En esta segunda parte de la entrevista con Luis Gorrochategui hablamos del desastre inglés en Lisboa, el uso de la propaganda y la caída del mito de la “Invencible”. Puedes leer la primera parte de la entrevista aquí.

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Tras el fracaso en La Coruña, la Contra Armada se dirige a Lisboa.

Sí, y en Lisboa la cosa cambia. No hay 600 soldados veteranos, hay 5.000. Los ingleses ya no se atrevieron a atacar Lisboa frontalmente y se muestra el mando bicéfalo de la expedición. Norris y sus soldados desembarcan en Peniche, a 70 kilómetros de Lisboa, con la idea de que en la marcha hacia la capital se sume a ellos el pueblo portugués. Drake no está de acuerdo en dividir las fuerzas y fondea en Cascais. Felipe II dio órdenes muy claras al archiduque Alberto, virrey de Portugal, de conservar la ciudad, por lo que el grueso de las fuerzas permanece en Lisboa y solo unas pocas compañías salen extramuros. Estas compañías emplean una táctica de tierra quemada e interrumpen las comunicaciones entre Norris y Drake, y hostigan a los ingleses día y noche. La fuerza invasora no solo no consigue el apoyo de los portugueses en su marcha a Lisboa, que huyen ante la llegada de los ingleses, sino que comienza a sufrir problemas de avituallamiento. El 1 de junio, los defensores castigan a los ingleses con una terrible encamisada. Los españoles llegan al campamento ingles entre gritos de “¡Viva Don Antonio!” y los ingleses creen que por fin han llegado los refuerzos portugueses, pero no lo eran. Se produce una enorme degollina que deja centenares de muertos. 

El 3 de junio es otra fecha crucial en la historia. Los ingleses se acantonan extramuros de Lisboa en la parte de la ciudad que mira a Cascais, más cerca de la flota. Y es entonces cuando el archiduque Alberto y el conde de Fuentes deciden pasar a la ofensiva, y lanzan 1.100 soldados escogidos en tres direcciones contra el campamento inglés. El ataque tiene éxito y el coronel Brett y sus oficiales caen en la lucha. Al día siguiente, el 4 de junio, los ingleses entierran a sus muertos. También los españoles, de los que, gracias a la gran cantidad de documentos, conocemos hasta sus nombres. Esa noche, los ingleses dejan hogueras encendidas para engañar a los españoles y huir de Lisboa, pero no lo consiguen. Los españoles comienzan a cañonearlos y la huida se convierte en una desbandada, dejando muertos, heridos y enfermos. Dos compañías de élite, la de Gaspar de Alarcón y Sancho Bravo, hostigan a los ingleses y Sancho Bravo se apodera de dos banderas de combate. Posteriormente los ingleses ocultan este desastre, hablando en sus informes de otras operaciones en los días posteriores, cuando ya ni siquiera estaban en Lisboa. Esto los ingleses no lo sabían, por eso, aunque la versión inglesa de Contra Armada refute su historia más nacionalista, el libro les está descubriendo lo que realmente pasó.  

¿Qué sucedió con las banderas?

Sancho Bravo era sobrino-nieto del doncel de Sigüenza y las banderas se depositan en la catedral de Sigüenza, en la capilla del doncel. Permanecen allí durante siglos. Yo creí que habían desaparecido durante la guerra de la Independencia, pero no fue así, fueron restauradas en Madrid y volvieron a la catedral de Sigüenza. Nosotros tenemos lo que no tienen los ingleses, ellos tienen cañones de la “Invencible”, pero ninguna bandera. Por cierto, también tenemos cañones de la Contra Armada, en Cangas, esperando a que un día los políticos se decidan a sacarlos del agua.

Después de la huida, lo que queda del ejército inglés se reúne con la flota. 

Sí, los ingleses se refugian en Cascais al calor de su Armada. Tienen hambre, pero han capturado urcas cargadas de cereales. Sin embargo no pueden hacer pan porque los españoles han destruido todos los molinos cercanos. Eso les obliga a comer gachas, en un momento en que una aflicción conocida como “enfermedad de cámaras” se está extendiendo entre sus fuerzas. La enfermedad provoca unas enormes diarreas y la alimentación a base de gachas empeoró mucho la situación. Aparte de eso, Martín de Padilla, Adelantado de Castilla, llega desde el sur con seis brulotes, seis barcos incendiarios listos para ser arrojados contra la flota inglesa. Aterrado, Drake zarpa el 19 de junio sin esperar vientos propicios. El día 20 se produce una calma chicha, ausencia total de viento, y las galeras españolas de Alonso de Bazán alcanzan y abren fuego sobre la Contra Armada. Hunden y capturan entre 9 y 11 barcos ingleses, y dañan a muchos más. La flota inglesa se dispersa y se inicia la muy trágica vuelta a Inglaterra de la Contra Armada. Su regreso es mucho peor que el de la “Invencible”. La peste se ceba con la flota y los barcos se quedan sin hombres, algunos sin los tripulantes necesarios acaban a la deriva. La maltrecha Contra Armada hace una parada de emergencia en la ría de Vigo y saquea la ciudad, que entonces era muy pequeña y contaba con unos 2.000 habitantes. Sin embargo, los vigueses y tropas de refuerzo que vienen de Santiago repelen a los invasores, que dejan cientos de muertos y tienen que reembarcarse. La Contra Armada, cada vez más dividida, emprende la huida y sus naves van llegando a Inglaterra a lo largo del mes de julio. 

De los 180 barcos que habían partido, solo regresan 102. De los 27.667 hombres, se presentan a la paga 3.722. Hume, uno de los pocos ingleses que se han dedicado a investigar este asunto, afirma que no llegaron a los 5.000 supervivientes. Esto convierte a este desastre en la mayor catástrofe en la historia de Inglaterra. Más de 20.000 muertos, frente a los 11.000 de la Gran Armada. Además, cuando la Contra Armada llega a Plymouth, está completamente infectada. La peste causa la muerte de 400 vecinos de la ciudad en las primeras semanas y se expande por Inglaterra. La reina prohíbe que nadie se acerque a Londres y siete expedicionarios que se dirigen a la capital son ahorcados. Norris le pide a Walsingham, secretario de la reina, que no le de publicidad a la derrota. Así, los ingleses difunden panfletos en inglés y en latín en los que ocultan la realidad y la sustituyen por otras operaciones militares. Lo más increíble es que estos panfletos ya están circulando en agosto de 1589, hay que quitarse el sombrero ante la rápida y magistral utilización de la propaganda de guerra por parte de Inglaterra. Drake fue castigado en privado y tuvo que permanecer en Plymouth hasta 1596, cuando parte a Panamá en otra expedición que culmina en su muerte y en una terrible derrota, de 28 barcos solo vuelven 8. En resumen, el desastre de la Contra Armada da carpetazo a la oportunidad de Isabel I de rentabilizar el fracaso de la “Invencible”, las perdidas inglesas compensan con creces el fracaso español del año anterior y cambian el signo de la guerra, y Felipe II toma la iniciativa. Un año después una nueva flota española parte desde Ferrol y establece un nuevo frente en la Bretaña francesa, desde donde se saqueará la costa inglesa.

Sin embargo, por la propaganda, por el cine, todavía hay muchos que creen que la guerra la perdió España, que Isabel I fue la horma en el zapato de Felipe II.

No, la guerra no la perdió España. Es más, las condiciones de paz del tratado de 1604 son favorables a España, se vuelve al estatus quo inicial y además Inglaterra tiene que prometer que no va a atacar a España en América y que no va a prestar más ayuda más a los rebeldes flamencos. Estas habían sido las causas por las que Felipe II había ido a la guerra. Y el que intentó ir a América saltándose las condiciones de paz, que fue Walter Raleigh, fue decapitado en la torre de Londres por presiones del embajador español, Diego Sarmiento de Acuña, conde de Gondomar. La derrota de la Contra Armada permitió a España rehacerse y a Felipe II una presencia en el Atlántico como jamás había tenido, un programa de rearme espectacular y que Felipe III heredase una España más grande y más fuerte. 

Los ingleses han sabido ocultar muy bien sus derrotas, como vemos también en el caso de Cartagena de Indias. Antes de entrevistarle he vuelto a leer un libro británico sobre la Invencible, de 1988, donde se afirma que, de los 137 barcos enviados, solo regresaron 65 y la mitad de ellos completamente inservibles. La realidad es que solo perdimos 35 barcos. 

A partir de ahora, los ingleses ya no van a poder repetir esos cuentos chinos. El problema viene de que durante mucho tiempo nadie ha respondido a su relato y han podido inventar lo que les ha dado la gana.

La BBC le ha dado la razón en uno de sus programas, Royal History’s Biggest Fibs (los mayores bulos de la historia real), que ha dedicado un capítulo al mito de la “Invencible”. Todo empieza por su intervención en el congreso “La Armada Española de 1588 y la Contra Armada inglesa de 1589”, donde se encaró con los historiadores ingleses.

Sí, yo estuve en ese congreso en Cartagena, y lo cierto es que hubo un choque entre esa versión oficial clásica, que venía ya llena de caspa y oxidada, y la nueva versión. El libro de Contra Armada se publica en 2018 en inglés y esto ha sido muy importante, porque para ellos lo que no se publica en inglés no existe. Entonces que Bloomsbury lo haya publicado en inglés ha permitido que entre en el exclusivo y cerrado mundo intelectual anglófono. El libro no ha tenido una distribución importante a gran escala, pero sí mucha difusión a nivel académico. Se ha distribuido por las principales universidades y los especialistas anglófonos han hecho muy buenas críticas sobre el libro. Esto ha generado un cambio muy profundo. Hace muy poco “The Times” publicaba un artículo sobre el libro. La BBC viene a La Coruña en 2019, estuve con ellos y me entrevistaron, y venían en busca de la otra versión, no pretendían taparlo y volver a decir lo mismo. Creo que estamos asistiendo al derrumbamiento de este mito. Aunque no hay que dejar de insistir y seguir presentando toda la documentación inapelable que tenemos en ese sentido. Por muy nacionalista que sea su visión de la historia, todo tiene un límite. Hay un momento en el que no se puede mantener ese relato, y estamos en ese momento.

Quizá lo más difícil sea cambiar el relato en nuestro país. Estamos demasiado acostumbrados a aceptar a ciegas todo lo que viene de fuera. 

Sí, de hecho, el primer documental sobre esto lo han hecho los británicos. Aunque parezca increíble va a ser más difícil convencer a los españoles que a los ingleses. Y eso que convencer a los ingleses es dificilísimo. El problema de España es un caso psiquiátrico. Y por eso es tan importante dar esta batalla. Tenemos un mundo que conquistar en todo y el caso de la Contra Armada es un ejemplo. En cualquier cosa que indaguemos en nuestra historia encontramos petróleo. Nadie tiene una historia tan rica y llena de gestas en todos los ámbitos.