La Compañía Almogávar que luchó en el Imperio Bizantino contra los turcos a principios del siglo XIV y posteriormente contra el propio emperador de Bizancio es uno de los episodios más mitificados por el nacionalismo catalán. La llaman la Compañía Catalana de Oriente o la Gran Compañía Catalana de Oriente. Sin embargo, el que la mayoría de sus miembros fuesen catalanes o que ellos se llamaran a a sí mismos “Compañía Catalana de Oriente” es algo que dista mucho de estar claro. Todo ello lo explica el historiador español y ex militar Guillermo Rocafort en su excelente libro “Historia Total de la España Almogávar” publicado recientemente por SND editores. Rocafort, con una amplia trayectoria académica, ha publicado numerosos estudios sobre los Almogávares (Rocafort tiene ficha propia en la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos) hasta el punto de estar considerado como actualmente el mayor experto sobre el tema.

Para empezar, hay que recordar como hace Rocafort, que los Almogávares eran soldados de infantería y caballería ligera, especializados en acciones rápidas e incursiones en territorio musulmán. Y había almogávares en todos los reinos de España, incluyendo desde luego, a Castilla. Así pues, en absoluto eran un fenómeno único del reino de Aragón. En el caso de los Almogávares de la “Compañía de Oriente” se trataba de un ejército que había luchado contra el rey de Francia en las guerras que el rey Pedro III de Aragón, hijo de Jaime I el Conquistador, mantuvo contra Francia por la posesión de la isla de Sicilia, que terminaron con una brillante victoria de la Corona de Aragón. Esta guerra se resolvió con la instalación en el trono siciliano del rey Fadrique o Federico, hermano de Jaime II de Aragón, hijos ambos de Pedro III.

Pero después, se produjo una guerra entre ambos hermanos y los almogávares, instalados en Sicilia, lucharon contra la Corona de Aragón y a favor de Federico de Sicilia, que fue su gran protector. Más tarde Federico les envió a luchar contra los turcos en favor del Imperio Bizantino. Así empezó su aventura en Oriente. Así pues, para empezar, hay que recordar que lejos de lo que dice el mito nacionalista, los almogávares no fueron soldados de la Corona de Aragón que querían expandir la Corona en Oriente, sino soldados del rey de Sicilia que habían luchado previamente contra la propia Corona de Aragón. Aunque muchos años más tarde sus territorios de Atenas y Neopatria acabaran efímeramente en manos de la Corona de Aragón

En cuanto a su procedencia, muchos eran de la Corona de Aragón sin duda, pero también muchos procedían del resto de la España cristiana, de la “profunda España”, como dice en bella expresión el cronista Ramon Muntaner. Pero, aunque se les ha tenido mayoritariamente por catalanes, esto es algo que en los últimos tiempos se está poniendo en cuestión. Guillermo Rocafort recuerda que entre los líderes de la expedición apenas había catalanes. Jiménez de Arenoso era aragonés de origen valenciano, Roger de Flor era italoalemán, Berenguer de Rocafort era de Morella, Castellón. Corbarán de Alet era navarro…

La denominación de catalanes que se les ha solido dar y a su Compañía procede básicamente de que en teoría esa fue la denominación que les dieron los cronistas griegos de la época. Pero el historiador griego actual Morchos Morfakidis recuerda en su definitivo estudio “La presencia catalana en Grecia” publicado en la revista Erytheia en 1987 que la denominación de catalanes solo fue una entre muchas que utilizaron las fuentes griegas de la época. También se refirieron a loa almogávares como “latinos”, “los de Italia” o “los de Sicilia”. Los almogávares se denominaron a sí mismos como “francos”, denominación que se utilizaba en la época para referirse a los cruzados.

Aunque el término catalanes o incluso tarraconenses aparece, es minoritario respecto a los otros. Y como afirma Morfakidis” tampoco se puede descartar que el término catalán sea utiizado con matiz peyorativo dado que solo aparece en los momentos  en los que se relata el enfrentamiento entre el Imperio y la Compañía Almogávar”

Además, recuerda Rocafort que afirmar que en Atenas se aplicaron los “Usatges” mercantiles de Barcelona es un mito sin respaldo documental. Y por si todo esto fuese poco el historiador Antoni Atienza ha recordado en una serie de artículos consultables en Internet como en Bizancio el botín se contaba y repartía en moneda valenciana, como señala la propia Crónica de Muntaner. Atienza ha identificado numerosas villas y ciudades valencianas como origen de loa almogávares como Morella, Burriana, Castellón, Gandía, etc., junto a numerosos comandantes almogávares de origen valenciano. En resumen, los últimos datos de los investigadores apuntan a que la mayoría de los almogávares habrían sido de origen valenciano, aunque sin duda también hubiesen numerosos catalanes.

En definitiva, la gesta almogávar vendría a ser plenamente hispánica, lejos de los mitos supremacistas de exclusivismo catalán.