En enero de 2022 nos dejó, a la edad de 83 años, don José Luís Díez Jiménez, una de las mejores personas con las que me he topado en la vida, y, como podrán suponer, conozco a miles de personas.

Hombre de fe católica, a machamartillo, patriota ejemplar, consagrada a la familia y a España.

Ha pasado solo medio año, ¡pero cuánto le echamos en falta!

Recientemente he recibido un ejemplar de Cristocentrismo, el libro de don José Antonio Bielsa (ed. Letras Inquietas, abril de 2022), donde aparece un Prólogo que, posiblemente, es el último texto de José Luís Díez.

Creo es conveniente honrar su memoria, copiando algunos retazos del mismo, pues destilan amor a Dios y a la Patria:

“Es para mí un honor y un motivo de alegría el poder escribir estas palabras, a modo de introducción, del libro Cristocentrismo: Apogeo y crisis de la Escolástica, de José Antonio Bielsa Arbiol, seglar católico que teniendo sus propios cometidos y actuaciones de la vida diaria en la que se realiza y está inmerso necesariamente, tiene en el centro de su vida a Cristo, como me consta y así lo demuestra en este estudio que vela por la gloria de Dios, conmemorando la corriente teológico-filosófica del pensamiento medieval, llamado Escolástica, hoy semiolvidada, y que utilizó parte de la filosofía grecolatina clásica para comprender la Revelación religiosa del Cristianismo, con el objeto esencial y primordial de la enseñanza del “Misterio de Cristo”, acto de amor por el cual Dios se manifiesta personalmente a los hombres, mostrándose a Sí mismo para hacernos partícipes de su Naturaleza divina, y podamos descubrir en su Persona el  designio eterno de Dios, que se realiza en Él, así como que comprendamos el significado de sus gestos, signos y palabras, que ellos a la vez encierran y manifiestan su Misterio…”·.

Para José Luís Díez: “…en el  peregrinaje de la vida cristiana, en nuestro camino de santidad, objetivo esencial de nuestras vidas, que deben centrarse en Cristo como fuente de enseñanza y gracia, esto es, el Cristocentrismo, expuesto por el autor, del que debemos llenarnos y actualizar en nuestras vidas, vaciándonos previamente del peligroso espíritu del egocentrismo reinante, que hoy llena muchos corazones, e incluso encubiertamente ha hecho su aparición en la Iglesia, en nuestra vida de oración personalista, en las canciones dominicales exentas de adoración a Dios, en las homilías distorsionando la hermenéutica bíblica e incluso en las palabras proféticas centradas únicamente en el yo”…

Cuenta Bielsa, en su libro “Retazos de un discurso metapolítico” (ed. Dominio de R. Libros, Zaragoza, julio de 2022), págs. 161 a 164, que: “He querido iniciar este artículo recordando a don José Luis (q.e.p.d.) porque sin duda él fue uno de los mejores custodios del método escolástico en la España de nuestro tiempo. Su ingente trabajo al frente de Producciones Fidelitas, sus libros cuidadosamente editados, sus dibujos y sus audiovisuales, son otro más de sus salvoconductos para la posteridad. Pero ante todo prevalecerá el hombre, el español y el católico, como solía definirse, por cuanto primero había nacido en España, y en virtud de aquel accidente, le había sido dada la Fe Católica. ¡Qué hermoso testimonio de agradecimiento a la España de sus padres y abuelos!”.

La gran obra de don José Luís Díez Jiménez es difícilmente explicable, y me hago cruces por saber de dónde sacaba el tiempo, pues tenía que atender su pequeña empresa, sacar adelante una familia numerosa, de varios hijos, atender a su esposa, ser Secretario General de la Unión Seglar San Francisco Javier, bajo la batuta del también imprescindible don José Ignacio Dallo Larequi, Canónigo de la Catedral Metropolitana de Pamplona, y amigo nuestro, etc.

Don José Luís nos demostró a todos, con los hechos, y con su labor constante, como una hormiga de la grey del Señor, que “querer es poder”.

Sé que la citada Unión Seglar, que edita la revista mensual Unidad Católica de España, se hará cargo del mantenimiento de la Obra de José Luís en la red, como  digna sucesora del quincenal navarro “Siempre p´Alante”.

Y, como ya le he dicho a su director, don Pablo Gasco de la Rocha, si hace falta nos rascáremos el bolsillo, que para eso está.

Dios, la Iglesia Católica, España y José Luis lo merecen.

Termino ya. En definitiva, dos libros formativos e instructivos, en estos días de ocio, que debemos emplear en cosas útiles,  para tener unas vidas realmente vividas, y no ser unos simples consumidores de vida, pero vacíos por dentro.

Va por ustedes, amigos.