Mariano F. Urresti es licenciado en Historia. Nacido en Santander, ha sido asesor del Consejo de RTVE en Cantabria. Es autor de veintidós libros sobre enigmas históricos, entre los que destacan Los Templarios y la palabra perdida, La vida secreta de Jesús de Nazaret, Colón el Almirante sin rostro, Las claves perdidas del Camino de Santiago o Felipe II y el secreto de El Escorial. Es coautor de libros como Gótica o Las claves del Código Da Vinci. Ha ganado el III Premio Finis Terrae de Ensayo Histórico con su obra La España expulsada, en la que profundizaba sobre la huella del Islam y de la Sefarad judía en la España medieval. Entre otras, ha publicado las novelas Las violetas del Círculo Sherlock, La tumba de Verne y Agatha escribía con sangre (esta novela fue una de las cinco seleccionadas por el Festival Internacional de Cine de Sitges 2017 para poder ser llevada a la gran pantalla). Recientemente, ha visto la luz su Crónica negra del Grial y ¿Apocalipsis? Con Almuzara ha publicado Los fantasmas de Bécquer, Los templarios y el secreto de las catedrales, El enigma Dickens (con el que obtuvo el Premio Jaén de Narrativa), y La Pintora de bisontes rojos. Página web: www.marianofernandezurresti.com www.facebook.com/mariano.fernandezurresti

¿Por qué decidió escribir un libro sobre Colón y qué añade con relación a todo lo que se ha dicho sobre él hasta ahora?

Hace dieciséis años, me aproximé por vez primera a la figura de Colón. Tuve la oportunidad de realizar una entrevista al doctor José Antonio Lorente, catedrático de la Universidad de Granada que dirige la investigación de los estudios de ADN de los restos del Almirante que se encuentran en la catedral de Sevilla y ahora, dieciséis años después, me puse de nuevo en contacto con él para actualizar el estado de la investigación. Por eso, el primer capítulo del libro lo dedico a exponer a Colón a la luz de la ciencia, y el resultado sigue siendo aún una incógnita. Estamos esperanzados en averiguar cuál es la cuna del Almirante y dónde está su tumba. Lo que demuestra hasta qué punto esta figura histórica es un verdadero misterio histórico.

Es muy curioso que tantos años después la historia del almirante siga siendo un eterno caso abierto.

Es cierto. Desde el punto de vista histórico, Colón es un personaje que vivió “antes de ayer”. Un hombre que, según la versión de consenso de su biografía, nació en 1451 y falleció en 1506, es un personaje “reciente”.

Sin embargo, desconocemos prácticamente todo de él. Pero no sólo de su vida, sino también de numerosos detalles de su proyecto descubridor y de muchos de los episodios que tuvieron lugar durante la travesía y una vez llegó a las tierras que había prometido “descubrir”.

¿Cómo es posible que todavía no sepamos nada con certeza sobre su vida y haya tantas lagunas sobre su biografía siendo un personaje tan importante?

Es sorprendente el número de documentos sobre Colón que parecen haber desaparecido a lo largo de la historia. Por mencionar únicamente uno de ellos, me referiré al Acta de Mayorazgo. Existe un Acta de Mayorazgo presuntamente dictada, el 22 de febrero de 1498 en Sevilla en el que Colón ordenaba a su primogénito, Diego, que <>.

Ese documento es uno de los que los defensores del origen genovés del Almirante exhiben como prueba definitiva de su origen. Sin embargo, en su testamento, dictado en Valladolid el 19 de mayo de 1506, Colón escribió: <>.

Pues bien, ese documento de 1502 ha desaparecido. Diría que desapareció “oportunamente”. Por eso, algunos autores cuestionan la veracidad del Acta de 1498 y niegan que Colón fuera realmente genovés. Ese es sólo un ejemplo de los documentos controvertidos de la biografía del Almirante.

No está claro su lugar de nacimiento y de su muerte, ni donde reposan sus restos.

En efecto, como ya indiqué, sigue siendo un enigma dónde nació y dónde está enterrado. Hace unos días se descubrió en Valladolid el lugar exacto donde se situaba la capilla en la que Colón fue enterrado dentro del monasterio franciscano que existía entonces en esa ciudad, en las inmediaciones de la actual Plaza Mayor. El entierro tuvo lugar en 1506, pero posteriormente sus restos fueron llevados al monasterio sevillano de La Cartuja. Y, más tarde, algunas versiones aseguran que su nuera, María de Toledo, los llevó junto con los de Diego, el hijo del Almirante y esposo de esa señora, a Santo Domingo. Posteriormente, parecen haber recalado en La Habana. Y cuando España perdió esa colonia en 1898, fueron repatriados y enterrados en la catedral de Sevilla. El problema es que cuando se exhumaron esos restos para proceder al estudio de ADN de los mismos se encontraron que no había un esqueleto, sino fragmentos de un esqueleto. Algunos autores sostienen que su cuerpo jamás salió de España.

Incluso está la posibilidad de que Christóforo Colombo genovés no sea Cristóbal Colón.

Sí, esa es una posibilidad defendida por muchos autores, que han propuesto diferentes orígenes para Colón: gallego, mallorquín, judío, hijo del príncipe de Viana, miembro de la familia Mendoza…

Quizá la base sea que en esa época de piratas la documentación sea confusa o se prestase a la falsificación.

Todo alrededor de la figura de Cristóbal Colón es confuso. Él pareció esforzarse porque así fuera. Y su segundo hijo, Hernando, que escribió la “Historia del Almirante”, se mostró igualmente esquivo a la hora de hablar de los orígenes de su padre.

¿Creyó Colón haber llegado a las Indias realmente?

Colón sabía con certeza que encontraría tierra si navegaba hacia Poniente durante 750 leguas. En las Capitulaciones de Santa Fe, documento de extraordinaria importancia firmando el 17 de abril de 1492, los Reyes Católicos nombran a Colón Almirante de la Mar Océana y Virrey <>. ¿Qué tierras había descubierto en abril de ese año si aún no había ido a ninguna parte? Se diría que Colón jugaba con cartas marcadas, que tenía información muy precisa, aunque durante la travesía pareció perderse, desorientarse, y la tripulación estuvo a punto de arrojarlo por la borda. ¿En realidad creía estar en Cipango –Japón- y Catai? Creo que no. Él sabía que aquellas eran otras tierras diferentes.

¿Qué relación tiene Colón con los templarios?

No sé si por casualidad o no, Colón llegó a Portugal de una manera confusa en 1476. Ganó las costas a nado tras el naufragio de un buque en el que viajaba. Hubo una batalla naval entre una flota pirata y unas naves comerciales venecianas. No está claro en cuál de los dos bandos estaba Colón, pero lo importante es que fue a parar al reino donde los avances en navegación eran extraordinarios. Portugal había acogido a cartógrafos judíos que habían trabajado para el Temple, como Abraham y Jehudá Cresques, autores del Atlas Catalán. Y allí, la Orden del Temple no fue perseguida cuando el papa dictó su disolución, sino que cambió simplemente de nombre: Orden de Cristo. Hay autores que afirman que naves templarias pudieron llegar a América mucho antes que Colón y que disponían de mapas y cartas de navegación que desconocemos. Lo que sí es cierto es que Colón huyó de Portugal perseguido por la justicia. ¿Por qué?

Usted se acercado mucho al misterio con los últimos descubrimientos de esta biografía maldita. ¿Cree que algún día se aclararán todos los enigmas que quedan?

Espero que, al menos, los estudios científicos puedan arrojar luz a propósito de su tumba y, tal vez, sobre su origen.

¿Por qué recomendaría leer el libro?

Porque es un libro que apasionará a los amantes de los enigmas históricos, porque Colón es uno de los personajes que cambiaron el curso de la historia para bien o para mal, porque encontrarán numerosas citas y referencias tomadas de los cronistas de la época y no inventadas, y porque después de leerlo tendrán una visión completamente diferente de los sucesos que precedieron al llamado Descubrimiento de América. Y también de los posteriores.