Elsa González. Es doctora en Periodismo, ha trabajado más de treinta años en COPE. Empezó en Pueblo y en la SER. Fue la primera mujer en los informativos nacionales de la SER. Se ha dedicado a la docencia en el CEU.

Ocupó la presidencia de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) durante ocho años. En la actualidad está en el Consejo de Administración de Telemadrid y en el Consejo Editorial de Vida Nueva.

Es miembro de la directiva de la Federación de Mujeres Directivas, Profesionales  y Empresarias (FEDEPE).

Periodista especializada en la Casa Real, colabora en programas de opinión de Trece Tv, Cuatro y Telecinco. Ha recibido el Premio ¡Bravo! Especial de la Conferencia Episcopal, el Talento Comunicativo de la U. Complutense y el del Club Internacional de Prensa a la mejor labor radiofónica.

Le encanta la historia y el campo. Se escapa cuando puede a los Picos de Europa, a Cistierna, en León. Disfruta al descubrir un nuevo restaurante con sus hijos. Le admira el progreso diario de sus nietos y explorar su personalidad. Y envidia a quienes lo abandonan todo para dedicarse a los demás.

¿Por qué un libro sobre COPE?

COPE ha transmitido los acontecimientos, la vida de los españoles y del mundo del último medio siglo. Una voz libre de la Iglesia al servicio de la ciudadanía, que ha contribuido a afianzar las libertades y la democracia. Y desde el punto de vista mediático, COPE ha renovado la radio en España.

El libro parte de mi tesis doctoral de hace más de dos décadas. Entrevisté a todos los protagonistas. Y he seguido investigando y recopilando datos hasta la actualidad.

Lo subtitula "La radio de las estrellas" ¿una manera de decir que los principales locutores han estado ahí?

Sí, las estrellas de la comunicación han estado o están en COPE. A principios de los años ochenta, con la contratación de Luis del Olmo y su programa Protagonistas, despega la cadena. Gran parte de las emisoras de Radio Popular, abocadas a desaparecer, se convierten en poco más de medio año en un buque radiofónico que irrumpe en la sociedad con novedad y audacia. Hasta Julio Iglesias quiere comprar COPE, una historia que cuento detalladamente en el libro.

En COPE emerge la primera mujer estrella de la radio, Encarna Sánchez. El libro narra cómo elabora su programa, su equipo y desvela sus contratos. O cómo surge Carlos Herrera y las tres etapas de su vida profesional que confieren frescura a la radio. Cómo aterriza en la cadena un impulsivo Antonio Herrero, que rejuvenece la audiencia. O los problemas que derivan de la personalidad libre de Jiménez Losantos. La obra detalla los enfrentamientos y la fuerza que José María García confiere a su transmisión deportiva y el impactante desembarco del equipo liderado por Paco González.

El libro incluye también más de cincuenta fotografías de las grandes figuras de la radio, algunas de esas imágenes son desconocidas.

¿Se podría entender la historia de la radio en España sin hablar de la COPE?

En absoluto. COPE es protagonista de la historia reciente. Aquí se consolidan las tertulias políticas, sociales, de Iglesia y hasta del corazón; nacen los denominados programas río, esos grandes bloques de la programación matinal o vespertina; las desconexiones locales para la publicidad dentro de la emisión nacional; pero, sobre todo, convierte a la radio en un medio menos rígido y pegado a la actualidad, que trata de transmitir valores humanos.

¿Quiénes han sido, a su juicio, los principales impulsores y las grandes figuras que han marcado la historia de la emisora?

Unos profesionales están ante el micrófono y otros en la sombra. Directivos, periodistas, publicitarios o administrativos levantan cada día una gran cadena de radio. Curiosamente, destacaría la antítesis de una estrella. La figura de José Luis Gago. Un periodista que en medio de la adversidad consigue contratar a Luis del Olmo. Un fraile dominico que crea la única radio con editorial en España, como en la prensa escrita, y se adelanta a su tiempo al elaborar una programación socio religiosa ambiciosa, profunda y atractiva que confiere sentido al objetivo confesional de COPE.

La figura del P. Gago es apasionante, todo un thriller, emprendedor, sabio y humano. Carlos Herrera lo definió como el santo de la radio. Hace un año se abrió en Valladolid su proceso de beatificación.

¿En qué medida conocer la intrahistoria de COPE es conocer parte de la historia reciente?

Ambas se imbrican simbióticamente. El oyente puede acceder a la trastienda de la radio de ayer y de hoy, averiguar historias casi desconocidas. Y un estudiante de Periodismo, de Comunicación, encontrará las claves de la programación audiovisual actual. Cómo surgen esas estrellas mediáticas, cuánto cobraba Encarna Sánchez, las exigencias en el contrato de José María García, de Paco González o por qué vuelve a COPE Carlos Herrera. Los beneficios económicos y de audiencia y también los peajes que arrastran para la empresa. Todo un mundo apasionante.

¿Quiénes han sido las figuras de la COPE que más le han marcado personalmente?

Cada una ha construido una parte de COPE, deja su estela. Sin Luis del Olmo no se entiende la historia de la radio moderna y su fórmula de éxito nace en COPE. Encarna Sánchez es una mujer que rompe moldes. García sigue vigente a pesar de haberse alejado hace años del micrófono. Antonio Herrero acercó a los jóvenes la información en la radio. Y Herrera, González, Lama o Castaño innovan cada día.

Hoy en día todo el mundo conoce a la COPE y su gran rival, la SER, RNE, Onda Cero... ¿En qué medida estas emisoras han monopolizado la radio en España? ¿Hay vida más allá de estas cadenas?

Estas cadenas se mueven como grandes trasatlánticos en el océano de las ondas, mueven o asientan criterio en la opinión pública. Su responsabilidad es enorme. Pero existen barcos, más o menos pequeños, que acompañan, enriquecen y garantizan la pluralidad. Vargas Llosa afirma que reconoce la democracia en un país por la abundancia y el grado de libertad de sus medios.

¿En qué medida ha condicionado la emisora el hecho de su dependencia de la Iglesia Católica?

Precisamente esa dependencia debe generar, si cabe, una responsabilidad informativa superior y un compromiso mayor con la verdad. Pero una radio con identidad católica que se halla en la vorágine empresarial se debate constantemente entre dos mundos, a veces difíciles de conciliar. Precisa ingresos y no puede recibirlos a cualquier precio.

Eso ha provocado intensos debates en el seno de la Iglesia. El esfuerzo compensa si consigue desarrollar en la ciudadanía espíritu crítico desde el rigor y un pensamiento evangelizador, no anclado en el clericalismo. Y la Iglesia no puede ignorar que vivimos en una nueva Sociedad de la Información.

¿Conserva COPE su espíritu fundacional y su línea editorial?

La cadena surge cuando nuestra democracia es joven y frágil. A mi juicio, COPE ha sido determinante para afianzar las libertades y la democracia.

La capacidad de renovación de la emisora es enorme. España vive otro momento y la cadena se adapta a las nuevas necesidades de la sociedad. Conservar la línea editorial en una radio libre y generalista produce un debate permanente, que se resuelve con mayor o menor éxito en cada momento. Es el tributo de una radio viva, con luces y sombras, pero necesaria en la sociedad actual.