Este -como ya advertí al hablar del Diccionario para un macuto- fue el primer libro de Rafael García Serrano que leí.

Y la verdad es que en una primera lectura no me gustó. Si, se que es una herejía, pero es lo cierto. Demasiado densa, demasiado llena de referencias sólo asequibles para los iniciados.

Precisamente ese es su mayor valor, que en la primera lectura no supe comprender. Porque en La Fiel -quien pueda- encontrará una hermosa y poética síntesis del Nacionalsindicalismo. Es una hermosa novela para todos los que se acerquen a leerla, pero para algunos hay algo más -mucho más- detrás de la simple novela. Para captarlo hay que estar enterado de simbolismo, de referencias, de conceptos que no todos tienen a su alcance.

Por eso, cuando volví a leer La Fiel después de disfrutar del Diccionario para un macuto, encontré muchos de esos mensajes ocultos que en la visita anterior se me habían escapado. Aquello fue otra cosa. Aquello fue descubrir un mundo, ver una luz al final del camino, atisbar la senda luminosa tras el camino oscuro.

No se si aún quedarán en alguna librería ejemplares de la última edición, de hace unos cuantos años. Si no la han leído y la encuentran, no desaprovechen la ocasión: ¡cómprenla, léanla! Aunque tengan que quedarse dos días sin comer, porque el alimento para el espíritu -y más hoy día- no siempre está a nuestro alcance, y en La Fiel Infantería lo hay a raudales. Les aseguro que me agradecerán el consejo.

Y más si saben algo que a mi me costó tiempo descubrir, porque sólo tras tantas relecturas que no se el número llegué a conocer detalles de la biografía de Rafael García Serrano, y pude situarle como ese alférez Ramón de la tercera parte. Y ese dato elevó la magnífica novela a la categoría de mito.

LA_FIEL_INFANTERIA