aunque hubo una ruptura política violenta, los lazos culturales nunca se quebraron y están vivos y coleando a través de la literatura, la gastronomía, la música… Muchas veces hablamos de la influencia española en América pero no de la influencia americana en España… Nos olvidamos de que la tortilla lleva papas o de que el gazpacho lleve tomate. Y por más que le moleste a los puristas, el flamenco es un género musical que no se entiende sin las muchas y evidentes aportaciones criollas que siguieron entrando en los siglos XIX y XX.

En cuanto a la situación política del Perú, hay que recordar que al igual que hace dos siglos fue un bastión realista, a finales del siglo XX se convirtió en un bastión anticomunista. A pesar de la dictadura de Velasco (una de las máximas inspiraciones de Hugo Chávez), años después Sendero Luminoso, que para los Andes fue como el Estado Islámico para los árabes, nunca pudo imponer su maoísmo. El MRTA también fracasó. Perú fue uno de los primeros países de Sudamérica en posicionarse vehementemente contra el chavismo y el castrismo y para el Foro de Sao Paulo ha sido siempre una piedra en el zapato. Por desgracia, no es el primer proceso electoral con irregularidades que vive el país y esto es la consecuencia de años de inestabilidad política. Una pena, porque el Perú había superado muchas penalidades y había crecido económicamente, e incluso en la batalla cultural, había peleado con dignidad. Eso sí: En las grandes ciudades, se estaba dando mucho el desarraigo y mucha confusión con respecto a malas imitaciones de Estados Unidos. Si a ello le añadimos factores como la nula presencia del estado en muchas partes de una complicada orografía o el discurso hispanófobo agresivo que le ha sido muy cómodo a las grandes oligarquías para ellos no tener la culpa de nada… Al final no son problemas tan distintos de los nuestros, mostrándose la derecha (por su cobardía, ineptitud y complicidad) peor que la izquierda, por imposible que parezca. El historiador colombiano Pablo Victoria lo lleva advirtiendo mucho tiempo: Las principales víctimas del indigenismo serán los hispanoamericanos, especialmente los criollos.

Ahora se viven momentos de zozobra y sólo Dios sabe lo que va a pasar. Pero desde luego, Perú tiene tradición de resistencia. No hay que tirar la toalla.

Antonio Moreno Ruiz: Conspiración y jarana en Lima. Ultima Libris (Julio de 2021)

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