El día 9 de mayo de 2021 soltó amarras, abrió sus alas y emprendió el vuelo.
Su vida se edificó sobre palabras como: guerra, sangre, cárcel, muerte, madre, libertad...
Era hombre de carácter, cabal, rotundo, rápido en el duelo dialéctico, contrario a cualquier tipo de adoctrinamiento.
Como buen aficionado y entendido del flamenco que era, decía que había dos lugares que eran la cuna y esencia del flamenco: Jeréz y Triana. Él nació en Jerez de la Frontera.
Hablo de José Manuel Caballero Bonald, Pepe para los amigos, que ha fallecido a los 94 años.
 
Se enfadó mucho cuando derribaron su casa natal, se alivió cuando en ese solar construyeron su Fundación.
 
Insobornable, implacable creador, insurrecto, insumiso, desobediente, elegante.
Profesó la cultura en general como forma de compromiso cívico y honestidad, y la universalidad como lenguaje.
Siempre mantuvo una actitud sólida ante los avatares de la vida.
 
Decía que el silencio entre las palabras era imprescindible, y que nunca se vive demasiado si no se naufraga, él lo hizo dos veces, una, en el río Magdalena en Colombia, donde vivió algún tiempo cuando era joven, y otra, en la desembocadura del Guadalquivir.
 
Renovador de corrientes, cuchillo de tiempo, maestro de vida, figura imprescindible y penúltimo testigo de la Generación del 50.
Heredero de los poetas barrocos andaluces.
Compromiso y ejemplaridad en su legado literario y personal.
Desde el lenguaje establecía su personal relación con el mundo.
Su escritura es aguda con una buena dosis de inventiva, imaginación y sentido del humor.
 
Fue poeta, crítico, narrador, ensayista, memoriógrafo.
Tanto de la prosa como de la poesía buscó y extrajo lo esencial.
En múltiples ocasiones el mestizaje cultural fue el impulso para empezar a levantar la obra.
 
Rebelde, hermético. Prosista disidente, poeta discontínuo e intermitente, así se autodefinía.
 
Como persona disfrutaba de una reunión en su casa con amigos y manzanilla de Sanlúcar, cenas en las que agasajaba a sus comensales con tocino de cielo que él mismo hacía.
 
En Jerez en la bodega de su tío Rafael Monal vivió la iniciación de muchas cosas, entre ellas al erotismo, el vino es la vida, la libertad, placer incuestionable.
 
Como persona y creador era particular.
Su madre era descendiente lejana del vizconde de Bonald, político monárquico y filósofo católico francés.
Su padre, químico de profesión y dedicado al negocio del vino, era de Camagüey, Cuba.
 
Algunos de los títulos que conforman su obra literaria son: en novela:
* Ágata ojo de gato" (1974).
* "Campo de Agramante" (1992).
 
Memorias:
* "Tiempos de guerras perdidas" (1995).
* "Examen de ingenios" (2017).
 
Poesía:
* "Las adivinaciones" (1952). (Premio Adonais).
* "Manual de infractores" (2005).
* "Desaprendizajes" (2015).
 
La literatura, el mar y el flamenco fueron los tres puntos de apoyo de su biografía. En los últimos tiempos con la vista casi perdida la música le consolaba. Del flamenco hizo una bandera de dignidad y orgullo.
Muchas noches de desenfado vivió en el tablao de Manuel tablones y la Quica, su prima hermana.
 
Caballero Bonald es conocido como un sobresaliente divulgador del arte flamenco, queda recogido en sus libros:
* "El cante andaluz" (1953).
* "El baile andaluz" (1957).
* "Luces y sombras del flamenco" (1975), magistralmente ilustrado por las fotografías del incomparable Colita.
Realizó un verdadero trabajo de salvamento del flamenco: "Archivo del cante flamenco" 81968), en el sello Vergara, donde narra las vicisitudes que pasaron artistas como: Fernanda de Utrera, Perrate, Juan Talega, etc.
 
De Doñana hizo su Paraíso propio.
Fue galardonado con el Premio Cervantes en el año 2012.
 
"Si no hubiese podido escribir, me tendría que haber inventado otro procedimiento para justificarme a mí mismo." (José Manuel Caballero Bonald).