Entrevista con Luis Gorrochategui, profesor de filosofía de enseñanzas medias y dedicado desde hace veinte años a la investigación histórica. En 2002 publica su primer libro La guerra de la sirena. Nueva perspectiva de María Pita. Le siguen Contra Armada: La mayor catástrofe naval de la historia de Inglaterra (2011), La rebelión de los PIGS. La verdad oculta de la crisis y el saqueo del sur de Europa (2013) y Las derrotas inglesas en el Río de la Plata: Victoria decisiva en Buenos Aires (2019). En 2018 Contra Armada es traducido al inglés y publicado por Bloomsbury como The English Armada: The Greatest Naval Disaster in English History. El gran éxito de Contra Armada ha llevado a la publicación en 2020 de una nueva edición corregida y ampliada, Contra Armada: La mayor victoria de España sobre Inglaterra. Puede encontrarse más información sobre este libro en www.contraarmada.com

En esta primera parte de la entrevista hablamos de las ambiciones inglesas de la Contra Armada, el ataque a La Coruña y la figura de María Pita, una mujer de armas tomar.

portada_contra-armada_luis-gorrochategui_202003131755

La Contra Armada no es una mera represalia a la Gran Armada española de 1588. El plan inglés es muy ambicioso y planea hacerse con la corona de Portugal.

Sí, la Contra Armada tiene una enorme ambición. Hay una guerra abierta entre España e Inglaterra y la Contra Armada pretende dar un golpe mortal a Felipe II. No hay que olvidar que en ese momento España está débil por la enorme empresa que había supuesto la Gran Armada el año anterior. De hecho, Bobadilla y otros habían advertido a Felipe II del riesgo de esa operación porque en caso de temporal o guerra y de perder la flota, España quedaría indefensa y se perderían las Indias y Portugal. Y ese riesgo se produjo. Aunque la Gran Armada no se fue a pique, España se quedó huérfana de barcos porque los que regresaron tenían que ser completamente rehabilitados, además de las pérdidas humanas. Isabel I aprovechó esta circunstancia y la Contra Armada pretendía dar un golpe geoestratégico a la política mundial. Su primer objetivo era destruir a la Armada Española en reparación en Santander, algo que habría dejado a España sin barcos en el Atlántico. Cumplido esto, su segundo objetivo era tomar Lisboa, una ciudad entonces vulnerable como señaló en un informe que recojo en el libro, Alonso de Bazán, hermano del fallecido almirante Álvaro de Bazán. Con la ciudad en sus manos, los ingleses entronizarían al pretendiente bastardo, Antonio de Portugal, prior de Crato y primo de Felipe II, y arrebatarían Portugal a España. Como tercer objetivo, los ingleses pretendían tomar las Azores e interceptar a la Flota de Indias, causando el colapso económico español y enriqueciendo sobremanera a la corona inglesa.    

Pero Isabel no tenía una Royal Navy que lanzar contra España. Lo que hizo fue comisionar a Drake, el antiguo pirata investido como almirante, y a John Norris, el general inglés más prestigioso de la época, para levantar una enorme flota de armadores privados. De hecho, la reina solo puso 5 barcos para comandar las cinco escuadras de la flota. Es decir, 5 barcos de la reina y 175 privados. Su composición era por tanto privada y por ese motivo no hicieron caso a las órdenes de la reina. Para los armadores, enviar sus barcos a Santander a hundir a la flota española era peligroso además de poco lucrativo. Lo que querían era ir a Lisboa, una ciudad más rica que Londres, animados también por la promesa del prior de Crato de entregarles cinco millones de ducados y ofrecer doce días de saqueo de la ciudad, aunque respetando a los portugueses.  

Luis-Gorrochategui-autor

Pero los ingleses atacan La Coruña.

Lo cierto es que la expedición no logró cumplir ninguno de sus objetivos. Pero lo más sorprendente es que ni siquiera intentaron cumplir el primero. En vez de dirigirse a Santander, la Contra Armada se lanza sobre La Coruña. Es una ciudad pequeña donde no les estarían esperando y además el puerto español desde donde partió la llamada “Invencible”. Su idea era destruir la ciudad y justificarse ante la reina culpando a los vientos por no haber podido llegar a Santander, algo realmente rocambolesco e inútil por la presencia de abundantes espías de Isabel I.  

Sin embargo, La Coruña no estaba tan desprevenida. El marqués de Cerralbo, gobernador civil de Galicia, en previsión de un ataque inglés le pide a Felipe II que todos los barcos de la Gran Armada, y todo lo que contienen, que lleguen a las costas gallegas se queden allí para defenderse de un posible ataque. Esos barcos serán cruciales un año después. A La Coruña llega el San Juan de Portugal, la urca Sansón, la Ragazzona, la nao San Bartolomé y más de 600 soldados de los tercios viejos españoles, los mejores soldados de la época. Además, se construye a toda velocidad un castillo en el islote de San Antón. Este castillo será fundamental por su valor estratégico, porque impide que La Coruña no pueda ser bloqueada ni atacada por mar. Su presencia obligará a los ingleses a fondear a más de un kilómetro, en la playa de Oza, algo que dificultará mucho el cerco sobre la ciudad.

Sin embargo, los ingleses cuentan con una superioridad numérica abrumadora.

Sí, cuando sale de Plymouth la Contra Armada dispone de más de 20.000 soldados. Hay que tener en cuenta que La Coruña solo tenía 4.000 habitantes, aunque como ciudad de realengo, del rey, tenía 560 hombres en unas milicias bien entrenadas y armadas. A estos se unen los 600 veteranos de los tercios ya mencionados, y se forma un ejército mezclando a milicianos y soldados que dará muy buenos resultados. 

¿Cómo se desarrolla el asedio?

El 4 de mayo los ingleses lanzan un ataque con 4 galeones contra el castillo de San Antón que es cruentamente rechazado. El 5 por la noche los ingleses lanzan un ataque combinado y consiguen desembarcar en la playa corrida de la ciudad. El desembarco de estos 1.500 hombres obliga a los defensores a retirarse a sangre y fuego por las calles de la Pescadería hasta la ciudad amurallada, la ciudad alta. Esta es la noche triste de La Coruña por la gran cantidad de habitantes que mueren o caen prisioneros. Pero finalmente la infantería consigue abrirse paso. A partir de ahí comienza una nueva fase del cerco, con los defensores organizándose en las murallas de la pequeña ciudad medieval. Hay una enorme cantidad de documentos de la época que nos han permitido conocer cómo fue la defensa con muchísima precisión, de hecho, los investigadores ingleses que han hecho reseñas sobre la versión inglesa del libro quedaron sorprendidos ante el tremendo detalle de las operaciones. Existe una enorme divergencia entre la minuciosidad y calidad de los documentos españoles en contraste con los ingleses. Nosotros hemos logrado saber cuáles fueron las compañías españolas que participaron. 

Los ingleses intentarán tomar la ciudad alta con tres métodos. Primero, con ataques con escalas que serán salvajemente rechazados. Segundo, montando una plataforma artillera y abriendo una brecha en las murallas, algo que sí consiguen, y tercero con una mina. El 14 de mayo de 1589, uno de los días más importantes de la historia de España y que tendría que ser estudiado por los alumnos de segundo de la ESO, los ingleses hacen un ataque simultáneo sobre la brecha abierta y en el punto donde van a explotar su mina. Sin embargo, los españoles, conscientes de la existencia de la mina, apuntalaron las viejas murallas medievales y llenaron el torreón hueco que había justo encima de la mina en la parte norte de la muralla. De ese modo lo convierten en un bastión tremendamente pesado, una autentica presa de tierra. Así, cuando los ingleses hacen volar la mina, los gases no encuentran salida ni hacia arriba ni hacia dentro, es decir, los propios ingleses se disparan a bocajarro una muralla de mampostería que se convirtió en metralla, causando que muchos de sus soldados mueran sepultados o resulten heridos. Sobre esa carnicería se desata una terrible batalla. Diego de Bazán, sobrino del almirante, consigue barrer la zona con sus arcabuceros y detener el ataque enemigo en la mina.

Pero quedaba el otro punto, la brecha abierta por la artillería. Por esa brecha los ingleses consiguen entrar, porque ya no quedan casi hombres útiles y la mayoría están muertos, heridos o totalmente agotados. En ese momento crítico, las mujeres, que habían tenido un papel muy activo en la defensa, entran en combate en masa contra los ingleses. Y lo hacen bien armadas, porque de lo que no había escasez en La Coruña era de picas, mosquetes, arcabuces o pólvora. Una de ellas se hará famosa por ensartar con una pica al alférez inglés que había subido a la muralla, María Pita. Esta mujer será recompensada por esta acción que cambiará por completo su vida.

Respecto a María Pita, algo que me llama mucho la atención es que en una época en la que no se para de hablar del papel de la mujer, personajes históricos como ella son desconocidos para la gran mayoría de la población. Quizás porque su gesta es militar, la defensa de la patria frente al invasor, no se le da importancia que merece. 

Sí, es muy curioso. Ella sería como la Agustina de Aragón gallega. Y tienes razón en que, en esta época de empoderamiento de la mujer, el relato épico de una mujer defendiendo la patria no entra en sus esquemas. Parece que no es posible convertir a María Pita en un símbolo, no solo un símbolo del honor patrio y de la historia de España, sino también de la liberación de las mujeres. Esto es algo que sería muy interesante hacer y creo que en La Coruña se va a intentar. Aunque no es tan fácil porque es un choque entre dos relatos que se presentan como antagónicos.

Hay un relato de opresión continua y absoluta por parte del hombre a la mujer, un sistema patriarcal. Y que una mujer como María Pita fuese reconocida por el mismísimo rey Felipe III rompe en cierta medida ese relato. No es la única, hay muchas y por encima de todas está Isabel la Católica. Y cuando la historia no se adecua a un relato ideológico, simplemente se ignora.

Es interesante lo que dices, porque la historia de María Pita está totalmente documentada. Felipe II se empecinó en que la Real Audiencia de Galicia estuviese en La Coruña, algo que potenció la ciudad demográfica y económicamente, y hay abundante documentación sobre pleitos. Y María Pita tuvo muchísimos pleitos. Ella era una mujer de clase baja y su primer marido fue un carnicero humilde que murió por enfermedad. A su segundo marido, también carnicero, aunque más rico, lo matan los ingleses en el cerco. Su tercer marido es un oficial de la Armada con el que tiene una hija, pero también muere. Y durante los períodos de viudedad, ella, como cualquier otra mujer, es completamente autónoma. Es una mujer de armas tomar que se enfrenta incluso con el Corregidor, con el Capitán General, y que, ni corta ni perezosa, se dirige sola a la Corte a ver a Felipe III que le da la razón. Se casó por cuarta vez y también sobrevivió a su marido, tuvo cuatro hijos y fue una mujer muy longeva. Y todo lo sabemos por sus muchos pleitos, porque la sociedad española de entonces era muy pleiteante, era la más sofisticada del planeta. En este momento en Madrid se desayunaban naranjas con chocolate, cuando en Suiza aún les faltaban años para saber lo que era el chocolate. La historia de María Pita es fascinante, tenemos un hecho de armas y, al mismo tiempo, una figura de mujer con la que se podría hacer lo que se quisiese.

Volvamos a la batalla, a la carga de las mujeres.

Las mujeres contienen al enemigo y someten a los ingleses que están entrando por la brecha a una lluvia de adoquines terrible. De hecho, las fuentes inglesas así lo reconocen. El ataque a la ciudad alta fracasa, como también lo hace un ataque de 40 barcas contra el castillo de San Antón. Se hunden varias embarcaciones inglesas y la bahía de La Coruña se tiñe de sangre. Los ingleses no volverán a intentarlo. El 15 entierran a sus muchos muertos y el 16 se ven obligados a presentar batalla en el puente de Burgo a las tropas de refuerzo gallegas mandadas por el conde de Andrade que acuden en auxilio de la ciudad. Los ingleses toman el puente, pero sufriendo muchas bajas, incluso el hermano de John Norris, Edward, resulta herido. El 19 la Contra Armada zarpa de La Coruña sin haber podido tomarla, para dirigirse a tomar Lisboa, una ciudad de 100.000 habitantes. 

Quería preguntarle por la figura de Drake. Un pirata que tiene una imagen incluso romántica.

Drake se va a convertir, después de muerto, en un mito nacional inglés. El Drake vivo tuvo enemigos en la propia Inglaterra. De Drake yo diría que era un buen marino, consiguió dar la vuelta al mundo 60 años después de Elcano y llevando pilotos españoles, pero el fue el primer no español en hacerlo. Y fue un experto en los ataques sobre ciudades indefensas, sin embargo, no era nada hábil en los combates navales. En el Canal, contra la Gran Armada, hizo poco más que huir. Cuando se enfrentó a Recalde, el español le voló el palo mayor y tuvo que retirarse. Cuando volvió a la carga en Gravelinas también tuvo que abandonar la lucha y sufrió graves acusaciones de sus compañeros de armas. El Drake autentico fue el pirata de la reina, porque durante dos décadas Isabel I propició ataques piráticos a España en tiempos de paz y él fue el pirata más eficaz. Como almirante de flota Drake fue un desastre. Después de la Contra Armada, llevó a cabo junto a Hawkins un ataque en Panamá, en 1596, que acabó con la muerte de ambos y una derrota inglesa aplastante. También hay que tener en cuenta que no había otro candidato, era lo que tenían.  

No existía la Royal Navy.

Claro, no había otra cosa. No podía haber un Álvaro de Bazán ni un Recalde, porque Inglaterra no tenía esa capacidad.