Francisco Torres García es catedrático de secundaria, historiador, articulista, tertuliano...muy conocido por sus librosFranco socialista o Franco, una biografía en imágenes. En esta ocasión nos habla de su último libro: Raza.

¿Cómo es un libro que parte de una novela y una película, ese conjunto que llama el producto cultural RAZA?

La definición no es mía, la tomo prestada de un autor porque me parece más que acertada. En este libro se aúna el análisis literario, la investigación histórica y la metodología del investigador del cine. Esas tres facetas, historia, literatura y cine vertebran un texto sorprendente que nos sumerge en la personalidad de Francisco Franco destruyendo no pocos mitos antifranquistas.

Al igual que sucedió en la realidad el libro nos lleva del análisis de la novela al rodaje de la película. La película universalizó en España el mensaje de la novela. La importancia de todo ello viene determinada porque el autor es Francisco Franco, en esos momentos, Generalísimo de los Ejércitos, Jefe del Estado, Caudillo de España y Jefe Nacional de FET de las JONS. Las ideas que vierte en RAZA perdurarán en él toda su vida.

Por ello creímos obligado incluir en el ensayo, como complemento, la novela original. Eso sí cuidando la edición, estructurándola como fue concebida y presentándola editorialmente como lo fue en 1942.

¿Por qué decidió escribir este libro?

La realidad es que no lo decidí, salió solo. En principio, la propuesta de la editorial era hacer una edición histórica de la novela/guión RAZA, escrita por Francisco Franco bajo el seudónimo de Jaime de Andrade. Como tal debía de contener las necesarias notas explicativas –sin ellas es difícil que un lector actual perciba todo su contenido– y una introducción histórica.

Yo conocía muy bien tanto el libro como las películas, pues hubo dos versiones estrenadas en 1942 y 1950, pero fue el proceso de documentación el que me llevó a plantear un libro que explicara lo que Franco dice en RAZA. La resultante es una biografía ideológica del Generalísimo detenida en 1941.

Además, se cumple el 80 aniversario, 1941-1942, de la filmación de la película, su estreno y su llegada a las librerías. Por este orden. La resultante es este libro, que son dos libros en uno, porque contiene el ensayo por un lado y la novela de Franco por otro en una edición histórica. Luego está acompañada por un impresionante aparato gráfico que permite al lector revivir la película y comprender el análisis que se realiza de ella. Le recuerdo que la película no es exactamente igual que la novela y en el libro también abordamos esta cuestión.

¿Era necesario un ensayo histórico sobre la novela RAZA y la película de Sáenz de Heredia?

Evidentemente sí, sobre todo cuando en toda la bibliografía existente lo que predomina es el enfoque y la distorsión antifranquista. Podría parecer un tema menor pero la amplia bibliografía que incluyo en el libro, que supongo no es completa dada la proliferación de artículos, viene a demostrar el interés que esta obra tiene. RAZA, en todas sus versiones, es un producto cultural único. RAZA es, al mismo tiempo, uno de los escritos ideológicos de Franco y una foto fija de los ideales, de las razones de los que lucharon y ganaron la guerra.

Una historiadora ha definido RAZA como una de las escasas películas acontecimiento, y es rigurosamente cierto. RAZA es una buena película que continua sin dejar indiferente y que merece un redescubrimiento y una nueva valoración, como gran parte del cine de los años cuarenta. De ello también nos ocupamos en el libro.

Menciona, en este ensayo histórico, reiteradamente el concepto de vulgata antifranquista. ¿A qué se refiere?

A estas alturas ya no sé si es la vulgata antifranquista o la vulgata del franquismo antifranquista. La vulgata es ese conjunto de tópicos que han ido retroalimentándose, variando si se quiere en la formulación léxica, desde mediados de los años sesenta para crear una biografía tópica y oficial, propicia a la izquierda, sobre lo que fue el régimen de Franco y, sobre todo, sobre la figura de Franco. Un conjunto de sinsentidos que no resisten ni la referencia documental, ni el sentido común. Claro que en esta vulgata hay niveles, y en algunos niveles se ofende a la inteligencia como sucede en determinados programas televisivos de tipo sensacionalista, pero que en poco difieren de documentales como el realizado en Alemania. Hay auténticos gurús de esta vulgata como Paul Preston que suele ser la fuente de autoridad última de todos que alimentan textos que no pasan del libelo. Llevan, apoyados por editoriales, medios de comunicación y ahora por las leyes, 60 años difundiendo esa vulgata y aún no han conseguido convertirla en verdad oficial.

Tras leer su libro me parece evidente que esa vulgata también ha intervenido en la distorsión de RAZA.

Es algo lógico. En primer lugar, porque que Franco fuera un personaje que escribiera rompe con la vulgata del militar de escasa formación, antiintelectual, iletrado, etc. Es algo que todos sus biógrafos antifranquistas, que hoy son multitud, procuran orillar. Y algunos, cuando han hecho mención a ello, han recurrido a argumentar sin base alguna que tenía un “negro literario”. En el libro, que insisto es también una biografía, abordo esta cuestión en profundidad.

En segundo lugar, porque Franco, encima, va y escribe una novela/guión (si la hubiera desarrollado como novela hubiera sido una muy interesante obra) que se transforma en una película de éxito, clave en la historia del cine español como demuestro en el libro.

El antifranquismo detectó el poder de RAZA y por eso lleva desde mediados de los 70 combatiéndola. Es un ejemplo claro de cómo la vulgata antifranquista se traslada al análisis literario o cinematográfico. Lo curioso es que para ser una producción novela/película mala, mediocre, infumable… se hayan dedicado tantos y tantos artículos a ella. Claro que estos analistas/críticos lo hacen para sustituir la lectura o el visionado por su opinión, o simplemente para condicionar al lector/espectador para evitar precisamente eso. Y no tienen empacho en escribir que es una demostración del “racismo” cuando la película ni tan siquiera aborda esa cuestión (no han entendido el título y no han leído el libro) o que es la demostración del alineamiento con el Tercer Reich cuando ni en la novela ni en la película, cuya acción acaba el 19 de mayo de 1939, hay ni una sola referencia a Alemania, a Italia o a la II Guerra Mundial. Pero Preston es un hábil fabulador.

Pero con RAZA la vulgata antifranquista lo que ha buscado es reforzar sus tesis de la frustración personal de Franco por su biografía, por sus mutilaciones sicológicas, de su ambición personal, de su deseo de reconstruir su biografía… por ello se interpreta la obra, por parte de estos autores, como lo que no es: una autobiografía personal encubierta del personaje. Lo que en una lectura ayuda de conocimientos podría ser así interpretado. Dedico muchas páginas a demostrar cuáles eran los referentes reales de los personajes de RAZA. Ni José es Franco, ni Pedro es Ramón (ello nos obliga por ejemplo a abordar la biografía de Ramón Franco o del padre de la familia).

El mensaje apabullante de RAZA molesta a la vulgata antifranquista, de ahí que hayan buscado eliminarlo presentándolo como falso, presentando como ridículos o increíbles los hechos que se recogen en la novela y en la película. En este libro yo vengo a demostrar la veracidad de todos y cada uno de ellos. También a descubrir las opiniones de Franco ante determinados hechos y actuaciones que hoy pasan desapercibidos para el lector o el espectador.

Me interesa lo que ha dicho sobre que RAZA, película y novela, es una foto fija de una época, recién acabada la guerra como quien dice y cuando se está gestando lo que sería un largo caudillaje.

Exacto. De ahí su importancia, tanto para el historiador como para el lector. RAZA, en contra de lo que se afirma, dista de ser un texto sencillo. Franco buscaba siempre hacerse entender y con su novela/película lanza un mensaje claramente destinado a ese momento. Pero hay algo más…

La novela se escribió en el invierno de 1940 y la película se rodó en la segunda mitad de 1941, estrenándose en enero de 1942. Es decir, el tiempo en el que todo el mundo creía en la victoria alemana en la guerra y donde más voces hubo a favor de la intervención de España en la guerra. Sin embargo, Franco se ausenta de esa realidad. Lo que hace, de algún modo, es establecer un mínimo ideológico común de quienes han ganado la guerra civil engarzándola no en el conflicto que sacude Europa sino en una confrontación entre el espiritualismo y el materialismo. Tesis a la que volvería en sus discursos en las décadas siguientes.

Tenga presente que esos momentos Franco no tiene decidida cuál será la estructura de su régimen. Hay diversos proyectos enfrentados, incluso la posibilidad de realizar un andamiaje constitucional completo. Es un tiempo político muy complejo en clave interna, de ahí la exaltación unitaria de RAZA. Ni tan siquiera cabría afirmar que en esos instantes es una dictadura completa, porque, pese a la concentración de poder en la persona de Franco que es la base política resultante del nombramiento de Franco como Jefe del Estado en octubre de 1936, del Decreto de Unificación y de los Estatutos de FET de las JONS, existen diversos grupos o tendencias que aspiran a ser los directores políticos y conformar el futuro estado. Es como si Franco se hubiera propuesto, con su novela/película, recordarles a todos el punto de partida y que él ha ganado la guerra.

¿En esta novela/película está en cierta manera todo Franco, su cosmovisión y lo que sería su Régimen?

No me atrevería a decir que está todo, lo que sí que están son las bases de los elementos que él estimaba comunes a la España de la victoria y por los que estos españoles habían luchado. Si está su cosmovisión, su manera de ver y entender el mundo, que, por cierto, tiene poco que ver con el fascismo y mucho menos con el nacionalsocialismo (la película, como explico, tuvo problemas para ser exhibida en el Tercer Reich pese a saberse quién era el autor del argumento). De lo que sería su régimen, salvo en la defensa de esas ideas base, poco. No hay en RAZA un discurso sobre cómo sería el régimen político a construir. Conscientemente, porque es la realidad, Franco prefiere mantenerse distante, recordar que el triunfo de los almogávares abre una recuperación de la grandeza de España, pero no se dice cómo se hará. Y eso es muy interesante, porque viene a revelar la indecisión de Franco en esos momentos en los que el que ha sido el arquitecto inicial, Ramón Serrano Suñer, ha perdido ese papel.

A lo largo de la obra, en un análisis apabullante pletórico de referencias a las fuentes, sostiene que RAZA no es una biografía encubierta de Franco sino el retrato de una generación.

Exacto. Es evidente que hay elementos autobiográficos. Los hay en toda novela en la que el autor aborda hechos que están en su propia biografía. Hay un homenaje, eso sí, a su Galicia natal y a su madre. Pero el resto es un retrato generacional. RAZA es una novela histórica y es una novela castrense. Lo que Franco hace es crear unos arquetipos, sin descripciones físicas, en una familia arquetípica. Esta es una familia militar. Retrata su generación militar y lo hace con buen pulso. Cada personaje reúne en su devenir momentos extraídos y aunados en él de personas reales, como voy descubriendo en el libro. De hecho Franco nos advierte en la introducción que todos los hechos descritos tienen una correspondencia real.

Hay en Franco toda una reflexión sobre el significado de la profesión militar y del ambiente militar en el que él se ha formado y ha formado. José, el protagonista, no es Franco sino uno de sus cadetes o de sus legionarios. En cierto modo RAZA es una traslación de las ideas de un escritor muy popular entre los militares, Alfredo Vigny. En el libro voy explicando cuáles son las fuentes literarias de RAZA al igual que las ideológicas. Las identidades de Franco, por ejemplo, con la idea de la Hispanidad que es la raza o cómo la milicia es la nueva hidalguía o la heredera de los conceptos de la hidalguía. En cierto modo, tras la lectura de este ensayo, cabría estimar que lo que Franco defiende, más que una estructura política concreta ausente en RAZA, es el retorno a la sociedad a esos valores que se han preservado en el ejército.

Afirma, con rotundidad, que no se puede entender a Franco sin entender RAZA ¿por qué es así?

Para trazar una biografía de un personaje como Francisco Franco hay que situarse ante su cosmovisión, su manera de entender el mundo, las bases de su ideología (Franco tuvo ideología), buscar sus raíces, las influencias que pudo recibir… No todos los personajes históricos nos dejan escritos sobre ello o son escritos, del tipo memorias, realizados al final de sus vidas con lo que readecuan lo vivido. Franco nos deja un texto escrito en 1940-1941, pero cuyo origen, como preciso en el libro, es probablemente anterior a la guerra (sabemos que Franco estaba preparando la segunda parte de Diario de una bandera). En ese libro, por debajo, aparece esa cosmovisión. De ahí el esfuerzo de la vulgata antifranquista por distorsionarlo, por manipularlo, por presentarlo como lo que no es.

Estoy seguro de que el lector, que primero abordará el ensayo y después, con ese bagaje leerá la novela se va a sorprender. Y hasta ahí puedo leer…

Entonces, ¿era Franco un escritor de raza?

Como juego de palabras es sugerente. Yo le diría que Franco tenía vocación de escritor y de tratadista militar. Facetas que, por razones obvias, no pudo desarrollar. En mi análisis abordó la cuestión de la estructura literaria de RAZA, de la adscripción a los géneros literarios, pero RAZA no se hizo, en su versión final, con intenciones literarias. Quizás por ello utilizó el seudónimo. Imagínese usted que Franco, en 1941-1942 publica el libro con su nombre: hasta lo hubieran postulado para el Premio Nobel de literatura. Sí creo que RAZA, de haberse desarrollado literariamente, se hubiera convertido en una buena novela, hay atisbos más que interesantes de ello (la capacidad descriptiva). Literariamente el estilo del autor sigue condicionado por la forma de escribir de un militar acostumbrado a redactar memorias, partes y diarios de campaña.

Supongamos que quiere invitar a nuestros lectores a adquirir esta obra, ¿qué les diría?

Me pone en un aprieto. Soy muy malo y me resisto a la autopublicidad. Empezaría por alabar la edición, de los contenidos ya tiene referencias. Pero como es mi costumbre, también mi estilo, mi ensayo lo que proporciona son argumentos sostenidos en documentos, no opiniones sin fundamento tan habituales en la actualidad, una visión alternativa y distinta que abre numerosos interrogantes y desenmascara las falsificaciones de la historia.

Es de agradecer a SND y a Álvaro Romero su valentía al emprender este proyecto y de apostar económicamente por él. Ahora le corresponde al público respaldarlo para que la editorial pueda seguir en una labor muy difícil en un tiempo cada vez más difícil.

No pocos pensaran, si ya leí o conozco la novela, pero es que no estamos ante la mera reedición de la novela (aunque hoy sea difícil de encontrar). Lo que la editorial me propuso, reitero, es una edición histórica. Al final hemos hecho dos libros en uno: el ensayo y la novela. Son 600 páginas, más las ilustraciones (hemos resumido la película en 90 fotogramas para que el lector pueda conocerla). Es una edición de lujo, en pasta dura y papel de calidad, se han utilizado dos tintas e imágenes en color. La parte de la novela ha sido muy cuidada y se corresponde con el texto original (tenemos que agradecer a la Fundación Nacional Francisco Franco la posibilidad de publicarlo). Hemos recurrido, como en 1942, a los grabados y a la forma en que fue impresa en la edición de lujo/coleccionista limitada de entonces. Es un magnífico regalo para esta Navidad y Reyes, si es que no se cae en la tentación de comprarlo antes.