Raúl Rivas González es Doctor en Biología y Catedrático de Microbiología en la Universidad de Salamanca, donde imparte docencia de asignaturas relacionadas con la Microbiología y la Biotecnología en titulaciones de grado y posgrado de Farmacia, Ciencias Ambientales y Criminología. También es investigador del Instituto de Investigación en Agrobiotecnología, de la Unidad Asociada Universidad de Salamanca/irnasa-csic y de una Unidad de Investigación de Excelencia de la Junta de Castilla y León. Ha publicado más de 190 artículos científicos en las principales revistas y libros internacionales de su especialidad, más de 30 artículos docentes y más de 80 artículos de divulgación científica. Durante 3 años ha dirigido y conducido El Viejo Verde, un programa radiofónico semanal de divulgación científica. Habitualmente imparte charlas y talleres en numerosos eventos destinados a la difusión de la ciencia. Ha recibido 15 premios y menciones entre los que destacan el Premio Antonio José Palomares de la Sociedad Española de Fijación de Nitrógeno y el Primer Premio Nacional de Fotografía Científica Fotciencia. Es autor de La maldición de Tutankamón y otras historias de la MicrobiologíaEl asesino que envenenó a Napoleón y otras historias de la Microbiología y Las sirenas de Colón y otras historias prodigiosas de la Biología. @RaulRivasG

En esta ocasión nos habla de su libro La penicilina que salvo a Hitler y otras historias de la microbiología.

¿Se podría decir que el libro nace fruto de una inquietud profesional siendo
usted Catedrático del área de Microbiología?

Es probable que en parte sea así, pero quizás el mayor interés nace de la inquietud por utilizar la divulgación científica como apuesta para informar a la Sociedad con un lenguaje accesible y entretenido. El libro está repleto de historias anecdóticas y curiosidades, muchas desconocidas para el público general. Considero que la divulgación puede ser una herramienta excepcional y enriquecedora para hablar o escribir sobre ciencia desde un plano lúdico, pero riguroso. En este caso utilizo la divulgación para contar historias sobre microbiología, pero también de otras muchas otras cuestiones relacionadas con la pintura, la literatura, el cine, la política, la química, los cómics y muchos otros temas o personajes relevantes como Fleming, Hitler, Churchill, Ella Fitzgerald, Humphrey Bogart, Charles Dickens, Edgar Allan Poe, Édouard Manet, Margarita de Saboya, Truman Capote, Lauren Bacall, Ernest Hemingway y muchos más.

¿Por qué decidió escribir un libro sobre la penicilina que salvó la vida a un personaje tan controvertido como Hitler?

Hitler es un personaje importante de la historia. La ciencia no puede queda desligada de los eventos históricos contemporáneos en los que han aparecido distintos descubrimientos o desarrollos. La penicilina era un tesoro en tiempos de guerra y creo que la historia vinculada a Hitler es sugerente y meritoria para ser contada y leída. No obstante, además de la historia de la penicilina hay muchas otras que estoy seguro que sorprenderán a quienes las lean.

¿Por qué se pregunta de dónde consiguieron los alemanes el antibiótico cuando la penicilina fue descubierta en el año 1928?

Fleming descubrió la penicilina en 1928, pero no fue hasta una década después cuándo algunos investigadores empezaron a plantearse la producción industrial del antibiótico. En mayo de 1940 habían conseguido suficiente penicilina en polvo para permitir los ensayos con animales. En febrero de 1941, la primera persona en recibir penicilina fue Albert Alexander un agente de policía de Oxford. En 1942, la Segunda Guerra Mundial estaba muy avanzada en Europa y la capacidad de combatir enfermedades e infecciones podría significar la diferencia entre la victoria y la derrota por lo que la penicilina cobró un interés emergente. Los alemanes eran los líderes en la fabricación de las sulfamidas, utilizadas para combatir las infecciones, pero no poseían la tecnología y el conocimiento necesario para obtener penicilina en gran cantidad. Los estadounidenses desarrollaron una técnica de producción a escala industrial. La penicilina alcanzó estatus de indispensable en el conflicto bélico porque curaba una amplia gama de afecciones. En junio de 1944, justo a tiempo para los desembarcos del Día D en Normandía, las compañías farmacéuticas de los Estados Unidos producían aproximadamente 100.000 millones de unidades de penicilina al mes, suficiente para suministrar de antibiótico a unos 40.000 combatientes estadounidenses y británicos.

En consecuencia, los soldados aliados experimentaron tasas de mortalidad más bajas, menos amputaciones y tiempos de recuperación más cortos de las lesiones, lo que aumentó el número total de tropas listas para combatir en la guerra. La penicilina que salvó a Hitler no fue producida por los alemanes.

¿Por qué alude al rodaje de la Reina de África? ¿Qué tuvo de particular este rodaje en relación a la Microbiología?

También hay muchas anécdotas de cine en este libro. El rodaje La Reina de África concluyó de milagro, porque la mayoría del equipo enfermó de disentería, una enfermedad de la que mueren decenas de miles de personas cada año en el mundo. La propagación indirecta de la enfermedad se produce por alimentos contaminados o al beber o nadar en agua contaminada. El director John Huston y el protagonista Humphrey Bogart sortearon la enfermedad y apostaron por seguir adelante con la película tirando del resto del equipo. Una de las razones es que Huston y Bogart no bebían agua, solo solo whisky y aunque es posible que estuvieran algo pimplados fueron capaces de terminar la producción.

Igualmente el personaje de ficción Sherlock Holmes también estuvo muy relacionado con este tema.

Sir Arthur Conan Doyle, el autor creador de Sherlock Holmes, estudió medicina desde 1876 hasta 1881 en la Facultad de Medicina de la Universidad de Edimburgo. Los conocimientos médicos y microbiológicos del escritor quedan plasmados en las aventuras del detective. De hecho, el metódico doctor Joseph Bell, uno de los profesores y colaboradores de Doyle en su etapa científica, parece ser la fuente de inspiración del escritor para la creación del personaje de Sherlock Holmes.

También alude a la inmortalidad de Henrietta Lacks con la donación de sus células tumorales...

Las células HeLa provenientes de Henrietta Lacks es el linaje celular más antiguo y el utilizado con mayor frecuencia como cultivo celular para fines de investigación científica. En el libro cuento la aventura que supuso la obtención de las células y distribución, así como las consecuencias sociales que han tenido. Es una historia estremecedora.

¿Qué fue el incidente Cutter y cómo ayudó a que el desarrollo de vacunas sea más seguro?

El mismo abril de 1955, Cutter Laboratories fue la primera empresa en ofrecer al mercado la vacuna contra la polio. Por desgracia hubo un error en la producción que afecto a algunas de las personas que recibieron la vacuna. El incidente originó una situación decisiva en la crónica de la fabricación de las vacunas y de la supervisión gubernamental que condujo a la creación de un sistema mejorado de regulación que ha conducido a los estándares y protocolos de seguridad actuales. Las vacunas son una de las herramientas más importantes y efectivas de las que disponemos para salvar vidas.

A su vez en la vida aventurera de Hemingway aparecieron también los microorganismos...

Hemingway recibió la instrucción en Camp Funston de Fort Riley en Kansas, el lugar donde algunos investigadores apuntan a que en marzo de 1918 surgió la cepa vírica que causó la conocida gripe española de 1918. En el libro narro la relación que tuvo el escritor con esta enfermedad y como la gripe influyó de forma rotunda en la vida y la obra de Hemingway.

¿Qué otras historias interesantes salen a relucir en el libro?

Son abundantes y variopintas. Historias atractivas sobre la perla más grande conocida, la de la Bruja de Buchenwald de los campos de concentración nazis, el cuento de Navidad de Charles Dickens, la novela “El cartero siempre llama dos veces”, el huracán Katrina, el Guerrero del antifaz, el incendio de Boston y muchas otras. Por supuesto, también hay gran cantidad de historias sobre ciencia y microbiología relacionadas con epidemias y enfermedades como la fiebre amarilla, la leptospirosis, la polio, etc. o descubrimientos como el de algunos antibióticos y vacunas.

¿Ha tenido algo que ver hablar de este tema, precisamente en un ambiente de pandemia?

En este caso, la presencia de la pandemia ha sido circunstancial. La microbiología es un tema de interés pasado, presente y futuro. Vivimos rodeados de microorganismos, no todos son malos, al contrario, muchos son beneficiosos y necesarios. La presencia de los microorganismos en el planeta es anterior a la nuestra como especie. No estaríamos aquí si no fuera por los microorganismos. Además, los microorganismos han intervenido en multitud de eventos históricos, muchos desconocidos, pero que considero son merecedores de ser conocidos. Este es el cuarto libro que escribo con esa intención. Los anteriores también están repletos de historias algunas de las cuales son apuntadas en los títulos como son “La maldición de Tutankamón y otras historias de la microbiología”, “El asesino que envenenó a Napoleón y otras historias de la microbiología” o “Las sirenas de Colón y otras historias prodigiosas de la biología”.