El prestigioso historiador y ensayista Pío Moa acaba de publicar su segunda novela Cuatros perros verdes (Editorial Actas), que retoma el hilo de la primera Sonaron gritos y golpes a la puerta y que forma parte de una trilogía, aún inconclusa, en la que en forma de novela, aunque con trasfondo histórico, se refleja la evolución del país. Faltaría una tercera novela sobre la época actual, que el mismo autor nos anticipa que podría titularse La cloaca.

Una novela ambientada en 1967, un año que no es por azar, pues en él muere el Che Guevara, se suicida Violeta Parra, está en su apogeo la guerra de Vietnam... y hay un ambiente especial en España.

Es el año en que entré en la escuela oficial de Periodismo, y recuerdo bien un ambiente estudiantil que fue cambiando pronto y hoy ya es muy distinto. Aparte del contenido de la novela misma, me ha parecido interesante recordarlo, porque se ha olvidado. Había mucha ilusión, también mucho engaño y una agitación minoritaria, aunque intensa, del que se titulaba Sindicato Democrático de Estudiantes, en realidad comunista. Recordar eso hoy tiene el mayor interés, porque muchas cosas se repiten o nacen de entonces. Sin embargo no es una novela política, aunque la política entre con fuerza en el ambiente, como es lógico, sobre todo por parte de un personaje, líder estudiantil comunista, que no es de los cuatro, pero sí hijo del protagonista de la novela anterior “Sonaron gritos y golpes a la puerta”, el cual había estado en la Quinta columna y en la División Azul. Se muestra ahí una quiebra generacional.

Se percibe ese sabor, ese aroma especial de la incertidumbre política de esos años de franquismo, pero también de las ilusiones de la juventud, ¿cree que en esa mezcla de incertidumbre e ilusión esta parte del encanto de la novela?

En una novela de este tipo es importante el ambiente que la rodea. Creo que muchos lo recordarán, y a los jóvenes también les llamará la atención. Mi impresión, por lo que hablo con jóvenes, es que se ha perdido la ilusión de entonces, una gran ilusión muy difusa y no directamente política, la gente estaba a gusto en la Universidad. Los años sesenta fueron una época de grandes novedades. Uno de sus aspectos negativos fue la difusión de la droga en las universidades de USA y Europa occidental. Sin embargo aquí no llegaría de manera significativa hasta bastante más tarde, y eso daba al ambiente un encanto particular, menos sórdido por decirlo así. Muchos tenían la impresión de asomarse a un mundo nuevo y prometedor. Me ha sorprendido, desde hace años, oír a estudiantes despotricar contra la Universidad y desear salir de ella lo antes posible. Antes los había que prolongaban cuanto podían la vida estudiantil.

¿Por qué utiliza algún anacronismo, que por otra parte es una licencia literaria perfectamente lícita?

Señalo en la presentación unos pocos anacronismos porque, aunque la acción se centra en un día de noviembre del 67, hay varios sucesos ligeramente posteriores que se incubaban entonces. Por ejemplo, incluyo un atentado de la ETA, aunque la ETA empezó a asesinar al año siguiente.

También afirma que la novela no tiene nada de autobiográfica, aunque usted vivió con intensidad esos años y los conoce bien... 

Sí, los conozco bien, por eso en parte he querido recordarlos. No es autobiográfica porque mi posición entonces y sobre todo mi evolución en los años inmediatos no tiene nada que ver con los “cuatro” de la novela, en todo caso se parece más a la del comunista que se mezcla en el relato. A mí, por ejemplo, nunca me ha influido Sartre, y por entonces ya no era creyente, y sin embargo la discusión entre el existencialista Moncho y el católico Santi viene a ser en gran parte el hilo de la novela.

Los protagonistas se plantean las preguntas más profundas, algo que afecta a todo hombre y más aún a un intelectual como usted...¿también se hizo y se sigue haciendo esas preguntas? 

Son preguntas fundamentales, cierto, que derivan de la incertidumbre de la condición humana, pero yo por entonces apenas me las hacía, porque creía tener la respuesta correcta, “científica” del marxismo. Sin embargo estaban implícitas en todo el ambiente. Era la época del teatro del absurdo, por ejemplo, y el existencialismo de Sartre también tenía considerable incidencia. No todo era marxismo, aunque la oposición efectiva al régimen era casi exclusivamente comunista. En la novela no hay solución a esas preguntas, pero sí argumentación bastante fuerte en uno u otro sentido.

¿Usted también se ha sentido perro verde alguna vez al no coincidir sus inquietudes con las aficiones de sus contemporáneos?

Eso de “más raro que un perro verde” me lo han dicho también algunas veces. Observará que los cuatro son personajes complejos y en parte contradictorios, pero los he mirado con simpatía, sintiéndolos un poco afines aunque sean tan distintos. Ni muy buenos ni muy malos. El autor es el padre de sus personajes, que aunque sean muy distintos, llevan algo de su adn.

Su tercera novela guarda relación con la segunda de ellas Sonaron gritos y golpes a la puerta en donde aparece un personaje que todo el mundo creía fusilado en Rusia...¿Por qué ha querido que haya esa continuidad? 

Me he propuesto una trilogía en la que de modo novelesco, no histórico, claro, se refleje la evolución del país. Falta una tercera sobre la época actual. No sé si titularla “La cloaca”. El personaje que reaparece, "el fantasma", igual que el hijo del de la División Azul, sirve para enlazar los dos relatos, si bien "Cuatro perros verdes" es en conjunto muy distinta de la anterior.

Si la anterior novela se puede decir que es una novela de guerra, ¿esta se podría decir que es de tema estudiantil o universitario...? 

No, esta es una novela de la paz, aunque tome por motivo una jornada universitaria en un año determinado. “Sonaron gritos…” se extendía sobre diez años, entre 1936 y 1946. Esta se desarrolla entre una salida y una puesta del sol, y algún personaje recuerda la observación, creo que de Dante: “piensa que este día nunca se repetirá”. Y en esa jornada he querido condensar lo que  decíamos: la inquietud, la incertidumbre, y las ilusiones de una época.

Hay cuatro personajes de personalidades bien diferentes....el joven idealista, dos alumnos mayores que retrasan su carrera, uno por compaginarla con el trabajo y otro por querer prolongar su etapa estudiantil y un joven que fue seminarista...¿enriquece el relato esos cuatro puntos de vista?

Son cuatro personajes completamente distintos, no solo por su situación y trayectoria, sino por su carácter. Combinarlos es muy difícil, de hecho me ha llevado el doble de tiempo que “Sonaron gritos”, a pesar de que "Cuatro perros verdes" es  mucho más corta. Sus peripecias de aquel día son también muy distintas: para dos de ellos transcurren en gran parte en el recuerdo, y los otros dos en el presente.

Si en esa época hablar de filosofía profunda en un bar ya parecía extraño...¿hoy en día lo sería mucho más, dado como ha bajado el nivel universitario en España? 

Bueno, el nivel se ve claramente en las redes sociales. Por lo demás, una universidad que acepta la ley de memoria histórica es ya directamente una universidad basura, para qué vamos a andarnos con paños calientes.

Cuatro aventuras de temáticas bien diferentes en donde aparecen temas como el primer amor, el crimen, el recuerdo de la amada muerta y el terrorismo...el tanathos y el eros siempre presentes.

Bueno, la vida es así, en cuanto profundizas desde lo trivial encuentras esas cosas, pero desde luego no sigo a Freud ni a Marcuse, que entonces empezaban a leer algunos. Por cierto, uno de los personajes, Javi, dice que hay que quedarse en lo superficial y pone el ejemplo de una bonita piedra bañada por el sol: si miras debajo de ella encuentras bichos repugnantes, tierra oscura y sucia, cosas desagradables. Javi es irónico frente a las disquisiciones de fondo del sartriano y el católico.