Se ha publicado la versión en catalán del libro del historiador inglés Alan Ryder “The wreck of Catalonia”, publicado originalmente en 2010, con el título de “El naufragi de Catalunya”, (edición Sinillá). Alan Ryder es un historiador especializado en el siglo XV en la Corona de Aragón y ya era autor de importantes libros sobre la figura del monarca Trastamara de la Corona de Aragón, Alfonso el Magnánimo.

Se trata de un libro sobre un tema especialmente interesante de la historia medieval catalana y española: la guerra civil catalana del siglo XV, el conflicto que hundió a Cataluña en una decadencia económica que duraría siglos.  A mediados del siglo XV, la Generalidad de Cataluña era una institución cuyas funciones eran la recaudación fiscal y garantizar que los reyes de Aragón cumpliesen en sus leyes y disposiciones de gobierno, con los fueros y privilegios catalanes. Es decir, era una especie de agencia tributaria y de Tribunal Constitucional al mismo tiempo. Era una institución poderosa pero no gobernaba realmente Cataluña, ya que esa era función del rey.

 Sin embargo, en ese momento, los ambiciosos dirigentes de la Generalidad decidieron lanzar un desafío en toda regla contra el rey Juan II (rey de Navarra y de Aragón y padre de Fernando el Católico), de la dinastía castellana Trastamara, para arrebatarle todo el poder político y convertirse en el gobierno efectivo del Principado. El resultado fue una terrible guerra civil que duraría entre 1462 y 1472 y terminaría con la derrota de la Generalidad, en un conflicto que tendría grandes consecuencias. La Generalidad no midió bien el alcance de su desafío, creyendo al rey muy débil, pero, aunque Juan II pasó por graves dificultades, logró imponerse finalmente eficazmente ayudado por su esposa, la reina castellana Juana Enríquez y por su hijo Fernando.

Utilizando como excusa la muerte del hijo del rey, el príncipe Carlos, conocido como el príncipe de Viana, quien se había puesto en contra de su padre y a favor de la Generalidad, los dirigentes catalanes se lanzaron a la sublevación, pero no contaron que aquella Cataluña, que arrastraba aún las duras consecuencias de la Peste Negra del siglo anterior y se hallaba en crisis económica, era un hervidero de conflictos sociales y políticos internos. Los campesinos catalanes o remensas, que vivían en una durísima situación casi de esclavismo a manos de los oligarcas de la Generalidad, se sublevaron y se pusieron del lado del rey. Y lo mismo hizo el llamado partido de la Busca, formado por la pequeña burguesía, que se hallaba excluido del poder en el Ayuntamiento de Barcelona y en la Generalidad, en favor de la Biga, formada por la aristocracia y los grandes burgueses que controlaban la Generalidad. Juan II supo manejar hábilmente estas circunstancias. Se acabó formando otra Generalidad paralela, fiel a Juan II.

Finalmente la Generalidad buscó el apoyo de Francia, prestándose a las ambiciones del rey francés Luis XI, que deseaba anexionar Cataluña. Ello obligó a Juan II a buscar alianzas entre los enemigos de Francia, como Inglaterra y sobre todo a buscar la unión y alianza con Castilla y ello tendría consecuencias trascendentales para toda España, ya que fruto de esa política fue el matrimonio entre Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, los futuros Reyes Católicos y por tanto, la unión entre Castilla y Aragón, es decir, la unidad de España.

Juan II lograba así, a través de su hijo, el sueño de su vida, gobernar Castilla, (por lo que había luchado en vano décadas antes) además de Aragón y Navarra. Es por eso que Juan II de Aragón ha sido considerado por muchos historiadores (como Vicens Vives entre otros) como un monarca esencial en la historia de España e incluso como el “padre de España”. Cataluña quedó casi arrasada en esta guerra civil, lo cual propició que el reino de Valencia se convirtiese en el principal centro económico de la Corona de Aragón. Además, Francia se quedó con el Rosellón y la Cerdaña, si bien Fernando el Católico conseguiría recuperar estos territorios más tarde. Cataluña quedó empobrecida durante siglos, por lo que más tarde no podría aprovechar con eficacia el comercio hispánico con América durante los siglos XVI y XVII. Solo a partir de la segunda mitad del siglo XVIII se iniciaría el auge económico e industrial de Cataluña.

Todo ello se refleja en el libro de Alan Ryder, que describe con detalle las condiciones sociales de Cataluña en el siglo XV y los avatares de la guerra civil. Sus conclusiones son demoledoras: Sin la falta de inteligencia de las élites catalanas demostrada con su absurdo desafío a Juan II y su incompetencia militar, Cataluña no habría perdido su lugar en la Corona de Aragón y en el Mediterráneo y la unión con Castilla no se habría producido o en todo caso no habría llevado a Cataluña al provincianismo durante siglos. Ryder subraya como, por el contrario, Juan II y los Trastamara de Aragón acabaron obteniendo sus objetivos de gobernar toda España.

Hoy vemos ante nuestros ojos repetirse la historia. El proceso separatista en Cataluña ha fracasado en conseguir la independencia, pero sí ha conseguido llevar a Cataluña a la destrucción económica, en beneficio de otras regiones españolas, especialmente de Madrid, que han sabido aprovechar hábilmente la necedad política de las instituciones catalanas. Es muy posible que Cataluña tarde siglos en volver a conseguir su antigua condición de región de referencia a nivel económico e industrial de España, si es que lo consigue algún día.