Hay una frase en la película Midnight in Paris (2011) que se puede adaptar muy bien a Madrid: “No deja de sorprenderme que la gente viva en otra parte existiendo París”. En los últimos años, la revalorización del cine de José Luis Garci, que ha incluido una tercera parte —la precuela, por razones obvias— de El Crack, ha ayudado a que crezca el fenómeno del cine ambientado en Madrid. Paralelamente a dicho fenómeno se ha gestado, producido y, finalmente —pandemia mediante y con una nevada histórica incluida— ha salido a la luz el proyecto final de Historias Incompletas, tras 5 años de trabajo continuado y 20 intensos días de rodaje. Se trata de un proyecto de estudiantes de cine, sí, pero sobre todo de una de las películas de cine independiente español más ambiciosas de los últimos años dado que, frente al minimalismo habitual dentro de ese tipo de films, propone una historia coral donde distintas tramas se confunden y confluyen en un único escenario: Madrid.

Conversamos con uno de sus co-directores, Guillermo González Lanchares, que además de ser un cinéfilo empedernido —kubrickiano para más señas—, es actor de doblaje, compositor de bandas sonoras, crítico de cine y un usuario bastante activo en el mundo de las redes sociales. Ahora, también, es director de cine y, sin duda alguna, Historias Incompletas será la primera película de una larga carrera detrás de las cámaras. Junto a él han trabajado en la dirección Álvaro Hervás, Daniel Quirós, Manuel Mejías y Salomé Okenve para terminar de componer ese mosaico narrativo en cinco partes y con cinco historias que, en realidad, forman parte de una única realidad: la de esa bella ciudad llamada Madrid.

  1. ¿De qué trata Historias incompletas?

Historias Incompletas es un drama costumbrista de historias cruzadas con protagonistas muy diferentes entre sí que se irán entrelazando poco a poco según avance la película. Mercedes y Paula son madre e hija recién mudadas a Madrid. Una busca empleo activamente y la otra intenta encajar en el nuevo instituto. Celia es una joven aspirante a actriz, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. Lucía es una exitosa productora audiovisual que intentará cerrar una herida del pasado. Kenae ve su relación sentimental bastante comprometida tras tomar una decisión precipitada.

  1. ¿Cómo nace el proyecto?

Historias Incompletas nace como el proyecto final de los alumnos de 3º de Dirección del Instituto del Cine Madrid. El proyecto consistía en co-escribir y co-dirigir una película entre 5 alumnos para pasar por todos los procesos que conforman la realización de un largometraje antes de dar el salto al entorno profesional.

  1. ¿Qué experiencias tendrá el espectador en el visionado?

El espectador verá una humilde película hecha íntegramente por estudiantes que plantea conflictos con los que cualquiera puede identificarse. A pesar de haber sido dirigida por 5 directores completamente diferentes, se aprecia una unidad narrativa muy agradecida.

  1. ¿Cuándo se estrena la película? ¿Hubo alguna anécdota memorable en el rodaje?

La película se estrena el miércoles 22 de septiembre en el Palacio de la Prensa de Madrid a las 19:30. Anécdotas las hay a decenas. Por concretar, decir que el rodaje se paralizó unos días ya que la actriz principal, Carmen Ciprés, agarró unas tremendas anginas durante el rodaje y sólo quedaban escenas suyas.

  1. ¿Qué perspectivas hay para después del estreno?

Estamos planteando un recorrido por festivales muy concretos que acepten una película hecha por estudiantes. Valoramos también en qué plataformas digitales podría funcionar mejor.

  1. ¿Cómo es la situación actual del cine español para gente joven?

El COVID ha golpeado fuertemente no sólo la industria cinematográfica, sino todas las industrias artísticas por igual. Siempre ha sido difícil entrar para la gente joven que está empezando. Ahora es prácticamente imposible dadas las complicaciones añadidas de rodar con las restricciones del COVID.

  1. ¿Qué significa cruzar el umbral de la primera película?

Significa haber dado un importante salto en nuestra carrera profesional. Pocos pueden decir que tienen una primera película a sus espaldas a nuestra edad (entre 27 y 34 años). A la hora de mostrar proyectos, tiene mucho más empaque un largometraje que un cortometraje.