Cristina Falk fue en su juventud una chica normal madrileña, que pudo estudiar en la Complutense de Madrid, Filología Moderna, inglés y alemán. En el añoo 1962 se casó con el catedrático de Literatura Alemana Moderna de la Universidad de Marburg, Alemania, Walrer Falk. Desde 1965 viven en esta preciosa ciudad. Tiene un hijo que vive en Berlín y una hija que vive con ella. Empezó a escribir en los años 70. Como su casa era una casa literaria, en donde había libros y más libros, no le quedó mas remedio que escribir ella también. Primero en español y después en alemán. Este libro lo escribió y lo publicó en alemán. Es ahora cuando sale la traducción en español, gracias a Dios.

En esta entrevista habla sobre el mencionado libro, titulado La Esperanza tiene un nombre. Una mujer en la Guerra Civil Española (Editorial San Román).

¿Por qué un libro de homenaje a su madre?

Por la persona que fue para todos y especialmente para mí.

¿Cuantos años pudo conocerla y cómo era el amor que sentía por ella?

Los primeros 24 años de mi vida. Solo que, lo que era ella para mí, lo sentí cuando me fui definitivamente de su lado y de España.

¿Qué cualidades de su madre destaca en el libro y cómo las vivió en la Guerra Civil?

Su servicio a nosotros sus hijos y a sus padres. Su capacidad de sacrificio y su entereza para afrontar situaciones peligrosas y de alto riesgo.

¿Por qué entre todas destaca la esperanza?

Porque sin esperanza no hay vida, no hay futuro, no se tienen fuerzas para sobrevivir en medio del caos, del hambre, del vivir sin techo.

¿Por qué también este libro es un homenaje a todas las madres en circunstancias similares?

De mis muchos años en Alemania, sé del trabajo y esfuerzo heroico de tantas madres, que como la mía, quedaron solas en un país deshecho. Si Alemania pudo levantar cabeza fue gracias al valor y a la entereza de sus mujeres.

También es un libro de homenaje al padre que no pudo conocer...¿qué le contaron de él?

Mi madre se había casado muy enamorada de mi padre y ese amor estaba vivo en nuestra familia. Él, nos decía siempre ella, era inteligente, trabajador, honrado, culto, amante de la literatura, de la pintura y de la música.

¿Por qué lo dedica también a sus abuelos que murieron pronto?

Mi abuelo había tenido también una niñez muy dura, pues su padre había sido asesinado en una escaramuza política entre carlistas y liberales. Por eso, nunca se metió en política. Y fue llevado a la checa de Fomento por eso, por no ser de la UGT y por equivocación. Los maltratos allí sufridos le acortaron la vida. Mi abuela estaba enferma cuando tuvieron que dejar Madrid, pero no se quejó. Ayudó en lo que pudo y me cuidó hasta que murió y yo tenía un año.

¿Por qué es importante de que salgan a la luz estos trabajos para reivindicar la verdad de la historia frente a la memoria democrática?

No sé que importancia puede tener este libro en este momento. A mí me gustaría que fuera un faro de paz. No se trata de sacar a la luz mas muertos aquí o allá. Se trata de demostrar que el odio en la política no lleva mas que a deshacer y destrozar, y no a pacificar y edificar naciones o pueblos.

¿Qué aporta este libro de nuevo con relación a todo lo que se ha escrito de la guerra?

Que Dios esta siempre con nosotros. También en medio de la tragedia, en medio de la muerte. En un niño que nace y en una abuela que muere. Dios está ahí.