Fernando Alonso Barahona es escritor, poeta y analista cinematográfico. Según nuestro colaborador José Antonio Bielsa es uno de los grandes referentes de la actual crítica fílmica española, autor de una amplia y variada producción literaria y ensayística (con más de cuarenta títulos publicados).

En esta ocasión le entrevistamos sobre su libro El cine español en la era de Franco (SND).

¿Por qué un libro sobre el cine español en en el franquismo?

Para recordar y a la vez servir de homenaje a un grupo muy numeroso de directores, actrices, actores, guionistas, músicos, técnicos, productores que amaron el cine y se esforzaron por crear en circunstancias no siempre sencillas. El cine español tuvo un alto nivel de producción durante bastantes años y no merece el olvido por razones ideológicas.

¿Hasta que punto es un acto de rebeldía ante la dictadura de la llamada memoria histórica?

Escribir con independencia y libertad se está convirtiendo en ese acto de rebeldía contra norma que pretenden instaurar censuras ideológicas. ¿Cómo es posible que se pueda legislar sobre la memoria, que es una realidad subjetiva?. Y aun más, se trata de imponer una única interpretación, una manipulación de hechos, un lamentable pensamiento único. En el caso del cine español es tan evidente la calidad de muchas películas y la continuidad de muchos cineastas hasta llegar al propio siglo XXI que la critica y el pensamiento convencional han tenido que recurrir a las excepciones. Lo malo es que cuando se reúnen se comprueba que son tantas que ya no son meras excepciones, sino que exigen un nuevo análisis más profundo de toda la época y de todos los artistas que trabajaron durante varias décadas y que – además – gozaron a menudo del apoyo del público.

¿Cómo complementa este libro algunos de sus otros trabajos Biografía del cine español o Las mentiras sobre el cine español?

En la primera etapa de mi obra predominaron los libros sobre el gran cine clásico norteamericano (De Mille, Vidor, Mann, Charlton Heston, John Wayne, Gary Cooper, Ingrid Bergman....), pero ya entonces entendí necesario reivindicar y dar a conocer lo mejor del cine español. Biografía del cine español (1992) era un viaje a través de toda la historia de nuestro cine. Por su parte, Las mentiras sobre el cine español – escrito en colaboración con Luis Pérez Bastias – supuso un aldabonazo fuerte al describir el alucinante catálogo de mentiras que ya en 1995 se estaban vertiendo sobre el cine realizado en España.

Después vinieron estudios sobre Rafael Gil, Paul Naschy o Juan Pinzás. El cine español siempre ha estado presente en mis libros. En esta segunda etapa de mi faceta como escritor he cultivado la poesía (El rapto de la diosa, Cartas del silencio ), el teatro (Tres poemas de mujer) y la novela (La restauración, Círculo de mujeres, Retrato de ella, Figuras en un espejo). Por eso ha sido una gran oportunidad que SND editorial haya publicado este ensayo histórico: El cine español en la era de Franco, que he pretendido sea casi exhaustivo y a la vez cercano para el lector, para el cinéfilo.

¿Qué valoración general hace del cine en los años del franquismo?

Positiva sin duda. Confío que el lector que se acerque a las páginas del libro y vea las películas que se mencionan, comparta esta visión en gran medida.

Ruedan en esa época auténticos genios como Buñuel, el mismo Saura (ambos aragoneses como yo), Berlanga, Sáenz de Heredia, Rafael Gil, Juan de Orduña...pero el elenco es muy largo. ¿Qué directores destacaría de todos ellos?

Rafael Gil, Buñuel, Berlanga, Sáenz de Heredia, Saura, se encuentran sin duda en la cumbre de nuestro cine – y en cualquier antología del cine europeo – pero la lista se incrementa con nombres como Edgar Neville, José Antonio Nieves Conde, Ana Mariscal, Carlos Serrano de Osma, Juan Antonio Bardem, José María Forqué, Manuel Mur Oti, Luis Lucia, Fernando Fernán Gómez o el gran Ladislao Vajda . Pero es que además hay películas extraordinarias en la obra de Cesar Ardavín, Julio Coll, Manuel Summers, Mario Camus y tantos otros entre los que incluyo a Pedro Lazaga, Iquino o Mariano Ozores . Aparte de que en los últimos años del período analizado comienzan a dirigir Jaime de Armiñán, Pedro Olea, Jose Luis Borau o Víctor Erice,

¿Qué películas de esta época considera obras maestras o al menos películas de gran calidad?

El libro incluye una antología con más de cien títulos. No los vamos a repetir ahora, pero podemos recordar La calle sin sol, Una mujer cualquiera, La señora de Fátima, El fantasma y doña Juanita de Rafael Gil, Raza, Proceso a Jesús, Historias de la radio de Sáenz de Heredia, Viridiana y Tristana de Buñuel, Bienvenido Mr Marshall, Plácido y El verdugo de Berlanga, Calle Mayor y Nunca pasa nada de Bardem, Marcelino Pan y vino, Mi tio Jacinto y El cebo de Ladislao Vajda, Nada y El ultimo caballo de Neville, El extraño viaje y El mundo sigue de Fernando Fernán Gómez, El camino de Ana Mariscal, Los ojos perdidos de Rafael García Serrano, Cielo negro de Mur Oti, El lazarillo de Tormes de César Ardavín, El juego de la oca de Manuel Summers, Locura de amor de Juan de Orduña, La gran familia de Fernando Palacios, Distrito Quinto de Julio Coll, El Judas de Iquino, Surcos y Los peces rojos de Nieves Conde, Atraco a las tres de Forqué, El salario del crimen de Julio Buchs, La noche de Walpurgis de León Klimowsky, La residencia de Ibáñez Serrador, El espíritu de la colmena de Víctor Erice, El bosque del lobo de Pedro Olea, Mi querida señorita de Armiñán, La caza y Mi prima Angélica de Saura …Tantas películas, tantos descubrimientos…

¿Por qué defiende que el cine de ese período no fue industrialmente raquítico, de hecho había propiamente una industria, cosa que no hay ahora?

Los años cuarenta fueron complicados por las dificultades económicas, pero a partir de 1952 la industria comenzó a despegar y en los sesenta hubo una industria de cierta solidez, aunque los problemas de financiación han persistido siempre. Y el cine de esta época no fue una excepción. Berlanga reiteraba a menudo el alto nivel técnico del cine español, y como las Conversaciones de Salamanca habían sido un gran error al despreciar ese escenario de lujo que teníamos para tratar de imitar al neorrealismo italiano.

Y además hubo éxitos internacionales frecuentes, desde Marcelino pan y vino -en todo el mundo- hasta las películas de Raphael, que en los años sesenta arrasaban en Hispanoamérica o en la mismísima URSS.

Es curioso que afirma que apenas fue un cine dirigido culturalmente y no hubo casi películas oficiales, como ha pasado en otros sitios.

Así es, de hecho solo hubo dos películas oficiales – por así decir – Raza de Sáenz de Heredia , que fue un gran éxito popular , y Alba de América de Juan de Orduña, que fue un notorio fracaso. Paradójicamente el mayor intento de dirección cultural se dio en los años sesenta cuando la Administración apoyó el llamado “Nuevo cine español”, cuya temática y pensamiento – por cierto – se alejaban no poco del Régimen. En sus memorias (Respetable público), Mariano Ozores recuerda con sorna: “Desde los años sesenta para que te apoyara la Administración pública, había que ser de izquierdas y yo no era de nada; ahora en la democracia , lo mismo , y yo sigo siendo de nada.

En estos años hubo algunas películas malditas y otras obras de culto...¿Por qué se dio ese fenómeno tan asiduamente?

En la historia del cine han existido muchas películas llamadas malditas (por la dificultades de rodaje o estreno) y de culto, (porque no fueron valoradas en su momento). En España sucedió lo mismo, si bien el fenómeno se acrecienta al observar la historiografía contemporánea que hay muchas obras que no responden al falso cliché de cine adocenado, poco variado, folclórico, patriotero o mediocre que algunos describen. Como he dicho antes son tantas que constituyen norma y no excepción. Algunas películas de culto fueron éxitos en su momento como Surcos, La calle sin sol, Cielo negro o El lazarillo de Tormes. Otras veces la censura y las dificultades de estreno crearon la aureola de malditas a joyas como El extraño viaje o El inquilino. Descubrir el cine español, tan variado, tan rico en temas y personajes y de tantas aristas críticas (ahí están grandes obras La tía Tula, Nunca pasa nada, El cochecito, El pisito, El verdugo) es un auténtico placer intelectual y cinéfilo.

¿Por qué es un homenaje a toda la gente del cine de esa época?

Porque merece la pena el recuerdo y la oportunidad para que el lector, el cinéfilo, y desde luego los más jóvenes puedan descubrir por sí mismos – es decir, viendo las películas – la obra de tantos cómicos, cineastas y personas que vivieron ese estado maravilloso de película que es el Séptimo Arte.