Voy a comenzar mi crítica al libro que terminé de leer hace unos días se titula Combate por España, libro que recoge los escritos de uno de los mejores oradores que ha pisado el putrefacto congreso.

Las nuevas generaciones, tenemos el deber cívico, ético y moral de llevar a cabo, no solo en nuestra vida política, sino laboral, cotidiana e incluso privada, una moral digna y con ella contagiarla a una sociedad que va en detrimento, favoreciendo así el mundo moderno, frente a lo clásico permanente.

El libro de combate por España, consta de un prólogo y de cinco episodios al respecto que son la nata y fresa de entender el noble acto de la política, alzando valores empíricos como la justicia, la paz y el combate por unas ideas que no fenecen, sino que mal les pese a nuestros enemigos internos y externos, no perecen.

¡Es hora de levantar y defender  la bandera, alegremente y poéticamente!

En estos episodios que el libro nos brinda, son los discursos de Don Blas Piñar en el que se ufanan temas diversos, pero con el mismo cauce que son:

Vázquez de Mella.

España Irredenta, Gibraltar.

Mística y Política de la hispanidad.

Elogio y defensa de la vocación militar.

San Pablo, En España.

Los jóvenes tenemos la obligación de dar ejemplo y de acatar el grado, estando en nuestro puesto acorde, obedeciendo con alegría e ímpetu la jerarquía encomendada ya que la cadena de mando, es necesaria para así solidificar bien los cimientos de la patria, para construir con la ayuda de Dios, un orden cristiano y social justo, defendiendo al débil compatriota dotándolos a estos con la Justicia Social.

Nosotros los jóvenes y aguerridos social patriotas, luchamos en la batalla cultural contra la extrema izquierda cultural que nos ha ganado la batalla cultural.

La derecha sociológica ha pasado por el aro de una izquierda que se cree en posesión de la verdad, usando la patente de corso.

Cuando en el libro se menciona la palabra soberanía, no se entiende sin Gibraltar. Gibraltar ese peñón arrebatado por la pérfida Albión británica, cabe destacar que Gibraltar es a España lo mismo que las Malvinas a Argentina, temática similar es la del ejército que ha de ser soberano y popular, no vendiéndose a intereses extranjeros, sino ser ese padre protector que batalla contra el enemigo interno y externo si se tercia la ocasión.

Otro pulmón arterial es la Hispanidad que es la vocación de imperio en la que es la unión de destino en lo universal ya que Alonso de Ojeda, Enrique de Ibarreta, Álvaro de Bazán fueron con la cruz y con el reinado de Isabel la católica, nuestros futuros hermanos gozaban de protección, de Cristo y a continuación se procedió a reunificar territorios en hermandad.

La patria española, no se entiende tampoco sin la doctrina social de la iglesia y las enseñanzas de Jesucristo, nuestro señor y de los 12 apóstoles en los que destaca San Pablo de Tarso.

El libro abarca varios espectros con una crítica óptica de lo que fue el Imperio Español y del deber que tenemos las nuevas generaciones de navegar contra corriente, cual piragua en Río.

El prólogo remite al lector a adentrarse en un mundo histórico patriota que no le defraudará.

En un libro que como su título dice, Combate por España, le hace ir capitulo por capitulo, no solo a amar a España, sino a entender su historia, su metodología y amarla a esta con un afán superlativo exacerbado.

Ya que no hay mejor obra que rehacer a España, España nuestra patria traicionada por la derecha atomizada y hundida por la izquierda cultural que dota a las patrias de miseria.

Don Blas Piñar= político ejemplar que con la biblia en la mano y España en su corazón vaticinó muy acertadamente en lo que iba a fraguar en el régimen anterior que era someter a España en una democracia con una constitución masónica que no solo, no se cumple, sino que patrocina el aborto, el divorcio, el despido libre y cree en el trabajo precario y mal remunerado.

Don Blas Piñar, es el caudillo y conductor que tenía que haber sido y no fue ya que el entorno reformista y liberal destituyó al denominado bunker que estaba encorsetado en unos principios irrevocables y entendían la política, no como un mercadeo, sino como una guerra noble en el que con la  espada se hacía justicia y no practicando el pacifismo que tiraniza a la población, sino el tener un carácter genuino y pacífico como arma fundamental.

Es decir si nos atacan, aquellos enemigos declarados, responder con fuego, ya que fuego con fuego se combate y al guerrero purifica, leer y entender a Don Blas Piñar es una tarea forzosa y de obligado cumplimiento ya que el patriotismo ha de hacer gala de lo orgánico y social, ser vertical y no favorecer a la lucha de clases auspiciadas por el marxismo y al derretirse a la intransigencia liberal, que en nombre de la igualdad, libertad y fraternidad, tiraniza y esclaviza a un pueblo que clama al socialismo apátrida e internacionalista. 

La humilde crítica que hace un servidor hacia este libro es positiva ya que toca temas sensibles como la justicia social arrebatadas por la derecha e izquierda, cada una en su estilo, haciendo gala de un movimiento que se constituyó en un régimen sin partidos como Fuerza Nueva y que en octubre de 1.976, se constituyó como un partido político unificando a los falangistas con los requetés como muy acertadamente, se hizo en la guerra civil española, que esa victoria, no hubiese sido posible sin una coalición Nacional .

El notario toledano, hijo de Don Blas Piñar Arnedo que se atrincheró con el general Moscardó, siendo este un héroe nacional del Alcázar, ya que a su hijo Luís, los republicanos  le arrebataron su vida, muriendo por la patria.

Una muerte, no en vano en la que el 1 de abril de 1.939 se construyó la verdadera paz social en España que duró 40 años en el que la premisa era paz y trabajo, librándonos así del yugo comunista.

La casta militar de la que provenía Don Blas Piñar, no fue otra que le instruyó en valores, disciplina y un férreo laconismo militar siendo cercano con el pueblo, pero distante ya que al cariño y admiración hacia su figura, se hace siempre hacia el respeto, ese respeto hacia la familia tradicional, a Cristo y a España.

El espíritu y legado de Blas Piñar, debemos de llevarlo con espíritu y marcialidad ya que el azul denota libertad y el rojo, nuestra sangre española vertida por amor, jamás  por odio, ya que esa es nuestra mística a seguir.

Bandera roja como la sangre.

Azul como el mar.

Es digna de ensalzar.

Para así su espíritu glorificar.

Enséñanos Don Blas

El camino a trazar.

Para así la patria ufanar.

En tú lucero, te hayas

Pero no desmayas.

Ya que el combate

Es por España.