Cuando Jesús Trillo-Figueroa en 2015 escribió El espectro del comunismo, no podría imaginar que aquellos tiempos volverían… ¡Entonces no sabía que su libro era profético!

Muchos españoles piensan que el retroceso a la era Zapatero es inequívoco con el nuevo Presidente de España, y el revanchismo de la izquierda volverá a dejar plano al país. El PSOE, cuyo suelo electoral ha sido robado por Podemos, se encuentra en una situación única para demostrar que la verdadera izquierda son ellos. Sin embargo no podrá retornar tan fácilmente, porque como dice el subtítulo del ensayo de Trillo-Figueroa, hemos ido de el socialismo a Podemos, el neocumunismo populista de moda que engatusa a todos, especialmente a los más jóvenes, que les falta experiencia y no tienen nada que perder.

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En cualquier caso, el libro refleja la última y reciente evolución de la izquierda española como consecuencia de la aparición de Podemos. Es el regreso a la vieja izquierda marxista y revolucionaria. Posiblemente, con Pedro Sánchez y los socios (independentistas y radicales) que le han aupado hasta la Moncloa, estamos ante el final de la socialdemocracia que representaba el PSOE de Felipe González desde el año 1979, a causa del efecto contagio causado por Podemos.

El fenómeno estudiado por Trillo-Figueroa en el libro, demuestra la vuelta del marxismo como ideología, de ahí el título: El espectro del comunismo. Porque de nuevo la gran revancha procedente de «la gran derrota de 1989», en expresión del Perry Anderson y Pablo Iglesias, vuelve hacerse real la frase con la que se comenzaba el Manifiesto Comunista de Marx y Engels (1848): «un espectro asedia Europa; el espectro del comunismo».

Esta nueva izquierda radical es hija del Zapaterismo y de la extrema izquierda antisistema procedente del comunismo en sus distintas sopas de letras, de la que Sánchez se hace valedor por activa y por pasiva. Y a diferencia del comunismo clásico, el nuevo comunismo del que se impregna el PSOE de Zapatero, y ahora Pedro Sánchez, se presenta pragmático, huyendo de la mística ideológica, tratando de superar la aguadilla propiciada por Iglesias y las pijos-pobres de Podemos.

Y tanto Psoe como Podemos, en una competencia de por el empoderamiento, se reviste de “populismo”, con palabras políticamente correctas, entendido como una inequívoca voluntad de llegar al poder (o mantenerlo) como fin en sí mismo; unido a una manipulación de las emociones y los sentimientos populares como medio para movilizar a las masas; al margen del debate racional.