Podría hablar de Orwell. La dichosa neolengua. Pero hablaré de LTI, la lengua del Tercer Reich. En esta obra, el brillante filólogo judío Víctor Klemperer explicaba la importancia que tuvieron las palabras a la hora de imponer el nazismo en la sociedad alemana. Uso de expresiones, frases o eslóganes concretos, magníficamente seleccionados, manipulando con suma facilidad a toda la basca. A través de las embaucadoras y venenosas palabras.

La neolengua del Tercer Reich

LTI, acrónimo de Lingua Tercii Imperii, breviario de expresiones o vigoroso epítome de proposiciones que transformó, sutil y paulatinamente,  conceptos repugnantes en hechos socialmente tolerables y realidades razonables en cuestiones inadmisibles.

Con Hitler en el poder, vocablos tales como “conciencia”, “remordimiento” y “ética” fueron suplantados por otros más ‘adecuados`. “Pueblo”, “país” y “raza”. “El lenguaje –aseveraba Klemperer en su sobresaliente obra - no solo crea y piensa por mí, sino que guía a la vez mis emociones, dirige mi personalidad psíquica, tanto más cuando mayores son la naturalidad y la inconsciencia con que me entrego a él”. Naturalidad e inconsciencia. Asuntos, ambos, pandémicos. Tal como hoy. Alguna, vuela pluma.

La neolengua de la falsa pandemia

Aplanar la curva. Recordatorio de que si somos obedientes a papá Estado, Él nos salvará.

Asintomático. Arcano, misterio, enigma. Embuste legitimador para buscar y encontrar chivos expiatorios.

Confinamiento (durante el falsamente denominado estado de alarma). Secuestro domiciliario colectivo basado en decretos gubernamentales que son absolutamente inconstitucionales. Y liberticidas. Y totalitarios.

Desescalar. Aflojar levemente la atroz intensidad de la tortura previa. Golpe de estado por capítulos.

Distancia social. Paradigma de la aniquilación de nuestra naturaleza humana. Una forma de tortura – al estilo del manual KUBARK de la CIA- quebrando nuestra resistencia y nuestro humanísimo sentido comunitario de la existencia. Sin comunidad, la necesaria rebelión palidece.

Filántropo. Genocida floreado.

Franja horaria. Marcial toque de queda

Mascarilla. Bozal o mordaza para seres humanos. Antes fue quédate en casa, ahora quédate calladito. Símbolo de control mental y social, de sumisión y domesticación. Símbolo de la deshumanización al anular el imprescindible lenguaje no verbal (y dificultando el verbal) entre las personas.

OMS. Organización Mafiosa de la Salud. Organización terrorista. Exigencia, cuanto antes, por la consuetudinaria comisión de gravísimos crímenes de lesa humanidad.

Pandemia. La Gran Mentira. Falsa epidemia con las cifras infladísimas con el único pretexto de imponer medidas draconianas, aterrorizar, vigilar y controlar a la población y para triturar económicamente a las naciones de todo el mundo.

Resiliencia. Palabreja muy cara a la élite genocida. Verba que designa la capacidad de soportar la tortura infligida por ellos.

Sesgo de retrospección. Fingidas negligencias gubernamentales.

Teletrabajo. Una de las grandes telepolladas, junto a la teleeducación. Más deshumanización.

Televisión (y 5G y pantallitas varias). Armas de destrucción/distracción masiva.

Vacuna. Inyección irremediablemente mortífera.

En fin.