El valiente análisis del equipo político en estos aciagos tiempos de neoliberalismo, lo lleva a la imprenta el prestigioso y eximio jurista don Ramiro Grau Morancho, en su último libro, “Galería de listos contemporáneos” (www.graueditores.com), a la venta también en Amazon.

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Con portada de doce cabezas actuales, como en equipo de fútbol entre deportivo, anecdótico, pseudopolítico y vividor en siglo de la mentira, entronizada como sistema de medro personal sin conciencia ni profesionalidad, pinta con tanta fina ironía, plástica descripción de vidas personales, como objetivo conocimiento de cada idolito del candelero de la escena pública.

Ramiro Grau es licenciado en derecho, relaciones industriales, ciencias del trabajo, graduado social…, juez, fiscal y secretario judicial sustituto, autor de más de treinta libros y miles de artículos, publicados en diversos medios, nacionales y extranjeros.

Este libro tiene la originalidad de darnos a conocer datos concretos de las trayectorias personales de los políticos de nuestros días, con más sombras que luces de los ocupantes de puestos tan trascendentes para la marcha de la sociedad política, cuyas declaraciones y actitudes de los mismos, nos tienen entre preocupados, entretenidos y hasta angustiados, a partes iguales.

De ahí la fina ironía descriptiva de rasgos psicológicos como morales, distinguiendo la persona concreta, de su historial profesional.

A la una la respeta y a la otra la desnuda en sus contradicciones, incompetencias y arribismos en privilegios nominativos, especialidad del socialismo nepotista, vividor y privilegiador a costa del dinero de los demás.

Una fácil y sugestiva lectura de este libro de 98 páginas, bien puede aclarar dudas sobre esta especie moderna y confirmar esas sospechas de oscuras intenciones y misteriosas confabulaciones con poderes ocultos, interiores y foráneos, que someten a la Patria a nebulosos designios y preocupantes futuros a corto plazo.

El sagrado deber de dirigir el timón de una nación, tiene su único y obligado origen moral en el poder divino, que cuenta con la colaboración humana en la trascendente ruta del bien común, como medio para facilitar y hacer posible ese fin último de la bienaventuranza eterna. 

Sapientísimo orden divino, que no crea un mundo para convertirlo en escenario de controversias diarias y luchas por el poder del “quítate tú para ponerme yo”.

“No hay autoridad sino por Dios, y las que hay, por Dios han sido ordenadas, de suerte que quien resiste a la autoridad, resiste a la disposición de Dios y los que la resistan, se atraen sobre sí la condenación” (Rom. 13). 

De ahí la sacralidad de la autoridad para servir y no para servirse. El poder, es mero instrumento de capacidad en función de la autoridad y nunca palanca para la tiranía o la mera ocupación de un puesto político, como forma de vivir envuelto en privilegios económicos o en protagonismos chulescos del telediario a cada hora.

Cuando el régimen político vive para el mandatario de turno y no para ocuparse y preocuparse, hasta sufriendo su vocación direccional progresiva del bien común, se convierte en profesión prostituida, carente de credibilidad y degenera en lucha de partidos, como en comunismo, lucha de clases.

Ya lo dijo José Antonio: “Los partidos políticos nacen cuando el hombre ha olvidado que por encima de todos, existe una Verdad”.

¿Qué tiene que ver esta concepción católica, revelada, moralísima, con este aburrido tira y afloja del cada día, en tan paupérrima concepción materialista y atea del poder político, las amenazas verbales, las envidias mundanales o las “quinielas” de apuestas en el bombo de las urnas…?

Agradecemos y elogiamos este trabajo tan oportuno de Ramiro, por su chispa analítica, como sátira que deja el sabor de la triste realidad actual de nuestra Patria, tan lanceada por los unos y por los otros.

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