César Alcalá Giménez es un prestigioso historiador, político y escritor español, especializado en la historia del carlismo y la guerra civil y otros muchos temas relacionados con la historia de España. Colabora en revistas como Actas, Revista del Vallès, e-noticies.com, La Razón, COPE, Economía Digital, El Catalán. Ha colaborado en el Diccionario biográfico español de la Real Academia de la Historia. En esta entrevista nos habla brevemente de su nuevo libro Manuel Hedilla; 235 días al frente de la Falange (SND).

¿Por qué siendo usted más afín al carlismo se complica la vida haciendo un libro sobre un falangista?

Es una de mis virtudes. Bromas aparte, una cosa es el pensamiento que uno pueda tener y la otra el conocimiento de la historia. Por eso me he enfrentado a tratar la vida del segundo Jefe Nacional de Falange Española durante los 235 días que estuvo al frente de esta organización política.

Quizá le motivaba el reto...

Es un reto. Démonos cuenta de una cosa. Hablaba de Carlismo y de Falange Española. Ambas formaciones formaron parte del alzamiento y lucharon en el Bando Nacional. Ambas formaciones fueron traicionadas, por así decirlo, con el decreto de unificación. Se intentó acabar con ella. Terminada la guerra el Carlismo no fue un partido vencedor. Sí los que aceptaron la Unificación y entraron a formar parte de los gobiernos de Franco. Los que no claudicaron con el decreto de Unificación fueron mal vistos por la dictadura. El Carlismo pasó a ser oposición al franquismo. Lo mismo le pasó a Hedilla. Y aquí esta la motivación del libro. Sustituyó a José Antonio Primo de Rivera y la Unificación lo sustituyó a él. Pasó a ser un estorbo para la el Régimen y salvó la vida por ciertas causas que se explican en el libro. Así pues, hay un paralelismo entre la vida de Hedilla y la evolución del Carlismo después de la Guerra Civil.

Además es un personaje poco conocido, lo que hace más atractivo escribir de él...

Evidentemente. Siempre es un placer escribir la biografía de un personaje y más cuando estos no son demasiado conocidos. Me ocurrió hace años cuando hice la de Mauricio de Sivatte y ha pasado ahora con Manuel Hedilla. Y tal vez ocurra en breve con otro personaje. Es normal que, con el paso del tiempo, se difuminen ciertos nombres. Es ley de vida. Nuestra misión es desempolvarlos y colocarlos en el sitio que se merecen. Aquellos que no conozcan a Hedilla, leyendo este libro, se sorprenderán gratamente.

Y tiene el malditismo de los perdedores lo que le añade encanto romántico...

Por supuesto. Siempre tiene mucho más atractivo alguien que algunos consideran perdedores. Personalmente no lo considero un perdedor. Puede ser que se equivocara tomando ciertas decisiones o no hiciera tal o cual cosa. No haberlo hecho supuso que su camino vital fuera diferente. Ahora bien, ¿qué hubiera pasado de haberlo hecho? Esta es una pregunta que nos podemos hacer y que nunca será contestada. La realidad es que no sólo Hedilla, sino otros personajes de aquella época tomaron un camino porque creían en él. Y esta es la grandeza de estas personas. Se enfrentaron a lo establecido porque creían en ello. Antes he hablado de Sivatte. Una de las figuras más importantes del Carlismo catalán que fue perseguido por el franquismo. Hedilla también lo fue. Y Ángel Pestaña también es otro personaje muy parecido a los otros dos. Ninguno de ellos fue un perdedor, todo lo contrario.

Tras la muerte de José Antonio se quedó solo...¿Por qué?

No lo consideraron. Era un segundón. No consideraban que tuviera la categoría intelectual adecuada. No era José Antonio. Y es cierto. Hedilla nunca negó esa falta de estudios. Sin embargo, era el único que estaba ahí. En el libro se cuenta que había varios miembros de Falange que podían haber sustituido a José Antonio. Estaba Raimundo Fernández de la cuesta, Sancho Dávila, Agustín Aznar, entre otros. La pregunta sería, ¿Hedilla fue elegido por exclusión? Tendrán que leer el libro para saberlo.

Se le acusó de traición, pero en cierta manera le traicionaron a él... ¿Fue tan grave lo que hizo?

Hedilla no traicionó a nadie y se traicionó asimismo. Es decir, eran un momento muy complicado. Falange Española era un partido nuevo. Cuando asesinaron a José Antonio tenía poco más de dos años de vida. Al comenzar la guerra civil muchos de sus miembros fueron al frente. La muerte de José Antonio fue un duro golpe. Aún no se habían recuperado cuando Franco firmó el decreto de Unificación y lo eclipsó. Muchos querían el poder, pero nadie se atrevió a dar el paso. También se escondió la muerte de José Antonio. A Hedilla lo nombraron en el cargo provisionalmente, bajo el supuesto de que al volver José Antonio retomaría las riendas. Esto es lo que se le decía a la gente. El único que dio el paso fue Hedilla. Luego se formó el triunvirato. En tres meses, de diciembre de 1936 a febrero de 1937 hubo traiciones, desencuentros, revanchas, intentos de asesinato, muertes…Un caos. Históricamente es un periodo muy atractivo.

Se le acusa de no haberse acercado a Franco...

No es una acusación, es una realidad. Ese fue uno de los errores de Hedilla. Ahora bien, ¿si se hubiera acercado las cosas serían diferentes? Evidentemente no. Franco tenía muy claro lo que quería y Hedilla le molestaba. Ahora bien, lo respetaba. Es más, sabía perfectamente que eran falsas las acusaciones contra él. Seamos claros, cuando fue juzgado y condenado a muerte, lo más fácil hubiera sido que se llevara a cabo la sentencia. Y no fue así. Franco le conmutó la pena y tiempo después lo indultó. Así pues, es cierto que no se acercó, que no hubo feeling. Se respetaban. Y eso es mucho.

No obstante le libró de la muerte por la cadena perpetua, ¿No fue un castigo excesivo?

No podía hacer otra cosa. Sabía que era inocente y que, si bien podía haber cometido errores, ¿quién no los ha cometido a lo largo de su vida? A pesar de ello no podía liberarlo. Hubiera sido lo suyo, pero demasiado complicado. Con la conmutación de la pena de muerte demostraba que era inocente. Y, cuando pudo, lo indultó. Todo lo hizo a su tiempo y hay que reconocer que Hedilla lo respetó durante toda su vida y viceversa. Fue una relación atípica, como la que Franco mantuvo con el general Vicente Rojo.

Aparentemente muchos podrían pensar que fue un personaje gris, ¿Hubo verdaderamente más sombras que luces en su vida?

Alguien que fue el II Jefe Nacional de Falange Española nunca puede ser un personaje gris, la época sí, él no. Considero que hubo más luces que sombras. Y esto lo descubrirá el lector. No porque un personaje deje de estar presente en las conversaciones o en el conocimiento popular significa que deba de ser gris. Hedilla merece ser conocido y su figura restituida.