La sangre alambrada rasga la cordura ante la silenciosa presencia de la inspiración amaneciente, que sin pedir permiso invade la virginidad del folio y la fertilidad de la tinta que sin tregua alguna me ofrece el mágico veneno de la escritura.
Hechizada quietud que destila aromas y registros muy amplios, ante los que la vida se abre camino, reparte conocimiento.
La sed anudada al caudaloso pensamiento en ocasiones vaga en lo imposible...
Esto es la esencia del Día de las Escritoras...
 
Desde el año 2016 la Biblioteca Nacional de España en colaboración con la Asociación Clásicas y Modernas (CyM), y la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) impulsan este proyecto. Que se conmemora el lunes inmediato a la celebración de la onomástica de Teresa de Jesús, el 15 de octubre. 
 
El Día de las Escritoras pone en valor el trabajo y todo lo conseguido por las escritoras en el curso de la Historia.   
Esta es la sexta edición, en esta ocasión la encargada de comisariar el evento ha sido la filósofa Marifé Santiago Bolaños, sobre ella recae la obligación de escoger el lema: "Leer las edades de la vida". Y de seleccionar los escritos que se leerán, que siempre han sido de escritoras fallecidas, esta es la primera vez que también disfrutaremos de textos de creadoras vivas.
Algunas de ellas: Paca Aguirre. Carmen Conde. Josefina Aldecoa. Emilia Pardo Bazán. Grabiela Mistral. Teresa de Jesús. Aida Cartagena Portalín. Ida Vitale. Rosa Montero. Susanna Rafart. Fanny Rubio. Elena Poniatowska.
 
La escritura encierra toda una simbología, es un bautismo de fuego. Es bajar al subsuelo de la condición humana donde se baten en duelo el papel y la palabra.
Por ella discurre la vida, a veces sabe ver más allá de lo evidente...
La imaginación abona el tiempo huérfano de experiencias...
 
Este año se ha celebrado el 18 de octubre. La Biblioteca Provincial de Córdoba ha organizado un acto titulado: Escribir, leer una vida. Ha constado de una charla-coloquio y una lectura.
Yo hablé por boca de Paca Aguirre...
Pilar Redondo, en el patio de la biblioteca, participando en el acto del Día de las Escritoras.
 

Ser escritora es transitar por las líneas que interconectan la luna con los labios de espuma y el agua sedienta. Es asirse a la libertad del cáliz vacío y el eterno cautiverio que te marca ineludiblemente. 

Es acariciar con intensidad la palabra, es una experiencia sólida y transformadora. 
Es silenciar la mitad del alma de las sombras en cuarto menguante. Es la levitación lírica que camina por un sendero de no retorno. Es el exilio voluntario de la soledad en peligro de extinción...
 
Una de mis escritoras preferidas es Rocío Biedma. Su escritura es embriagadora, y su lenguaje musical, donde el silencio herido, poblado de vitalidad, se pierde en la noche desnuda de vida, que intenta sobrevivir a la guerra escondida bajo la pureza de las azucenas...
 Libreto del acto.

 

"Continuar/ sin tu mirada que aletea en mi herida./ Sentir el diafragma de mi tristeza./ Hundir mi llanto mientras supura/ un tiempo inacabado,/ la escala solitaria/ del vuelo silente de las libélulas./ Aferrarse/ como un náufrago a tu cicatriz,/ con el pretexto de cruzar los pasadizos./ Abordar gritando/ no tiene formas,/ ni desclava la estaca/ ingrata del desatino./ Arrastrar/ mendicidad en los pies,/ que transitan despojados/ como Ícaros abatidos,/ con el rumor imaginario de las letras/ que transfiguran luctuosas/ las esquinas del folio blanco e impoluto./ Sólo la luna se apiada de mí;/ me declara su amor/ cada vez que se me muere un verso./ Susurra, a ras de mi sangre,/ mientras agonizo/ cual libélula cautiva." (Poema titulado: Cautiva.) Autora: Rocío Biedma.
 
Portada del libreto del acto.