Con el fin del Estado de alarma, prohibiciones, restricciones y demás, se perfilan nuevos horizontes de desarrollo cultural.  Alrededor de “572 millones de personas” en el mundo, hablan español. Quizá por este motivo, y para celebrarlo, en el Instituto Cervantes de Madrid, epicentro de las sabias letras, ha tenido lugar la presentación oficial del FILE (Festival Internacional de Literatura, en español) de Castilla y León, primera edición.

Una iniciativa colaborativa, singular, que aglutina varias disciplinas, en la que se han involucrado varios agentes y sectores, tras este año de anestesia cultural, con viso de permanencia, abierta a todos, para seguir creciendo, porque “la Cultura es lo más importante para la sociedad en todos los tiempos y edades”, como señaló su padrino de bautismo, el vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, junto al artífice director literario del certamen Jesús Ruíz Mantilla y el consejero cultural y Turismo de la comunidad autónoma Javier Ortega.

Del origen al mestizaje” cose la programación de esta enriquecedora fiesta estival, que tendrá lugar del 18 de junio al 14 de julio, a lo largo y ancho de sus 9 provincias. No solo de carácter literario. Un canto a los sentidos, hay música, teatro, hay gastronomía y Arte por doquier, como no podía ser de otra manera, que se respira en los parajes escogidos, emblemáticos y desconocidos, a modo de escenario… Como han querido dejar patente.

Estructurado y descentralizado en cuatro extensos ejes: “Grandes conversaciones”, “Insólitos”,  “Rutas de Gastronomía y Literatura” y “Propuestas en Colaboración”, con nuestra lengua, el castellano, “que se hizo español en América”, como cita su director,  nexo motor. “Nuestro mejor tesoro, para comunicarnos, mejorar, y crecer como sociedad”.

Tres semanas que mitigaran esos días de intenso calor seco en la meseta castellana con la idea de traspasar fronteras. En ello se ha volcado, aparte de la Junta y su consejería cultural,  diversas fundaciones como la Miguel Delibes, en su centenario, Jorge Guillén, el Instituto Castellano Leonés de la Lengua, bibliotecas y gremios de libreros y editores a los que se lanza este salvavidas, y se agradece su implicación con un guiño especial al año Xacobeo.

Un ensayo piloto, que viene a reivindicar “el cruce de culturas  que cristalizó la presencia de los romanos y la impronta evidente que dejaron”. La lengua, vehículo que nos lleva y nos sumerge en infinidad de historias, realistas, de ficción, tristes, alegres, sociales y no tanto, con más de 170 actividades desplegadas en 94.000 km2 que ostenta dicha comunidad autónoma en las que se darán cita 230 escritores, 14 de ellos, premios nacionales de las Letras y diversas entidades culturales, no solo privadas. Ilustres firmas de nuestro panorama literario patrio como el premio Planeta, Javier Cercas, Antonio Muñoz Molina, académico u minúscula y galardón Príncipe de Asturias de las Letras, el irlandés biógrafo de Antonio Machado y Dalí, Iam Gibson. La autora de “Manolito gafotas” Elvira Lindo, el neo-expresionista pintor Miquel Barceló,  director y guionista de cine Manuel Gutiérrez Aragón.  Miguel Rellán, actor,  Ana Caballé,  Najat el  Hachmi, escritora de origen marroquí premio Ramón Lull de novela  o el poeta y ensayista Luis García Montero, entre otros, la lista es amplia en gustos.

Un punto de encuentro capital, que pretende sentar las bases, a nivel internacional, como reclamo, no solo para los nativos, sino también para los amantes patrimonio del buen saber,  de las letras en español, nuestro rico idioma allende los mares, que sin duda aportara bagaje al recorrido que ya llevamos andado, con la única idea de seguir apoyando la Cultura con mayúsculas porque leer nos acerca a una realidad distinta, la de los otros, aunque no la hayamos vivido, a lo largo de los siglos, pero que de alguna u otra forma sí, está presente en nosotros, en lo que somos, en lo más profundo del ser, nuestro origen, como meros transmisores de la misma, para anclarse en la memoria colectiva.

En la era de la digitalización y la virtualidad, del escaso tiempo para el deleite que supone la lectura pausada de un buen relato, recuperado durante la pandemia, utilicemos la inteligencia natural, la que emana de nuestro interior por lo que fuimos, somos y seremos, la base de todo, porque ya se sabe que “leer nos hace críticos”. Más libres.