«Noviembre, dichoso mes

que empieza con Todos los Santos

y acaba con San Andrés».

Dichoso, sí, pero frío

como fría la muerte es,

pues de los fieles difuntos

también es Noviembre el mes.

Al cementerio llevemos

un ramo de crisantemos

blancos como los copos

de nieve que caen del cielo.

Noviembre para meditar

cuán efímera es la vida,

Noviembre para rezar

por las personas queridas

que ya en este mundo no están.

A todos los santos pidamos

por nosotros y nuestros difuntos

para que eternamente podamos

del Paraíso gozar todos juntos.

Noviembre para tramitar

transcendentales asuntos.