La ideología dominante, arrasadora y políticamente correcta, crea un ambiente irrespirable, enrarecido y omnipresente que nos cierra toda visibilidad. El gallinero mediático se encarga de ello.

De vez en cuando, y de higos en brevas, entra una bocanada de aire fresco que hace sentirse a uno un poco optimista. Y decimos un poco optimista, porque inmediatamente el Gran Hermano nos lanzará otra serie de narcóticos y el “pueblo soberano” volverá a su estado normal de modorra.

A pesar de que la realidad es muy tozuda, demostrando que las políticas que hacen los “internacionalistas” en todos los terrenos y en cualquier parte del mundo, son de los más nefasto y desastroso, siguen con su demagogia y logomaquia, y con sus cortinas y densas nieblas para que miremos para otra parte.

Pueblo soberano, ¿no te das cuenta de que desde hace bastantes años todo tipo de políticas, medidas judiciales, legislativas, económicas, etc, etc, se han desarrollado y elaborado con criterios puramente ideológicos, completamente alejados de todo empirismo y basados en el total desconocimiento de la realidad y en falsos prejuicios? El andamiaje mediático para todo este montaje ha tenido, y tiene, un papel importantísimo, ya que dicho andamiaje ha sido, y es, “científicamente” apuntalado y justificado. El tocomocho está servido. Hasta algún que otro informador “serio” la niebla ideológica le ha vendado los ojos.

 Como siempre, la deontología rigurosa y profesional ha quedado derrotada por la ideología.